Anita, la amiguita III
Y justo en aquel momento el crío empezó a llorar, es más, pegaba alaridos, como si jamás su madre le hubiera obsequiado una teta.
Este sitio contiene relatos eróticos explícitos de ficción. Todos los personajes son mayores de 18 años. Debes ser mayor de edad en tu país de residencia para continuar.
Al entrar aceptas nuestro aviso legal · etiqueta RTA
Relatos eróticos sobre culo
Y justo en aquel momento el crío empezó a llorar, es más, pegaba alaridos, como si jamás su madre le hubiera obsequiado una teta.
Me encanta el sexo y el morbo por lo que no pierdo la oportunidad de que me follen bien el culito en cualquier sitio, esta vez dos en un tren.
Las dos somos rubias aunque ella es más esbelta, de pechos más pronunciados y ojos marrones. Los míos en cambio son azules.
Así pasaron dos semanas desde que regresamos y un fin de semana mi tío me dijo que iba a ser inventario y que nos teníamos que quedar otro rato, al igual que su hijo llamado José Luis a quien no le agrada la idea.
Después de mi primera experiencia con un transexual, volví a tener una segunda mucho más fuerte y que respondía a la más grande fantasía sexual que un heterosexual puede tener: follar con una mujer y un transexual.
Un chico pasivo de 19 años es dominado y seducido por su joven vecino de sólo 16 años y le da unas cogidas que lo hacen soñar el mismo paraíso.
Hace tiempo, unos 4 años, yo trabajaba en un área de video producción, referente a comunicación interna en unas oficinas de Gobierno.
Susan me follaba como una posesa y no podía parar de gritar y decirle cosas inconexas, porque me volvía completamente loca y acabé corriéndome, sintiendo que al estar así de pie, doblada, me corría mi flujo por el interior de los muslos y un poquito de sangre.
Mi padre, después que ya dejó de sacar leche, me levantó la cabeza de en medio de las piernas de la Tata, sonriéndome me dijo si me había gustado probar su leche y lamer el coño de la Tata; que me había parecido aquello que había visto y si me gustó.
Empezó haciéndome una paja de maravilla, casi no pude contenerme y estuve a punto de venirme en sus manos, ella se dio cuenta de ello y paro, yo solo atinaba a manosearle su culo, sus tetas y su concha que aunque sobre el pantalón notaba que la tenía húmeda
Empecé por la espalda y me entretuve un buen rato en los costados de sus tetas y ella decia, que gusto la crema en mis pechos, los tengo tan grandes que me duelen, sobre todo los pezones y se moví o para dejarme darle crema en los pezones dentro del bikini.
En la penumbra de la sala de cine pude ver que abría su bragueta y me mostraba una deliciosa verga gorda y cabezona que brillaba por el precum, eso me calentó al máximo.
Mi primera relación que tuve fue hace como diez años, con un tío hermano de mi mama, yo tenia 15 y el cómo 35 años, se llamaba Jose era atractivo, moreno, velludo, alto, complexión media, serio y con unos ojos y una boca carnosa.
Estoy recordando algunas escenas de mi visita a un pueblo de Coahuila a donde fui hace unos diez años a saludar a mi abuela materna que vivía con una de sus hijas.
Tokyo, Japón. Una de las ciudades mas grandes del planeta. Y una que me traería una gran sorpresa.
No lo pensé dos veces, mientras ella orinaba salí del individual sin hacer ruido y trabe la puerta principal del baño para que nadie mas entre, con la música no se iba a escuchar nada, luego volví a entrar al individual y cerré la puerta.
Una vez que recogió todo con la lengua me dijo que se sentía profundamente agradecido, que tenía más de un año de no tener una experiencia homosexual, que hacía grandes intentos por ser heterosexual exclusivamente, pero que la pasión era más fuerte que toda su voluntad.
Como uno debe desquitarse de una novia y quedarse a gusto y ganando.
Leo salió del baño y me dijo que era yo muy rápido para desnudarme, que por él no había problema si me quedaba sin nada encima.
A todo esto yo seguía teniendo mi verga a punto de reventar, quería volver a metérsela y correrme dentro de ella para que así probase también de mis caldos. Le dije que se incorporase y se pusiese de rodillas de espaldas a mí.