Cuando me aproximaba a la casa vi las luces encendidas y pensé que mis suegros había llegado de vacaciones por lo que solo pasaría a saludarles, al llegar note que el carro que se encontraba era el de mi cuñada una chica rubia bronceada de 20 años delgada pero con senos grandes y firmes y un culito paradito y respingón.
Soy una chica de muy buen ver, delgada pero mis piernas son un poco gorditas mis nalgas las tengo duritas y paraditas, mis pechos no son muy grandes pero tampoco son muy pequeños, soy blanca de ojos un poco chicos color miel, mi boca es un poco grande y de labios gruesos, mido 1.68 m. y peso 61 kilos
A principio del verano vino un nuevo vecino a nuestro portal, era un chico que había heredado el piso de su abuela, doña Consuelo, una mujer mayor bendecida por la fortuna de la lotería y que había decidido, con muy buen criterio, disfrutar de sus últimos años de vida conociendo los lugares que soñó desde sus libros de viajes.
Mide como 1.85 y tiene buena contextura sus labios carnosos y sus ojos vivaces, con los cabellos cortados a raz y esa sonrisa coqueta, me engolosinaba viendo ese espectáculo de aquel chico trigueño oscuro de unos 23 años.
Ocasionalmente se dedicaba en silencio y por las tardes a masturbarse, lo realizado dos o tres veces en la semana o cuando hubiese visto alguna película fuerte en la televisión.
Cierto día a decir verdad en mi cumpleaños 17 mi mama me organizo una fiesta en mi casa, para esto yo ya tenia bastantes amigos y amigas lo que antes nada de nada, en fin, en esas fiesta también había familiares tíos, tías, primos, etc.
Luego de mucho discutir con ella sobre la publicación de mi segundo relato, y tomando en cuenta la gran cantidad de correos que recibí, me he decidido a contarles lo que ocurrió en mi segundo encuentro con mi tía.
Primero fue un shock para mi, pero luego viendo como ella comenzaba a meter sus manos dentro de su pollera eso me volvió mas loco que nunca y comencé a moverme mas rápido dentro de mi hermana.
Todo comenzó cuando Valeria y yo teníamos 12 años, ya había pasado un mes de lo que me estaba pasando con ella, Valeria en ese entonces era una chica muy linda, rubia de ojos celestes, era mas bajita que yo.
La verdad es que al principio la idea no me agrado, la posibilidad de vivir con alguien pendiente de mis movimientos no me hacia ninguna gracia, pero cuando la señora me enseño una casita coqueta en la segunda planta, con entrada independiente y ante su cara de angustia y necesidad, acepte.
Mi cuñado volvió al living queriéndome explicar algo y cuando vio semejante escena me miro , lo miré y cerré los ojos con una guiñada como para darle el ok de todo lo que estaba pasando.
Del coche patrulla salió Cristina, era policía del pueblo y se portaba de manera severa con estas pequeñas infracciones de trafico que otros compañeros no tenían en cuenta.
Para que se sitúen debo decirles que expliqué en un conocido servidor de relatos eróticos de la red las relaciones que había tenido mí esposa con su amante, un amigo de juventud al que reencontró tras casarse conmigo.
Por la noche, no podía dormir, pensaba en lo que habíamos hecho, mis pensamientos viajaban de que era algo malo y pecaminoso, hasta el temor de ser descubiertos, y al mismo tiempo imaginaba como volver a hacerlo sin que nadie se enterase, nuevamente llore por lo bajo, eso era algo que no debería repetirse.
La historia comienza cuando estudiaba secundaria siempre fui muy asediada por los chicos pero la verdad es que a mí no me llamaban la atención para nada eran muy tontos, siempre estaba sola en todo momento ni siquiera con las chicas me gustaba estar solo me ponía a leer cualquier cosa mi rutina diaria era de la escuela ala casa y así diario era mi vida muy aburrida.
Entonces ese zamurro interno se volvió como loco, queriendo salir a cualquier costo. Hice un esfuerzo hercúleo para aguantar el tren de mierda que estaba a punto de llegar a la estación anal a cualquier momento.
Él comenzó a decirme si alguna vez había probado el sexo oral, y yo le dije que no, que mi marido nunca me había pasado su boca por mis partes, ni yo quería hacérselo a él porque no me gustaba nada de su cuerpo, y además no se duchaba casi nunca.
Como andaba rayado, y como lo caliente no mira ni distingue orientaciones, le pagué la cuota y le pedí que reprodujera una película de orgías privadas. Me pidió que me metiera a la sala uno mientras reproducía la video y cerraba la tienda.
El baño estaba afuera de la casa, pero había varias personas esperando para entrar, por lo que decidí ir a orinar detrás de unos árboles bastante alejados de la casa.
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