Un hombre tuvo que admitir que no podrá con el amante de su mujer

Cómo andás, Betito, todo bien?

Hola, hola! Gus, todo bien o qué se yo, ¿y vos?, ¿cómo te trata la recesión?

Como a todos, creo. La casa todavía está pero en desorden, jajajaja!!!

Reímos los dos. Cuatro y media, puntual, llegué a Dalai, el café de Corrientes y Gascón donde me había citado mi amigo.

Bueno, qué te anda pasando? que me pediste que nos viéramos hoy sí o sí.

Sí, te necesito, Gus. En unos minutos va a llegar un tipo que contraté para que siguiera a mi jermu, ya te conté que me parece que me está corneando y la verdad, estoy tan cagado en las patas que te pedí me acompañaras, no quiero estar sólo si me tengo que enterar de lo peor.

Bueno, yo espero que sean ratones tuyos nada más, le dije tratando de darle ánimo.

En ese momento se acercó a la mesa un tipo, que mi amigo saludó y me presentó como Guillermo, el pesquisa que Beto había contratado; se sentó a la mesa, pedimos otra ronda completa de café y nos quedamos en silencio a la expectativa de lo que tenía para decirnos.

Beto… (Su voz sonó seria, tono de gravedad y circunstancias)… tenías razón, lo lamento, te están guampeando…

Mierda! exclamé yo, indignado.

… pero es peor que eso, Beto, es peor…

¿Qué, cómo?, ¿quién es el tipo?… ¿cómo que es peor?, no te entiendo, exclamó Beto supongo que tan confuso como yo por el comentario.

… digo que es peor porque… porque…

Dale, largá el rollo, Guille, que no te entiendo! dijo ansioso mi amigo

Mirá, muchas veces cuando a las minas les descubro un amante, cuando se ven descubiertas, si las apretás un poco lo dejan, pero en éste caso… en éste caso me parece que tu jermu no lo va a poder dejar,

¿Pero qué? ¿Quién es? ¿Tiene guita? ¿Tiene poder? ¿Qué es, es un mafioso?, las preguntas le salían en tropel al pobre de mi amigo.

… no, no tiene poder ni es mafioso ni tiene guita, al contrario, es un tirado, apenas si se gana unos mangos de vendedor ambulante… pero igual, me parece que la mano viene mal, Beto…

¿Qué me querés decir? ¿Que se agarró un metejón? ¿Que se enamoró?, preguntó Beto en torrente,

No, no! o no sé, qué se yo; enamorada, amor romántico seguro no es, de eso estoy seguro… es otra cosa, Beto… es algo un poco más complejo, o más simple, qué se yo… que creo a nosotros nos resulta medio difícil de entender a veces…

Explícate mejor, Guille, estás hablando en clave y te juro no te entiendo, lo urgió el Beto,

… esperá, le saqué unas fotos… para que veas… (Y mientras decía esto el tipo sacó y comenzó a desplegar algunas fotos sobre la mesa)…

Beto miró las fotos. Yo, también. Nos quedamos callados casi un siglo.

Qué hija de puta! exclamó Beto, impresionado.

Mi dios! dije yo, acompañándolo…

Es…, es para no creer… dios mío,…

Qué pedazo, por dios, quién pudiera!!!

Así es, la tiene enorme, agregó la pesquisa.

Beto… vos… vos, discúlpame ¿no?, dije…, pero esto, esto, ÉSTO ES COMPETENCIA DESLEAL! BETO, ¡COMPETENCIA DESLEAL!!!

En el bar no dejó nadie de mirarnos de la carcajada que soltamos al unísono. Cinco minutos después y reconociendo que el pesquisa tenía razón, nos levantamos y los tres y para festejar la liberación de la mujer, decidimos irnos de putas.

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