Tres piernas II

Tres piernas II

El instituto y el barrio de mis abuelos era otro mundo, la zona mas céntrica de mi ciudad, mi afición al fútbol y el disponer (por primera vez) de vestuarios y duchas para después de los ejercicios hizo que en un par de semanas en el instituto se corriera la voz de que Manu, el chico de primero tenia una «tercera pierna».

Un día mientras estaba en la biblioteca del instituto Valle una chica de tercero que tenia fama de ser fácil se dirigió a mi y me pregunto que si tenia problemas con alguna asignatura, un poco cortado le dije que si que las matemáticas me tenían frito, estaba apunto de cumplir los quince y Valle tenia casi dieciocho, ella se ofreció a echarme un cable con el tema, vivía a dos calles de mis abuelos en una casa magnifica y quedamos en que los lunes al terminar las clases iría a su casa a repasar matemáticas

El primer día fue tranquilo, Valle me explicaba las ecuaciones, aunque yo notaba que se pegaba a mi mas de lo necesario y que su camisa estaba desabrochada hasta casi sus tetas, lo que me tenia bastante nervioso, concluyo la jornada de estudio y quedamos para la semana siguiente, durante esa semana me encontré con ella y sus amigas varia veces y fueron supersimpáticas, cosa con la que alucinaba bastante y le daba envidia a mis compañeras (que las chicas mayores no tuvieran conmigo un comportamiento despectivo me hacia creerme casi un héroe).

Al lunes siguiente estábamos en el cuarto de Valle estudiando, estábamos solos en la casa y ella me pregunto a bocajarro:

-Es cierto lo que se dice de ti?

Yo me hice el sueco, no quería meter la pata:

-A que te refieres?

-A que va a ser… a que tienes la cosa muy grande

-Pues no se, la verdad es que he visto pocas para comparar… pero creo que exageran- le conteste queriendo quitarle importancia al tema

-Por que no me la enseñas?

Me quede cortadísimo, sin palabras y rojo como un tomate, Valle me estaba desabrochando el cinturón y bajándome los pantalones y los slips, mi polla asomaba semiempalmada mientras Valle a pocos centímetros miraba embobada, acerco sus manos a ella y con el solo contacto se me puso a tope:

-Joder Manu! es la mas grande que he visto, apenas me cabra en la boca- y dicho esto comenzar a lamerme la punta y a intentar metérsela, cuando se metió el capullo entre los labios hice un pequeño movimiento pero a Valle el dieron arcadas y tuve que sacarla, ella continuo pero solo lamiendo y chupándome la punta del carajo, se quito la camisa y el sujetador y me dejo acariciar sus tetitas duras como piedras, en aquella época no tenia apenas poder de contención por lo que en pocos minutos y sin avisar apenas le solté una andanada de leche caliente que le cayo en la boca, el pelo y la cara, ella miraba la punta de mi polla eyaculando y soltando leche con cara de estar casi hipnotizada:

-Que barbaridad nunca había visto salir tanta leche de una polla claro que con los dos pedazos de pelotas duras que tienes

Yo me mantenía absolutamente pasivo, no sabia que hacer, las lecciones de Mary estaban frescas en mi mente pero Valle era casi de mi edad, continué acariciándola y ella se desnudo completamente, en la cama invirtió su posición y siguió lamiendo mi polla, su coño se ofrecía ante mis labios, nunca lo había hecho pero a tenor de los movimientos de Valle lo de meterle la lengua en el coñito y donde los labios se juntan (no sabia que era un clítoris) era lo justo, sobre todo en lo que después me entere es el centro de placer de las mujeres, cada vez que mi lengua lo rozaba Valle gemía, lo que me puso tras la pista.

Después de la mutua lamida Valle se puso bajo de mi con las piernas abiertas y me invito a follarla no sin antes advertirme:

-Poco a poco Manu! no quiero que me desfondes!

-Siguiendo sus instrucciones se la clave lentamente, el coño Mary era mas ancho y toleraba bien que se la metiera de golpe pero metérsela hasta las pelotas a Valle me costo mas de diez minutos, ella gemía de gusto y a veces también se quejaba, pero cuando sintió que la tenia follada hasta la empuñadura comenzó a mover sus caderas y con el movimiento a marcar el ritmo de la follada, me corrí dentro de ella (tomaba la píldora) un montón de veces, ella loca de gusto, pidiendo que la follara sin compasión, cuando ya se volvió loca es cuando se puso a cuatro patas y me pidió que se la clavara bien clavada y que la follara sin contemplaciones, podía ver mi polla entrando entre los labios de su coño abierto a tope y mojado como un lago, sus profundos suspiros cada vez que sentía mis pelotas topar en la entrada de su raja, así estuvimos casi hasta las once de la noche cuando sus padres estaban a punto de llegar.

ella me dijo que se lo había hecho con mas de una docena de tíos pero que ninguno le había llegado hasta donde mi polla, decía que sentía como le tocaba el cuello del útero, yo asentía pero la verdad que no me enteraba mucho de que me hablaba.

Las sesiones semanales en casa de Valle se convirtieron en una costumbre durante mas de tres meces, sus padres nunca estaba en casa y follábamos a tope, ella me convirtió en un experto comedor de coños, lo bueno de Valle, que aunque no estaba muy buena si que era guapa, era que me guiaba y me decía como le gustaba que le comiera el coño y que la follara, todo fue bien hasta que un día al salir del instituto Reme una de las amigas de Valle me invito a ir a su casa a tomar un refresco, intente excusarme pero no hubo forma, al final tuve que acompañarla, era una casa de dos plantas, sus padres estaban viendo la tele, ella me guio a su habitación y allí me hizo esperar mientras iba a la cocina a por unas cocas, la habitación era grande y una especie de sueño para mi, una maquina de escribir eléctrica (no era tiempo de ordenadores) y un stereo de la ostia con un montón de discos de vinilo (aunque a mi lo que me molaba era el punk y ella solo tenia babosos y grupos de fans).

Reme apareció con las cocas y una sonrisa que me advertía que estaba en terreno peligroso, si bien mi relación con Valle no era muy amorosa, estaba basada en el folleteo puro y duro, a esa edad tenia absurdas convicciones sobre la fidelidad y esas cosas.

Reme se insinuaba abiertamente:

-Sabes Manu, Valle nos tiene a todas con los dientes largos contándonos tus proezas y creo que no es justo.

Yo no sabia por donde salir, agache la cabeza pero Reme se estaba acercando a mi, cuando estaba justo a mi lado se desabrocho la camisa y me enseño sus tetas, eran mucho mas grandes que las de Valle y ella lo sabia:

-Que te parecen?

No respondí.

-Si quieres puedes tocarlas- me dijo dirigiendo mi mano a sus tetas, basto el roce para que la polla se me pusiera para partir piñones, eran grandes, duras y con un gran pezón rosado.

-Vaya vaya! que tienes ahí – me dijo mientras con la mano agarraba mi polla a través del pantalón – parece que Valle no miente íDios mio!

Ella me desabrocho y bajo los pantalones, mis manos seguían pegadas a sus tetas como un imán, las piernas me temblaban de excitación y miedo pero la polla iba a su aire, dura y desafiante en las manos de Reme que suspiraba extasiada mientras me pajeaba y se desnudaba:

-Ay Manu! Manu! seras el rey del instituto! se me hace la boca agua pensando que la voy a tener dentro- y dicho esto cerro el pestillo de la puerta, me tumbo en la cama y se puso sobre mi, se la fue metiendo poco a poco pero con ansia y rapidez hasta que se la hundió toda en el coño, menos mal que los Beatles sonaban a todo carajo porque los gemidos de Reme hacían temblar las paredes.

Me montaba como una posesa, resfregandome el clítoris en la raíz de la polla mientras me pedía que apretara bien fuerte sus tetas y que le pellizcara las nalgas, le llene el coño de leche dos veces y ella consiguió una autentica cascada de orgasmos, se le quedaban los ojos en blancos y se le desencajaba la cara cada vez que se corría, esto ocurrió por lo menos media docena de veces, hasta ese momento yo no había sido consciente del poder de mi polla que comencé a atisbar en ese momento, hasta ese momento (también hasta el momento en que esto escribo) jamas busque a una mujer, ellas me buscaron a mi, ellas decidieron.

Se descabalgo de mi y me dijo:

-Seguro que la tonta de Valle no te ha dejado hacer lo que yo te voy a dejar que me hagas (comencé también a atisbar la maldad intrínseca de la naturaleza de algunas mujeres, «la tonta de Valle» era su mejor amiga)- y dicho esto saco una caja de crema (mas tarde me entere que era vaselina) y comenzó a untar mi polla con ella, haciendo lo mismo en el agujero de su culo y dejándome ver, mientras me masturbaba, como su dedo entraba y salia del mismo sin problemas.

Fóllame por el culo Manu! quiero sentir como me abres viva! pero con cuidadito vale!

Mary me había enseñado como hacerlo y poco a poco, con Reme a cuatro patas la borde de la cama y yo de pie se la fui metiendo hasta los cojones, sacándosela un poco cuando se quejaba para volver a recuperar el terreno perdido cuando se relajaba, la podía ver a cuatro patas ante el espejo mientras se masturbaba y gemía como una perra.

-Me vas a reventar cabrón! que polla me tienes mas abierta que una puta! soy una puta! tu puta! enculame viva! folla cabrón! folla!

Ella era la que marcaba el ritmo con el movimiento de sus nalgas, podía ver su cara desencajada, su boca abierta y sus ojos cerrados a través del espejo.

Mi polla entraba y salia de su culo hasta la mitad, sentía como me la apretaba y me daba un gusto del carajo, llene sus entrañas de leche en una de mis mejores corridas.

Se la saque y Reme se dio la vuelta, se arrodillo ante mi y comenzó a limpiarmela con la lengua, mi polla estaba empalmada de nuevo, de espaldas al espejo Reme se examinaba el culo, lo tenia abierto, era un oscuro agujero casi del diámetro de mi polla que rezumaba leche:

-Joder Manu como me has dejado el culo! he sentido como me quemaba la leche caliente las entrañas! nunca me había pasado nada igual! que gusto mas grande! A partir de ahora soy tu esclava, tu puta, puedes hacer conmigo lo que quieras, no me importa que te folles a todas las tías que quieras mientras me folles a mi, es que follas muy bien y esa polla que al principio parece que te va a reventar y luego te mata de gusto, harás feliz a cada tía que te folles!

A continuación me sentó en la silla de su escritorio y sentada sobre mi se empalo mi polla en el coño pidiéndome que le mordiera los pezones, cosa que hice:

-Mas fuerte cabrón! muerde mas fuerte! ay! ay! que polla me folla! clávame viva! si! clávame toda la polla mátame de gusto!

Así llegue a la primavera, haciendo encaje de bolillos para que Valle, que cada vez estaba mas celosa, no se diera cuenta que también follaba con su amiga Reme.

En abril los profes del instituto nos llevaron de acampada, solo a los chicos, las chicas ya lo había hecho la semana anterior.

Montamos la acampada en un prado en pleno bosque y a mi me toco compartir tienda de campaña con Marcos, el perdonavidas cachas de tercero que había insistido en ser mi compa de tiensa, cosa que me extraño porque en el instituto apenas me saludaba.

El primer día fue como todos los días, marcha campestre y al llegar la noche colocon de vino y coca cola a la luz de la hoguera, me fui a sobar un pelin borracho.

Casi amanecía cuando me desperté alarmado y asustado con un intenso picor en la polla, cuando abrí los ojos no me lo podía correr, me estaba corriendo en la boca de Marcos que se estaba tragando toda mi leche, había aprovechado mi sueño para sacarme la polla y chupármela y el picor que me había despertado era una corrida de las gordas, el cachas de Marcos era un mariconazo de tomo y lomo que se había tragado toda mi leche como una puta:

-Que pollon tienes Manu y que cantidad de leche suelta, ahora escucha bien, como le cuentes a alguien que te he chupado la polla te doi una paliza que te mato!

Pase el día acojonado, asustado y pensativo, la noche siguiente fue igual, vino y coca cola en la hoguera y a dormir, solo que Marcos no espero a que me quedara dormido para bajarme los pantalones y apropiarse de mi polla, meneandola y chupándola, intentando meterse el máximo de ella en la boca y tragándose toda la leche que soltaba, dos andanadas de semen le mande esa noche y las dos se la trago sin rechistar y relamiéndose, aunque al principio me daba mucho asco y me comía el tarro pensando que yo también era maricón, la calentura y la razón me impusieron el relax y el dejarme hacer, que le vamos a hacer resignación.

La tercera noche después de los tragos de rigor junto al fuego nos metimos en la tienda, Marcos era un insaciable tragador de leche, me masturbo, me la chupo y se trago mi primera y abundante corrida mientras se la meneaba y (esto era nuevo para mi) se metía dos dedos en el culo, siguió chupando después de mi corrida hasta que me empalme de nuevo, después se puso de lado dándome la espalda y apunto mi polla en la entrada de su culo, se la fui clavando poco a poco pero sin miramientos, le dolía y se aguantaba, yo no hacia nada para remediarlo aunque sabia hacerlo, el caso es que cuando aun faltaba casi un tercio de mi polla para tenerla bien dentro, se la clave a tope de una sola embestida, grito de dolor:

-Aaaaaaahí Cabron! eres un hijo de puta! pero no pares! sigue!

Note un extraño calor en mi polla pero seguí sus instrucciones y no pare, le culeee sin piedad, sacándosela hasta la mitad y clavandosela de un golpe sintiendo como su culo cedía ante el empuje de mi polla, lo oía gemir, casi llorando pero acompañando los movimientos de mi polla con los de su culo, siempre presto a recibirla, sin sacarsela me tumbe boca arriba y el sobre mi empalado por mi estaca hasta los huevos y meneándosela, pude ver como su polla soltaba chorros de leche que llegaban al techo de la tienda mientras yo le llenaba sus intestinos de semen caliente, Marcos lloraba y mas lloro después cuando al sacársela la sangre manaba a raudales de su culo (ese era el calor que mi polla no había podido identificar), su toalla de baño estaba empapada en sangre y tuvo que ir al río a limpiarse, me quede dormido y pase un kilo de el, a partir de ese momento Marcos siempre fue un corderito para mi, me buscaba desesperadamente en los servicios del instituto donde yo le enculaba sin compasión, le rompia el culo con todas las de la ley y a el parecía que le encantaba lamer la leche y un poco de su caca con su lengua en la punta de la polla, la cosa llego al extremo de que Marcos empezó a robar dinero a sus padres (que tenían de sobra) para dármelo a mi y pagar mis caprichos, afortunadamente el curso termino y volví a la casa de mis padres, lo que evito que me convirtiera en un chulo especializado en mariconas sumisas.

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