Mi estrella (y mi putita)

Mi estrella (y mi putita)

Tengo un relato, si tienes a bien publicarlo me gustaría que me mantuvieran anónimo porque tengo una imagen que cuidar

Soy músico y profesor de música, tengo 30 años. Siempre me consideré un gran profesional, con una ética incuestionable. Hasta que llegó ella…..

Se llama Daniela y tenía 16 años cuando todo pasó. Yo tenía 25 y ella era mi alumna de piano en una pequeña academia de música en mi ciudad. Llevábamos ya dos años de instrucción y sin duda era mi pupila más destacada. Un día en clase me atreví a felicitarla con un abrazo, y ella me respondió con un beso en las comisuras de los labios.

Me quedé en shock.

La semana siguiente me tomé el atrevimiento de preguntarle sobre el tema, y ella me respondió «pues me gustas, no es obvio??» Yo respondí que no podía ser, ella era menor de edad y mi alumna. Me tomó del cuello y me besó… Sus labios eran más suaves que terciopelo, olía riquísimo, su aliento era más embriagante que el vino… Fue inevitable devolverle el beso. Me dejó extasiado, pero no quise intentar nada más por temor a que mis compañeros profesores u otros estudiantes descubrieran aquello.

El día del concierto de verano, Daniela se llevó la noche. No solo destacó en el piano, también cantaba y bailaba. Fue una estrella (los que nos dedicamos a esto me entenderán). Terminó el concierto y nos abrazamos, le dije al oído «eres mi estrella», ella me respondió igual al oído «también soy tu putita». De nuevo me quedé helado, no supe cómo reaccionar.

Regresamos a clase la siguiente semana, quise actuar como si nada hubiese pasado. Al final de la clase, Daniela me dio su número y nickname de redes sociales (no suelo agregar alumnos a redes, mucho menos mensajear con ellos) y me pidió que por favor le escribiera, que era importante. Le envié un mensaje preguntando qué pasaba y ella me respondió con una foto suya, en ropa interior fente a su espejo. «Te gusta??» preguntó. Le marqué para intentar zanjar esta situación.

«Dani, por qué lo haces???» … «Ya te lo dije, me gustas, no dejo de pensar en el día que nos besamos y quiero que se repita, o si te dejas puede llegar más lejos»… «Dani, por favor no sigas, eres muy bonita pero ya te dije que es imposible. No quiero perder a una valiosísima alumna por una calentura»… «Ah, entonces yo te gusto también??»… «MMM, qué diablos, claro que me gustas, eres atractiva y besas muy rico, pero NO, DANI, no quiero tener que citar a tus papás para que esto se detenga!!»… Daniela empezó a gemir por el teléfono, era obvio que estaba masturbándose.

Se oía su respiración agitada y yo empezaba a excitarme. Me tocaba por encima del pantalón y ella seguía gimiendo. «No me digas que no quisieras escucharme gemir mientras me coges»… «Carajo, Daniela, esto es demasiado». De pronto sus gemidos empezaron a subir de intensidad y exclamó «Cógeme!!!»… Colgué la llamada. Se estaba volviendo obsesión.

Daniela volvió a clase como de costumbre la semana siguiente. Era la última clase antes de cerrar. Justo a mitad de la sesión el director me dejó las llaves y me encargó cerrar porque se iba antes.

Nos quedamos solos en el edificio. Ella lo notó cuando terminamos la clase y volvió a besarme. «No, Dani, por favor» intenté contenerla. Acercó su boca a mi oído y volvió a gemir como en la llamada. Frotó su cuerpo contra el mío y me sujetaba por el cuello. «Quiero que me cojas aquí, ahorita, por favor»… «Tus papás van a llegar»… «No, hoy me regreso sola, vivo a unas cuadras»… Paseó su lengua por mis labios y sentía sus senos aplastarse en mi pecho. Tomé su cintura y le devolví el beso. Me dejé llevar.

Cerré con llave la puerta del salón por pura precaución. Le quité la blusa y ella me desabrochó la camisa. Besé su cuello, respiré su rico aroma, ella seguía gimiendo y me arañaba la espalda. Metí mis manos bajo su falda y le bajé los calzones, empecé a frotar su clítoris con mis dedos. Daniela me bajó el cierre del pantalón y me acarició el pene con su mano suavecita. Nos empezamos a cachondear tan rico que las paredes se humedecieron.

De pronto Daniela se puso de rodillas frente a mí y se metió mi pene a la boca, lo mamaba tan rico, me bajé el pantalón y el bóxer y la tomé del cabello para empujarla hasta el fondo. Lo chupaba, lo mordía suave, pasaba su lengua por todo el tronco y los huevos, de pronto decía cosas como «soy tu putita», «ya no aguanto para que me lo metas», y yo no podía con la excitación.

Tras varios minutos la levanté y la coloqué contra el piano. Terminé de desvestirla, le quité el bra y la falda, tenía un cuerpo hermoso, manoseé sus senos y nalgas ,sentí su vagina húmeda y palpitante. La penetré sin condón, ella soltó un alarido que me puso más caliente y empecé a bombear rápido. «Oh sí, rico, cógeme» decía, y yo seguía penetrándola, le di nalgadas y mordí su hombro. de pronto sentí su vagina super caliente y su alarido prolongado me indicó que había tenido un orgasmo.

La tiré en el piso y lamí sus senos, volví a metérselo tirados en el suelo, ella me abrazó y me besó mientras seguíamos moviéndonos, como si bailáramos, empujó mi cadera con sus pies…

Cambiamos de posición y ella se sentó sobre mí «ah qué rico, desde hace mucho quería que me cogieras», yo sentía mi miembro a punto de estallar con cada sentón que se daba. «Dani, no traigo condón»… «No me importa, vente adentro»… «No, cómo crees»… «Por favor!!!!!», nuevamente sentí su vagina calentarse y ella seguía diciendo «Vente adentro», no aguanté más y eyaculé en su interior, Daniela se acostó encima de mí y sentí como mi semen y sus líquidos se mezclaban mientras nuestras lenguas jugueteaban y sonreíamos de satisfacción.

Volvió a chuparme el pene antes de vestirnos, pasamos a comprar pastillas de emergencia antes de dejarla en su casa, nos despedimos con un beso y me volvió la cordura a la cabeza. Acababa de traicionarme a mí mismo… pero qué traición más deliciosa.

Epílogo.
Hoy tengo 30 años y Daniela 21. Aunque no somos pareja, somos papás de un hermoso bebé de un año. Y aunque no somos pareja, nos damos tiempo para tener sexo cada que nos es posible. Dicho y hecho, se volvió mi estrella y mi putita.

Un comentario

¿Qué te ha parecido el relato?