En el coco bongo

En el coco bongo

Para los que han venido a esta ciudad mexicana en la playa saben perfectamente dónde esta el famoso «coco bongo», la disco de moda por aquí.

Como nosotros vivimos aquí ha dejado de ser un atractivo, sin embargo cuando vino Lucy, amiga de «G» nos pidió que la llevásemos allá.

Ella venía con una amigo el cual no era del todo de su agrado, pero aun así nos acompañaría. Yo le pedí a «G» que se arreglara sexy, porque esta podría ser la oportunidad de lucir sus encantos.

Ya sabíamos que a los dos nos excita mucho que ella muestre algo de su anatomía voluptuosa, muestra de ello se puede observar en algunas páginas de la WEB : )

Ella decidió ponerse una falda negra, una blusa azul ajustada sin bra, y para «flashear» a los elegidos una tanga de color blanco.

Ataviada para deslumbrar recogimos a nuestros invitados y nos dirigimos a un bar para «calentar» motores. Ya desde ahí «G» empezó a lucir sus piernas cuando se sentó a un banco y «accidentalmente» la falda se le subió a tan solo centímetros de su tanga.

El mesero que nos llevo a la mesa no disimulo nada y para sorpresa de Lucy le dedicó un chiflido de admiración.

Yo mas que enojarme me dio gusto saber que «G» estaba tan buena que llamaba la atención, y sobretodo saber que era yo quien esa noche le pondría una buena arrastrada, con suerte hasta con Lucy.

Al llegar al Coco, como le decimos los lugareños, pasamos a la mesa de costumbre; después de un rato «G» empezó a mostrar sus encantos mientras bailaba cachondamente. Lucy esta emocionada de estar ahí y aunque también bailaba sus movimientos eran mas tranquilos.

Del amigo ni quien se acordara. Aproveche esos momentos para empezar la sesión fotográfica que teníamos planeada «G» y yo.

Después de bailar un rato se sentó y yo me aleje un poco con el pretexto de tomar una foto del grupo, «G» se puso en el lado izquierdo y discretamente empezó a abrir sus piernas.

Lucy y el otro no se podían dar cuenta de ello, pero los que pasaban enfrente o a mi lado, como siempre hacemos, volteaban curiosos a ver de que era la foto, y buena sorpresa se llevaban cuando veían un par de torneadas piernas y una tanga de color blanco.

Después de varias tomas ya teníamos algunos chicos asiduos, que pude notar solo daban vueltas en redondo para ver qué más pasaba. «G» se volvió mas atrevida y abrió las piernas un poco más.

Creí que ya era momento de empezar el «show» real, así que me fui a sentar y después de unas bebidas me acerque a su oído y le susurre:

– Ahora si es hora, ve al baño y quítate la tanga, quiero que me la traigas en tus manos y me la entregues.

Solo la oí suspirar y decir:

– Estoy bien caliente papacito, déjame ir y vuelvo en seguida.

Yo me quede observando lo que ocurría alrededor y me preguntaba cuantas veces alguien habría hecho algo parecido. Me empecé a preocupar un poco al notar que «G» tardaba más de lo normal, ya habían transcurrido algo así como 15 minutos cuando le vi venir con una sonrisa de oreja a oreja.

Sin decir una palabra me entrego con todo el descaro la tanga, que estaba muy mojada. Creo que en ese momento el amigo que nos acompañaba se dio cuenta porque lo oí decir algo así como «orale»……

– Porque tardaste tanto ?, le pregunte

– Es que ya sabes, había mucha gente para llegar, y creo que las fotos han sido un éxito porque de camino al baño dos chicos me dijeron que estaba muy buena y que cuanto cobraba. Y no han dejado de tocarme las pompis, creo que hasta una mujer!!! Aparte, no he aguantado y me masturbe, pero como iba Lucy conmigo tuve que disimular un poco.

No me cabía duda de que lo había hecho, porque como dije antes, su tanga estaba empapada.

– Pues manos a la obra, dije

La verdad es que estaba tan excitado que me llegue a preocupar de que se me notara «el bulto» al frente de mi pantalón, pero ese era una de mis menores preocupaciones

Aprovechando que Lucy estaba un tanto retirada de la escena, «G»

comenzó un poco indecisa abriendo sus piernas, pero muy poco.

– Abre un poco mas, le pedí mientras no dejaba de acomodar la cámara para obtener la mejor imagen.

empecé a escuchar mas ruido a mi alrededor y la realidad es que había un grupo de chicos que habían notado toda la acción, y empezaron a chiflarle y aplaudir, eso solo provoco que mas gente se diera cuenta de lo que «G» estaba haciendo.

Eso le corto un poco por lo que me pidió que detuviéramos un ratito las fotos.

Seguimos a los cinco minutos y para ese entonces pude ver que ya estaba mas que excitada porque empezó a mostrar sus piernas y su panocha a todo el que pasaba. Se notaba claramente su «rajita» y también que solo tenia un poco de vello en la parte de arriba. Las fotos se fueron sucediendo y como las estaba tomando con una cámara digital a cada momento podía ver los resultados.

El escuchar los comentarios de la gente que estaba a mi alrededor me ponía mas cachondo, porque no dejaban de decir que «esa vieja esta rebuena», y lógico que mas de alguna comentario en ingles, y todos contenían la palabra «fuck».

Terminamos la sesión con ella con los brazos abiertos recibiendo un aplauso de cerca de 20 chicos y varias chavas.

Me acerque a «G» y le dije si estaba excitada, porque al parecer las fotos habían sido un éxito.

– Porque no lo compruebas tu mismo?, me dijo mientras dirigía mi mano adentro de su falda.

No podía creer lo que sentí, su jugos estaban literalmente derramándose entre sus piernas, por lo que no perdí oportunidad y metiendo la cámara le tome una foto, donde se puede observar claramente que estaba mojada.

– No me dejes así, me dijo al oído, meteme los dedos en mi panochita.

Fue cosa de acercar mis dedos a su panocha para que ella abriera mas las piernas y me diera acceso a acariciarla a mi antojo. empecé a meterle un dedo y le tome una foto mas para ahora si terminar la serie.

El flash fue como el detonante de un orgasmo que pudo disimular con el ruido de la música. Lucy no se había dado cuenta de nada de esto, o hizo que como que no; aunque «G» me ha contado que las dos eran bastante reventadas, la realidad es que pidió que nos fuéramos porque estaba cansada. Los llevamos a su hotel y no paso nada, pero esa noche «G» y yo tuvimos una de las sesiones mas cachondas y calientes a bordo del coche, de la cual lógico tomamos mas fotos, pero como dicen «esa es otra historia».

Verdad o fantasía? Si se atreven a escribirnos y nos mandan algunas fotos nosotros les prometemos enviarles las fotos que atestiguan que todo lo arriba contado fue verdad.

¿Qué te ha parecido el relato?