El trabajo de mamá II
Mi madre me dijo que si quería satisfacerla tendría que aguantar mucho mas y que no me preocupase que practicaríamos mucho y que me haría todo un maestro.
Relatos eróticos sobre madres
Mi madre me dijo que si quería satisfacerla tendría que aguantar mucho mas y que no me preocupase que practicaríamos mucho y que me haría todo un maestro.
Por la falta de una figura paterna mi madre tubo que hacer de madre y de padre durante la complicada etapa de la adolescencia lo cual hizo que fuera naciendo entre nosotros una estrecha relación de complicidad.
Se habían acabado las vacaciones y mamá y yo ya estábamos de nuevo en casa, en Barcelona, en nuestro piso del centro, un ático precioso de grandes vistas sobre la ciudad condal, nuestras vidas habían cambiado mucho desde este verano, mi madre y yo éramos amantes de primera
Las secuelas de la actitud de mi padre fue mi timidez y mi soledad y también la de mi madre. Ella sabía que a mí me costaba salir con chicas. Y yo sabía que mi madre no disfrutaba con mi padre.
Sigue la fascinación de la adúltera por su amante, quien la va conduciendo gradualmente a admitir cualquier perversión.
Todo comenzó hace unos 6 meses, yo tengo 19 años soy un chico normal, pero que no había tenido mucha suerte con las chicas, soy moreno, alto un tío normal, en mi familia somos mis padres mi hermano pequeño y yo, mi madre se llama María tiene 42 años y es un monumento, rubia, 1,65, unos pechos grandes y que todavía se sostienen solos y un culo increíble.
Para cuando lo que voy a contar ocurrió yo ya había dejado de plantearme si mi madre sufriría o no, ya que ni mi hermano ni mi padre parecían estar muy afectados por el tema.
Tras la experiencia relatada en otro capítulo anterior dedicado a mi especial familia, por fin se presenta la ocasión de experimentar con mi hermana, las mismas o parecidas sensaciones que ya había tenido con mi madre, como relataba en la historia aludida.
Mi madre es una mujer guapa a sus 40 años, es menuda (1´55m y 45kg más o menos) y tiene el pelo negro y corto. Sus ojos son negros y profundos, la nariz pequeña y los labios carnosos y sensuales.
Con la amiga de mi madre iba a pasar una de mis mejores tardes.
Otra vez mi unida familia...
Cuando el cabrón de mi padrastro se recupero me insulto diciéndome que era una puta y que no volvería a salir de casa en la vida. Mi madre llorando fue arrastrada por mi padre fuera de la habitación, cerrándome con llave.
Ella, al darse vuelta noto que mi pija estaba al palo, ni yo, ni ella, lo podíamos creer, creí que me iba a desmayar de la vergüenza, pero de repente, note que en su cara se dibujaba una sonrisa de picara, de calentona, que hasta ese momento no conocía.
Siempre comentábamos como le iba en la facultad, si estaba contenta, lo mucho que la echaban de menos... y de vez en cuando subía a su casa si es que se habían citado en Internet para charlar.
Empezó a lamer mi oído, mi cuello, bajo los tirantes y empezó a chupar mis senos, estaba súper caliente y me deje llevar, apretaba mis nalgas, su dedo ya buscaba desesperadamente la abertura de mi ano, mi vestido callo al suelo, me acostó en el sillón y empezó su exquisita mamada en mi vagina.
Esa tarde de verano al llegar desde la pileta de Claudia, encontré a mi madre preparando la valija con ojos llorosos, mis quince años me decían que algo no andaba bien, pero el mutismo de ella y de mi padre
Yo le aseguré a mi madre que no creía poder cumplir con mi hermana, pero ella lo dio por bueno asegurándome que así aguantaría mas; que no tenía importancia, pues estaba en plena forma y mi edad lo aguanta todo.
Estaba sobándome la polla que volvía a tenerla fuera del tanga imaginaros yo sentado en la hamaca con la polla al aire, las piernas en los hombros de mi madre que con las tetorras fuera y el tanga bajado hasta medio culo estaba con su cabeza entre mis piernas, frotándome la polla gorda y dura y masajeándome los huevos y el culo.
Lentamente me fuí sentando sobre la verga erecta, al hacer contacto con mi ano me pasó un temblor por todo el cuerpo, pero mi excitación era más.
Empecé por la espalda y me entretuve un buen rato en los costados de sus tetas y ella decia, que gusto la crema en mis pechos, los tengo tan grandes que me duelen, sobre todo los pezones y se moví o para dejarme darle crema en los pezones dentro del bikini.