Eran cerca de las doce del mediodía del sábado cuando llegue, y Nippur estaba en el patio, ladro mucho cuando sintió que alguien entraba a la casa, entonces me acerque a la ventana y comencé a hablarle, a llamarlo por su nombre y se fue tranquilizando.
No era extraño que yo pasara, pues aun visitaba muy a menudo a mis primos, claro que ahora había cambiado la relación: lo que antes eran juegos y compartir programas de televisión, ahora era tocar guitarra eléctrica con mi primo y cantar y tocar guitarra con Paola.
Se habían acabado las vacaciones y mamá y yo ya estábamos de nuevo en casa, en Barcelona, en nuestro piso del centro, un ático precioso de grandes vistas sobre la ciudad condal, nuestras vidas habían cambiado mucho desde este verano, mi madre y yo éramos amantes de primera
Este relato es verdadero, y la verdad es que solo en pensarlo, me pone a cien, yo tengo un amigo, con el que siempre vas a jugar y esas cosas, de esos amigos de clase vamos, y ya desde pequeños nos conocemos, salíamos de clase e íbamos a jugar a casa de uno a la de otro
Como cualquier hombre ante su primer sujetador tuvo sus problemas para poder desabrocharlo. Recordaba claramente como se desataba un sujetador por los juegos inocentes que practicaba con su madre en su tierna infancia, pero los nervios le traicionaban.
A mi me han gustado siempre las mujeres maduras y ésta, aunque estaba un poco rellenita (No gorda) siempre me había llamado la atención cuando la veía por el pueblo porque pese a su edad era muy guapa.
Él me preguntó que si yo tenía fantasías sexuales y que cuáles eran, no me atreví a contarle y le hice la misma pregunta, y me dijo que tenía varios meses pensando que le gustaría ver como me cogía otro hombre; de momento me quedé atónita porque siempre había sido muy celoso y pensé que sólo me estaba tratando de sacar mis sueños eróticos.
Quedamos de acuerdo y ellas se fueron pero mientras tanto me masturbe como loco de la imagen que tenía en la cabeza de la imagen del gran sexo de mi tía.
Salimos de cena de trabajo comimos y bebimos, al noche iba bien, pero acabo mejor, en el bar de turno, los roces se subieron de tono, las cosas se calentaron, y Moni me respondió, los simples roces que les ofrecía en sus cuerpos, pasaron a toqueteos con Mónica
Soy consciente de lo complicado que es hacer realidad una fantasía, por eso no me quejo de las leves consecuencias: moratones, laceraciones, magulladuras y dolor al sentarme.
Aún es pronto para iniciar mi actividad, acostumbro a levantarme siempre a la misma hora y dudo si leer un poco, pero no estoy de humor, enciendo la radio.
Yo iba llegando de la escuela, me sentía muy cansada, me senté en el sillón a descansar antes de entrar a mi cuarto, me senté como llegué, toda abierta de piernas y como la falda de mi escuela es muy corta, se me veía todo.
Llego a mi casa pasada la medianoche, le explico a mi mujer un agravamiento temporal del estado de mi padre, que ella no comprobara, pues no lo ha visitado nunca y toda una noche de pensar en Marina y a la mañana siguiente una relación no acostumbrada con mi mujer que se extraña de mi deseo sexual tan urgente.
En un principio mi intención era parar suavemente en el arcén y aclararles que no quería que hicieran eso, pero increíblemente me excité como una perra en celo y les dejé continuar a sus anchas sin oponer la más mínima resistencia.
Esta historia empieza una tarde de viernes, este día era especial para nosotros por que se queda mi casa sola y podemos practicar sexo hasta extenuarnos, pero ese día Elena estaba con la regla y obviamente no se podía hacer nada, yo me había echo a la idea, pero después de una semana sin mojar y el escote que mi novia portaba dejando ver ese precioso canalillo no pude resistirme y al rato tenia una erección gigantesca.
Natalia es una chica de 18 años que conocí hace aproximadamente un año a través de un chat. Era una de las primeras veces que yo entraba en uno, pero para ella no lo era en absoluto.
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