Desde que se fijó en ella no podía quitarse su imagen de la cabeza

Desde que se fijó en ella no podía quitarse su imagen de la cabeza

Aquella tarde nunca hubiera pensado lo que iba a suceder unas horas después.

Lunes, alrededor de las 7, me encontraba tumbado en mi mullido sofá, pensando en la dificultad que me había acarreado el curso de ese año (Había terminado COU, y poco a poco me empezaba a gustar el estudio de una manera formal).

Los minutos parecían enormes tiempos de espera, como los que parece que ocurren en los descansos de los cines.

Continué pensando en el magnifico fin de semana que había pasado.

Una imagen era común, y me venia a la cabeza recordando aquellos tres días pasados: Selin.

4 fines de semana habían pasado desde que la vi por primera vez en uno de los pubs que solíamos frecuentar.

Recuerdo la primera vez que me fije en aquella musa, no fue un gran impacto, ni nada asi, simplemente me pareció una cara simpática, alegre, y grácil.

El tiempo fue pasando, y mi atención ‘in crescendo’, al segundo o tercer fin de semana, me encontraba completamente colgado por ella.

Su mas de metro y setenta de estatura, su maravilloso cuerpo, delgado en forma, con esas curvas pronunciadas que solo algunas niñas logran conseguir, hacían de Seline un maravilloso conjunto una autentica Lolita por la que en poco tiempo perdería la cabeza.

Fue el fin de semana pasado, cuando por fin logre que un amigo discretamente me la presentara.

Nuestras miradas se habían cruzado cientos de veces, pero ninguno de los dos nos habíamos atrevido a decir nada.

Sus brillantes ojos canela lucían como estrellas en su infantil cara de niña tímida asustada.

Sus perfectos rasgos faciales, habían sido contemplados por mi una y mil veces, y su imagen me evocaba recuerdos de placer y añoranza.

Aquella presentación anunciada, nos llevo a un estado de conexión magistral, hablamos durante horas, olvide a mis amigos, olvide el lugar en el que me encontraba, y olvide también cualquier otro asunto que no fuera el movimiento hipnótico de sus labios, donde yo tenia puesta todo mi atención.

Selin parecía disfrutar con mis miradas, y continuamos charlando hasta que llego la hora de volver a su casa.

Había sido una tarde encomiable, aun sin haber hecho ningún avance sexualmente hablando, mi pasión por esa niña comenzaba a desbordarme.

La despedida no fue triste, pues apenas nos conocíamos, pero nos recordamos mutuamente el volver a vernos al próximo fin de semana y proseguir nuestra particular charla.

Eso me producía una sensación extraña, que culminaba con el ansia de llegar al aproximó viernes.

Retorne a la realidad, mi posición en el sofá había variado ligeramente y nada parecía haber cambiado desde que me había puesto a pensar.

Me incorpore, y fui a buscar un vaso de zumo de naranja, pues en esa época, el calor era impresionante, y el zumo, era una de las bebidas que mi paladar prefería.

Eran ya cerca de las ocho, y el teléfono comenzó a martillear mis oídos 1,2,3,4 rings ….. por fin alcance a descolgar el auricular. Respondí con un : «¿Diga?» …… y alguien en el otro lado me contesto:

«¡Hola! … ¿Esta Rafa?». Sentí que mi pulso se alteraba, y de como recibía una maraña de impulsos nerviosos a mi cerebro.

Reconocí la voz ….. era ¡Selin!. Las siguiente palabras que articule, salieron cuasi entrecortadas.

Recordaba que en la charla que habíamos tenido el domingo, habíamos tocado el tema de la química orgánica, y ella me dijo que la había quedado química en COU, y que tendría que recuperar la asignatura, yo con el embobe de la ocasión la di mi teléfono, prometiéndola que la ayudaría en química si lo deseaba, pues yo ese había sacado un 9 en COU, y venia posibilidad de ayudarla.

Conteste : «Si, soy yo …. quien eres ¿Selin?», una voz tímida y aterciopelada contesto en el otro lado del aparato «Si, perdona que te haya llamado, pero es que he estado estudiando Química, y tengo algunas dudas.

Como dijiste que se te daba bien por eso te he llamado».

Sentí como si el mundo fuera mio, la chica por la que había estado rompiéndome la cabeza me estaba llamando para pedirme ayuda.

Dije :»¿Cual es el problema?», y ella contesto «Tengo varios, la esterificación de las grasas, la desanimación de los derivados opiáceos, y algunas mas», entonces la dije «Son muchas cosas» y ella dijo «Si, unas cuantas».

Vi el cielo abierto cuando al realizar la pregunta «Si quieres me dices donde vives, y me acerco a tu casa a ayudar- te», Seline respondió «Vale, genial, la calle es ……».

Apunte de inmediato la calle, ella vivía en Coslada, mientras que yo vivía en Canillejas, así que tendría que tomar un autobús para poder llegar hasta allí.

En 10 minutos, ya estaba duchado, vestido y arreglado.

Me puse una camiseta Kappa azul marino, unos vaqueros azules oscuros, y mis botas de ‘bakala radical’.

Hacia las 8:45 me encontraba en la puerta de la casa de Seline, llame al portero, y contesto ella misma:

«Sube» me dijo, y pulso el botón de abrir el portal. En el ascensor me coloque el pelo (aun mas de como lo llevaba), y me puse mis Ray-ban a modo de diadema en la cabeza.

Una carita angelical me abrió la puerta segundos después de haber llama- do al timbre.

Con un alegre «Pasa, estaba hablando por teléfono con unas amigas, por eso he tardado» y una sonrisa en la boca, Seline abría las puertas de su casa.

Entre algo cortado (algo lógico y normal), pero ella parecía querer hacerme sentir cómodo, y dijo «Siéntate si quieres ahí, ahora vengo, voy a por algo de beber, ¿que quieres?».

La primera cosa que me vino, fue decir «Agua» (es lo que dice todo el mundo cuando esta en una casa extraña), conteste «pues ….» y antes de terminar ella me dijo … «Yo voy a tomar Martini con Limón, ¿si quieres tu uno?».

Eso era una magnifica invitacion …. a la que accedí.

Apareció por la puerta de el salón, luciendo su palmito, llevaba una falda corta a cuadros escoceses, con una camisa azul a cuadritos pequeños (como los ‘babys’ de niño) e iba descalza.

Mas parecía el uniforme una colegiala, que la ropa de una chica de 18 años que estaba tranquilamente en casa.

Toda ella parecía portar una aureola de esplendor.

Traía en cada mano un vaso tubular de Martini con Limón. Sonreí, y ella me dio mi bebida junto con un posa-vasos.

Finalmente ella se sentó, y comenzó a explicarme los problemas que tenia de química, yo servilmente la ayudaba en lo que podía.

Ya eran las 10:00 cuando estábamos solo por la mitad de los ejercicios, dudas y demás que tenia, entonces la dije que si podía llamar a mi madre para decidla que iba a llegar mas tarde.

Habíamos bebido ya unos cuantos Martini’s, y comenzábamos a estar un poco contentos, así fue que cuando la hice la pregunta del teléfono, ella me dijo …. «Ummmm, si, pero primero me tienes que pagar la llamada», me quede extrañadísimo, aunque como ya iba bastante contentillo la dije «¿Cuanto quieres 25 pelas?» y me reí, ella dijo «No, no eso es muy poco …. acércate», estábamos como a unos 30 cms el uno de el otro en una especie de sillón grande -la habitación estaba impecablemente decorada, con muebles de estilo clásico- me acerque a ella, y me dijo «No, aun un poco mas» con voz melosita y dulce.

Con la alegría y la satisfacción de estar con Selin, me acerque hasta estar a escasos centímetros de sus preciosos labios, entonces dijo «me quieres pagar la llamada no … cierra los ojos».

Obedecí de inmediato, y no habían pasado ni 2 segundos, cuando sentí la opulencia de su boca pegada a la mía, me sobresalte, pero ese tacto de placer era toda una promesa.

Continué con los ojos cerrados, pero ya besándola apasionadamente, era una niña especial, besaba perfectamente.

Nos apartamos unos minutos después, y vi sus ojos brillantes, claros dulces y puros. Yo intentaba articular alguna palabra, pero no me salia nada.

Entonces súbitamente la dije «Y ….,y, .y..y.y…. ¿y esto?», me contesto con un «Hace tiempo que quería hacerlo», me dio un cálido beso en los labios y dijo «¿Quieres mas?».

Ahí acabo mi respeto y timidez, me abalancé sobre ella, su cabeza reposaba ahora sobre uno de los cojines de ese sofá, y yo me encontraba encima de ella, besándola, acariciándola, jugando con su pelo, lacio, sedoso, perfecto…

El juego comenzaba a funcionar, baje mis manos a la altura de sus senos, no muy grandes, perfectos, tersos, la estaba desabrochando la camisa cuando ella ya me estaba sacando mi camiseta, y esta volaba con destino a ninguna parte.

Mi pecho ahora desnudo, era un juguete para Selin, que con sus tiernas manos hacia extraños movimientos.

Pero yo seguía con sus senos, de clavel, especiales. Movía sus pezones, los pellizcaba, y baje mi boca hasta ellos.

La punta de mi lengua rozo la cabeza del pecho, y Selin se estremeció, parecía que la gustaba, gemía, y trataba de aumentar la emoción de el juego bajando sus manos hasta mi culo.

En esos momentos, yo estaba embobado con sus tetas, las chupaba, las lamia, me las comía.

Decidí que ya estaba bien, y que si la niña se había atrevido a llamarme era para algo mas que para hacer esto. Justo en ese instante, su mano derecha, tomo mi mano izquierda, y la dirigió hasta el broche de sus falda.

La excitación iba en aumento, las emociones suban, mi pene comenzaba a tomar un volumen considerable, sobre todo, teniendo en cuenta las cuatro semanas que llevaba detrás de la chica.

El broche cedió, y su falda daba paso a unas ridículas braguitas blancas con dibujos de conejitos y pájaros.

Sus manos también comenzaron a tomar conciencia de la situación, y sentí como los botones de mis pantalones se desabrochaban ‘por arte de magia’.

Pero yo ya estaba fijado en la parte inferior, y mi boca empezaba a descender desde sus pechos hasta el ombligo, un ombligo perfecto, sublime, con un aro atravesado, un ‘piercing’ que la hacia mas excitante que ninguna chica con la que hubiera estado antes.

Mi lengua se detuvo en ese lugar, donde yo nunca hubiera imaginado que esa niña tímida, perfecta, hubiera atrevido a ponerse la preciosa pieza de plata.

Jugué durante unos instantes con ella, Selin se retorcía de placer, parecía que el ombligo era uno de sus puntos eróticos, gemía, hablaba bajito, sensual, parecía intentar guiarme hasta un tope de excitación, pero yo ya estaba bastante subido, mi polla parecía que iba a estallar no podía contenerme, y ella lo sabia.

Con sus frágiles manitas, tomo mi ‘cacharro’, y yo estuve a punto de eyacular, esta situación realmente me ponía a cien.

¿Quien me iba a decir hacia 5 horas que iba a estar así?. Sus manos se tornaban sobre mi miembro, lo agitaban, lo movían, lo removían, y para esa instancia, yo ya estaba bajándola la parte superior de sus braguitas …. dios que placer!,…. y fue una sorpresa… al bajarla las bragas apareció ante mi un coño depila- dito …. ummm, suave, terso, tierno, recién afeitado,… Selin pareció darse cuenta de el gusto que me provocaba el ver su vulva afeitada, perfecta, y empezó a sacudir mi pene con mas fuerza.

Cambiamos de postura, y nos pusimos en el suelo, allí estábamos mas libres, mas sueltos, mas eróticos.

Ella ya no alcanzaba a cogerme mi polla, puesto que se había echado hacia atrás y abierto de piernas, para dejarme comerla su coño mejor …. que dulce!, que suave!, que placer!. Nunca una mujer me había dado tanto placer, el aro en el ombligo, el chocho depilado, era una maquina sexual.

Mi lengua rozaba con fuerza sus labios exterior, y mi saliva se mezclaba con sus líquidos internos, la punta de mi lengua jugaba con su clítoris, lo movía, y ella se corrió, tanta excitación parecía haberla desbordado, me arañaba la espalda, gritaba, pero la gustaba.

Yo continué con mi trabajo, pero me di cuenta de que o mi tranca entraba por su coñito depilado, o me correría en la alfombra. La dije que si podíamos hacerlo, y ella me dijo «Tu que crees?» con una sonrisita, la dije que se pusiera a cuatro patas (es la postura mas excitante bajo mi punto de vista), saque el condón que siempre llevo en la cartera (mientras lo sacaba Selin hizo un amago de quererme lamer mi pene, pero yo la aparte diciéndola que si lo hacia, se acabaría la ‘fiesta’).

Me lo coloque, la abrí un poco las piernas, y comencé, despacio, pues era la primera vez que lo hacia, me lo había imaginado muchas veces, pero nunca me había pasado real.

Mi glande comenzaba a atravesar los labios mayores, luego los menores, y finalmente la casi totalidad de mi polla estaba metida en su coño.

Ella chillo al principio, pues parecía que era también su primera vez, no sangro, pero se que la dolió. Mi vaivén era bestial, no tenia mucha practica, pero Selin me excitaba de sobremanera, era una musa sexual.

La agarre de las nalgas para que no se moviera tanto.

Esta postura era genial, y yo estaba a unos segundos de correrme.

Continué dándola bien, y finalmente me corrí, grite, me sentía feliz, fue intenso, una sensación de engrandecimiento me invadió. Y me decía a mi mismo que esto era demasiado.

Saque mi rabo de el chocho de su chocho. Todavía estaba duro, la excita- cion me duraba.

Me acerque a su oído, y la dije «Gracias», me miro con cara de complicidad, se la veía feliz, radiante.

A mi no me hacia la idea de quitarme el preservativo allí mismo, y la dije que si me podía duchar, me mostro el baño, y me dijo…. «empieza tu, ahora vengo»…. yo estaba a cien, dios mio, que mujer,18 años.

Solté la ducha, y el agua comenzó a caer, ya había tirado el preservativo al WC, me lave bien, pero mi pene no se volvía flácido, pues yo sabia que Selin volvería.

No habían pasado ni 3 minutos, cuando la puerta se abrió, con la mampara no veía muy bien, pero vislumbre que no venia desnuda, sino semi-desnuda.

Abrió la puerta de la mampara, y la vi …. venia en ¡¡¡¡¡ BIKINI !!!!!!, su cuerpo perfecto, se ajustaba a la fibra que de la que se componía el traje de baño.

Entro en la ducha, y me abrazo, me beso, y me dijo al oído: «Has oído lo que es un griego»

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