De inmediato mi verga se paro, volví a ver hacia donde había entrado y decidí regresar para ponerle llave. Lo que no calcule en ese momento fue que la cerradura haría un leve chasquido que de inmediato alerto a los dos hombres.
El principal obstáculo para encularla eran sus jeans, los cuales estaban muy ceñidos al cuerpo, lo primero era desabotonarlos, al intentarlo podía sentir el calorcito de su piel contra mis dedos, ese maldito botón me dio mucho trabajo pero al fin pude sacarlo de su ojal, lentamente le fui bajando el cierre de su jean dejando al descubierto sus calzones de florcitas, le hale el elástico un poco hasta que pude ver el nacimiento de su dorada mata de pelos, le metí mi mano por allí y logre rozarle su coño pero no pude meterle mi dedo por que el Jean no me lo permitía.
Me llamo Rodrigo y esto sucedió cuanto tenía 18 años, en ese entonces estaba yo haciendo mi servicio militar, ahora tengo 38 años, o sea que hace 20 largos años y aun me acuerdo y me pongo bien cachondo y me llena de satisfacción haberlo hecho.
Después me preguntó por Alberto, qué si así era siempre, que si nada más le gustaba ver, que si nunca cogía con otras mujeres, que se le había hecho muy agradable pero un poco raro. Yo le dije que yo lo quería mucho, pues el siempre estaba atento a mi placer, que era como mi dueño.
Después de limpiarme, me los empezó a chupar sin tocarme otra parte de mi cuerpo. La sensación era excitante y cuando con su lengua toco mi botoncito me vine casi inmediatamente. El se separó de mi, me dio un beso, procedió a vestirse para ir a la alberca, dejándome toda caliente.
Tan pronto como mi novia desapareció en la lancha que la llevaba hasta el barco, me acerque a Julio. Sabia que existía la posibilidad que me estuviera equivocando, pero a juzgar por su mirada al ver que Karla se marchaba la esperanza de tener algún ligue con el, creció (así como mi pene que casi se salía de la tanga azul que yo llevaba puesta).
Yo no dejaba de jadear y gemir desde hacía eones, y cuando la boca mamaba entusiasmada, sentí un estremecimiento fantástico que mi mente ausente pudo interpretar como un enorme orgasmo, orgasmo que se acompañó de la expulsión de líquidos abundantes desde mi virginal vagina.
Prontamente y lo mas cercano eran mi hermano Felipe por lo que trate de acercarme mas acomedía ayudarle hacer su tarea o a jugar con el en esos juegos de escondidas nos toco escondernos en el closet de la recamara de mis papas ya que mi hermana Gloria nos buscaba, al tenerlo cerca quise provocarlo diciéndole que tenia miedo ya que estaba oscuro a lo que el me dijo que no hiciera ruido por que si no nos descubrirían.
No se cansaba de gritarle puta. No aguante más y me quite el pantalón de mi pijama y los panties. Empecé a masturbarme rápidamente con desesperación. De repente mi hermano se volteó y me quede fría. Pero solo se acomodaba en sueños. Su mano quedó muy cerca de mis tetas.
Su manera de hablar era pausada pero siempre con un dejo de humor y una sensualidad que hacia que yo contestara a sus preguntas pero que mi mente no procesaba realmente, pues lo único que quería era besarlo y cogerlo.
Como yo no gusto de él ni mi hijastra gusta de mi, pensé que lo mejor sería retirarme a ver televisión en la sala del segundo piso hasta que mi mujer volviera y así lo hice dejando a la pareja acomodados en el sillón del primer piso. Ella me preguntó que yo que iba a hacer y le dije que a dormir, así que seguramente se sintieron a sus anchas.
Las ganas que tenía que cogiera alguien y el vino provocaron que le platicara a Mitzy que yo también quería un macho, ya que me estaba quemando por dentro.
Estaba caminando por los pasillos de la facultad para ir a mi clase de administración de recursos humanos cuando me encontré con una chica que estaba de espaldas mirando la cartelera y vi que tenía un culo impresionante, entonces me la choqué a propósito y entonces ella dio vuelta y le dije que perdón y ella me dijo que no era problema ya que ella era la que estaba obstruyendo el paso, entonces le dije que estaba todo bien.
Me llamo Ismael, y desde que tuve uso de razón supe que me gustaba ser puto como generalmente se nos hace llamar, yo vivía con mis padres y dos hermanos mayores que yo, y un tiempo vivió con nosotros un primo lejano llamado Miguel, él en ese entonces tenía recién cumplidos 18 años, era moreno delgado muy atractivo, yo tenía como 12 años, era muy finito moreno claro.
Me agache un poco, y puse mi boca en aquellas nalgas que parecían una roca. Las mordisquee y luego saque mi lengua para dar con ella círculos sobre sus nalgas casi carentes de vellos.
¡Y qué mamadas le hacía! Incluso por debajo del agua. Jesús, totalmente desnudo y empalmado, salió un poco para secarse y en las escaleras las manos de su padre le retuvieron por la cintura. Jesús notó con indescriptible placer la lengua húmeda y caliente de su padre explorándole su agujero negro.
Se acercó a él y estiró su brazo hacia su polla: "venga, papi, a ver si lo que pasa es que eres impotente". Su comentario fue justo para evitar la protesta de Fran, que se dejó hacer un poco picado. Pero Jesús no conseguía ponérsela dura.
Cuando Alberto mi marido, llegó esa noche, yo estaba satisfecha, Fernando me había hecho gozar lo suficiente. Pero el hecho de que Alberto llevara la botella de cava y el vestido y además de que me dijera que esa noche nos divertiríamos, me puso otra vez caliente y de buen humor, el sexo me gusta mucho, pero me siento mejor cuando esta él.
El jueves comimos en un restaurante por la avenida Revolución, ahí me dijo que no entendía muy bien como era posible que Alberto me compartiera y también me preguntó que si él sabía que nos habíamos citado. Yo le dije que me compartía por que era suya, porque los dos lo disfrutábamos y porque nos queríamos mucho.
Puse una enorme cantidad de velas que serían nuestra única iluminación, además de eso, saqué todos los instrumentos con que iba a darle placer, pero no les diré de que se trata hasta que vayan descubriéndolo en la lectura.
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