Día a día IV
Daniela se quitó la ropa, no llevaba nada debajo. Su espectacular cuerpo me puso a mil. ¿Puedo darme un baño? Estás en tu casa, le dije
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Daniela se quitó la ropa, no llevaba nada debajo. Su espectacular cuerpo me puso a mil. ¿Puedo darme un baño? Estás en tu casa, le dije
Le pasé la mano por la espalda, pero esto solo hizo que temblara más. Se dio la vuelta y me dijo Méteme la polla todo lo duro que puedas. Casi mejor recogemos y vamos a casa que está cerca, aquí la arena es un coñazo.
Mordiendo la mano del camarero empezó a gemir fuertemente apretando al tiempo los músculos de su vagina y descubriendo lo que era correrse de la forma más extraña y placentera del mundo. Ángela tuvo uno de los orgasmos más largos y deliciosos de su vida
Yo dejé las braguitas en el cajón de la cómoda y salí hacia el bar, ya era la hora de mi cena. Miré dentro, había otras dos mesas ocupadas, me dirigí a mi mesa y me senté en ella. La sola idea de ver aparecer a María en cualquier momento me tenía tenso y excitado
Terry, paró y se mantuvo parado un rato, asido con fuerza a la cadera de su hermana, fue bamboleándose adelante y atrás, con suma lentitud. Ganando milímetro a milímetro esa difícil y estrecha plaza. Natalia sentía que su culo ardía, pero increíblemente, cada vez le daba más placer.
Pasé mis dedos entre sus labios vaginales recogiendo sus jugos y se los llevé a la boca. Eva chupó con devoción, los lamía con frenesí, con delicadeza, pero con absoluta lujuria.
Lorenzo el primo de Alberto se estaba follando a su tía Ángeles que era una auténtica MILF. Por su parte su padre le daba polla a su vecina, que recién adquirida la mayoría de edad, era una preciosa muñequita con unas tetas puntiagudas y un culo de infarto. Henry tenía a la vecinita sujeta
Al cabo de un rato, llamaron a la puerta, y la propia Silvia se encargó de abrir, encontrándose con una impresionante rubia de unos 25 años, de cerca de 1,80 de altura y con unas impresionantes curvas que resaltaban sobre su vestido de lycra color beige. Ambas mujeres se miraron de arriba abajo
Ella acercó su mano a mi polla, Cabrón estás como un toro ehhh. ¿Quieren postre? No gracias, un café solo y un cortado, con un par de Johnnie Walker Blue Label.
Se desabrochó la bragueta de forma sincopada hasta que el tirador llegó al final. La mano izquierda de ella buscaba todavía una cremallera mientras que la derecha encontraba un promontorio sobre una tela de algodón. Unas manos nudosas levantaban las costuras de la braguita.
Ana le chupaba el culo y el coño por detrás con total dedicación. Para ella era una sensación extraña, totalmente novedosa, empezar a chupar esa polla gorda, mientras recibía un intenso placer con una lengua y unos labios en su retaguardia.
Sujetando con fuerza sus caderas aceleré todo lo que pude, sabía que eso me llevaría a un rápido orgasmo, pero valía la pena. Mi polla se enterró en su estrecho coñito.
Era media tarde cuando alguien llamó a la puerta. Era Estela. Encontrarse frente a frente las hizo sentir vergüenza, cada una por motivos diferentes. Su amiga entró sin esperar que Ángeles le dijese nada y la abrazó con fuerza.
Cuando te mojaste y mordiste los labios, mi polla se puso como un trozo de madera. - Pues yo al sentir tu mirada me mojé y los pezones se me pusieron duros como tu polla.
Se precisa mujer seria y respetable, para experiencia poco habitual. Debe ser atractiva y tener entre 30 y 40 años. Preferiblemente morena, con un mínimo de 1,65 de altura y una talla de pecho superior a la 95, cintura estrecha, buenas caderas y muchas ganas de experimentar
El hombre le sujetó por las caderas, le miró a los ojos y lentamente le fue penetrando hasta tocar su útero con la punta de la polla. Megan, gimió, gimió largo, hondo y desgarrado, se sintió llena y le miro a los ojos, de sus labios salió un tenue ruidito.
María gritaba y sus piernas se le doblaban con cada una de mis acometidas violentas. No paré, seguí metiéndosela con todo el vigor que mi movimiento de cadera me permitía, haciendo mover su cuerpo contra el sofá y que su cara chocara con el respaldo
Al llegar a casa solo sentía ganas de estar sola, no le apetecía ver a nadie. ¿Con qué ojos podría mirar a su amiga, sabiendo que su Andrés la había follado y la había hecho correrse varias veces?
Dos pollas se posaron sobre mis manos, una en cada mano, a la vez que otra no de pequeño tamaño se colaba en mi boca. La de mi coño seguía restregándose sobre él,
De repente se centró en mi sexo donde su lengua entraba una y otra vez sin descanso, rozando mi clítoris al salir.