Un día en el trabajo
Nos besamos desnudos en el archivo. Ya no tenía miedo que nos encontraran desnudos en pleno coito pues estaba con mi amor y sabía que él me protegería.
Nos besamos desnudos en el archivo. Ya no tenía miedo que nos encontraran desnudos en pleno coito pues estaba con mi amor y sabía que él me protegería.
El grupo era de los estudiantes de derecho, entre ellos mi novio y una que otra persona de otro programa. Yo acababa de salir de clase, nos habíamos tomado con un amigo una botella de aguardiente en plena mesa redonda.
Siempre he tenido un don secreto: puedo manejar la voluntad de las personas a mi antojo. De esta manera, voy a lograr que la mujer de mi amigo Pedro se sienta tan atraída por mí que no pueda hacer otra cosa que gemir de placer. Voy a hacer que tenga el mejor orgasmo de su vida
Esta es la historia intimista, personal y real, aunque increíble, de cómo sin saberlo perdí mi virginidad a manos de mi prima Noelia.
Sentía la presión de sus muslos sobre mi cara y su respiración muy agitada y entonces emitió un suspiro muy profundo.
Soy profesora de enseñanza secundaria, de la asignatura de Cultura clásica. Tenía por aquel entonces 36 años, no soy fina más bien llenita, con unas anchas caderas y un culote redondito, mis pechos son bastante llamativos y despiertan pasiones por los que he podido comprobar.
La amistad con una mujer madura con la que nunca tuvo sexo el protagonista, concluye con un romance con la hija de ésta.
Un encuentro imprevisto, dentro de un baño público en un centro comercial de la ciudad.
Lo primero que pense cuando lo vi fue: “qué bueno que estás papacito rico”- creo que hasta llegué a expresarlo con la mirada cuando se presentó...
No tardamos mas de diez minutos hasta que nos vimos las caras mientras nos corríamos, ella no paraba de jadear y temblar como una hoja, yo empujaba tan fuerte que creía que iba a meterme yo dentro de ella enterito.
Ella fue mí adorada compañera y esposa por casi 16 años. Estos relatos son verídicos de nuestra vida junta. El erotismo de nuestros momentos de amor y sexo que aún no puedo olvidar.
Última entrega de esta pequeña serie de confesiones, videos y sexo con Gabriel.
Siempre había deseado ir a una playa nudista, pero nunca me había atrevido porque ningún amigo o amiga quería venir. Así que un sábado, prontito por la mañana, decidí ir yo solo.
Poco a poco, seguía el camino indicado por Gabriel
Un joven relata un encuentro con una apetecible hembra deseosa de ser tratada al antojo de su hombre.
Como les conté antes me fui a la casa de mi tío sin avisar, él vive en el sur de Chile.
Clara tenía 18 años y vivía con sus padres, su hermana Mariana de 19 y su hermano Abel de 20. Sus hermanos siempre la molestaban con esa tendencia que tuvo desde pequeña hacia la religión, siempre dijo que sería monja, que su vocación religiosa estaba por encima de cualquier cosa y ellos se burlaban, no podían entender como Clara prefería quedarse horas y horas en la parroquia antes de estar jugando con sus amiguitas o sus muñecas.
Su tío le narra como tuvo su primera experiencia homosexual tras la muerte de su esposa. Se aman varias veces más hasta que el tío parte a su casa.
Era el primer verano que salía fuera de mi casa, y sólo conseguí permiso para pasarlo con una amiga de mi madre en la ciudad. Fue un viaje con muchas expectativas, yo tenía 18 años y había vivido en un pueblo relativamente pequeño, salvo esporádicas visitas a la casa de esta amiga.
Luego de dormirse ella comenzó a tener una pesadilla. Esta trataba de una muchacha y no su novio los han comenzado a caminar entre el bosque hasta encontrar un caserón. Entraron allí para tener un poco de aventura y luego de pasar por las tenebrosas habitaciones, su novio comenzó a besarle el coño con mucha pasión hasta follársela.