relatos eróticos mujeres

Relatos eróticos sobre mujeres

391 relatos

Aventuras eróticas en el bus

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Ella sintió todo mi pene erectísimo sobando su culito y sus mejillas se encendieron por la excitación y me miraba diciéndome con los ojos que continuara. Ella se agachaba haciendo que observaba algo por la ventanilla del bus y yo apretaba mi pene contra su culito.

La sorpresa de Josep

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Cuando llegue del trabajo me lleve una sorpresa, la casa estaba con la luz apagada y yo desde afuera no sabia si ella estaba dentro, cuando entre en la casa me lleve una sorpresa, ella estaba en el sofá esperándome, llevaba puesta una vestimenta que yo no había visto jamás, era alucinante toda extraña, unas botas de tacón de aguja, que le llegaba hasta la rodilla, unas medias negras cogidas por un corsé muy ceñido

El sueño con mis primas hecho realidad

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Elisabeth ya había vuelto e intentaba paliar la falta de haberse corrido de Vanesa. Las dos me dijeron que lo entendían, que no podría empalmarme tan pronto, pero en un resto de amor propio mi polla volvió a ponerse dura. A mí también me sorprendió pero es que aquello era lo que nunca había ni siquiera soñado, las tres hermanas.

Triple encuentro

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Entró una chica jovencita, atractiva, que parecía bastante arreglada, a la moda, con esos pantalones de tela de pata ancha y gafas con esa montura moderna de estrella pop. De pronto se puso delante de mí y me rozó con su culo.

Emputecí a mi esposa I

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Estos manoseos hicieron acabar rápidamente a mi esposa que es de muy rápidos orgasmos, la que una vez recuperada a su vez procedió a desnudarlo sacando primero su camiseta y luego su pantalón para proceder a recostarlo en la cama y empezar a besarlo por todo el cuerpo, a todo esto mi esposa es muy hábil con la lengua y le encanta hacer gozar a los hombres de esta manera.

El estudio jurídico I: La doma

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Tengo que admitir que me tenia atrapado, yo ahí desnudo, con mi palo erecto y chorreante y ella completamente vestida excepto por sus zapatos. Si alguien entraba saldría muy mal de todo el asunto, me había tendido una trampa así que no me quedaba más remedio que aceptar mi derrota e intentar zafarme de esa humillación. Derrumbado caí en el sillón, ya estaba perdido.

En el sex-shop

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Después de un largo rato siendo follada por aquel semental nos fuimos corriendo sobre su cara y ella tragó lo que pudo. El hombre sacó su polla y llenando el pene artificial hasta que reboso, hecho el resto sobre el cuerpo de mi mujer y su coño dejándola bastante mojada.

Masturbación

298 0,00 (0 votos)

Me arrastraba suplicante por el suelo pidiendo a gritos un hombre. Me gustaba mucho el sexo pero más aún sabiendo que es algo prohibido. Me ponía mucho más cachonda.

Carolina y yo: su cornudo sumiso V

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Porque en mi contrato de cornudo sumiso tengo prohibido que le bese o toque sus tetas sin pedirle permiso, porque dice que son el signo de omnipotencia sobre mí, por lo que siempre que aparece ante mi con sus tetas desnuda, me he de hincar de rodillas para rendirles pleitesía y devoción.

Julia, una chica dominante VIII

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Paula cogió con su mano el pene postizo de la mujer que tenía detrás. Sentía en su vientre, entre sus muslos, medio caído,, el semiflácido miembro de goma de la mujer de delante, y ahora las mujeres, como si siguieran un plan cuidadosamente ensayado, se ponían en cuclillas y le lamían el vientre y los lumbares y luego, las ingles y la parte baja de las nalgas. Mi hermana aparecía como la cúspide de una pirámide.

Carolina y yo: su cornudo sumiso IV

958 4,00 (1 voto) 4 / 6

Porque además para ella mi polla es un faro señero, una luz que la ilumina, porque cuando tiene un día malo, está triste o no viene su macho a follar con ella, con sólo decirme "cornudo" se me pone dura, y ella al sentirse así de deseada, de querida, se consuela mirando como yo, desnudo en medio de la sala, permanezco de rodillas con mi polla enhiesta para que se consuele al saber que siempre hay y habrá, un hombre que la desea.

Julia, una chica dominante VII

78 0,00 (0 votos) 7 / 11

El segundo fornicador acabó con su cometido, empujándola vigorosamente mientras eyaculaba. Se puso entre las piernas el tercer follador. El chico que se comía sus pies comenzó a restregar su pene por una de las tetas, que aún estaba limpia por su parte de abajo. El otro chico que era masturbado por Eva se vació acercándose al cuerpo de la esclava y recibiendo en sus costillas, vientre y caderas el elixir del placer.

La puta y su cornudo II

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Y también me pongo ahora a cuatro patas al lado de mi mujer, mientras folla con él, porque así consigo que vea mi culito respingón y locuaz de puta, que yo muevo sinuosamente en círculos para atraer al macho y que se sienta tentando de follárselo y follarme, y ya de paso conseguir con esta argucia que mi mujer me permita lamerle su hermoso coño, que tanto amo y me cautiva. Porque la amo con toda mi alma y sólo quiero lo mejor para ella.

Las clientas entran en tanga a la farmacia

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Mi nombre es Jorge y tengo una farmacia en un pueblecito de Tarragona, mi gran problema es que padezco unas extrañas alucinaciones con las mujeres que entran a mi farmacia, me las imagino en tanga y sin la parte de arriba y me entra una terrible excitación acompañada de una erección incontrolable.

Cogiendo con la sobrina

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Le dije que esperaba que eso la satisficiera y me susurro al oído que no le satisfacía, que quería más pero sabía que no lo podía en ese momento, eso me dejó muy excitado. Durante la noche no pude más que recordar esa hermosa vagina totalmente húmeda, al hacer el amor con mi mujer pensaba que era ella, la sobrina, y me excitaba más aún.

Carolina y yo II: su cornudo sumiso

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La cadenita que ella lleva en el cuello ayuda mucho, porque cuando alguno le pregunta de qué es, qué cierra esa llavecita, ella le confiesa sin ningún pudor al que se lo pregunta, qué es la llave del cinturón de castidad del cornudo de su marido.

El anuncio

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Era una mujer de unos cincuenta años, que deseaba tener sexo oral, acepte, quedamos en vernos al día siguiente en un hotel. Me dejo su numero de telefono por si surge algún problema, recién terminado de hablar con ella, recibí una segunda llamada, esta era de una chica joven, que decía buscaba su primera experiencia.

La puta y su cornudo I

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Y nos casamos, porque ella insistió en ello porque así no tendría que esconderse tanto para sus viajes a la capital, tendría coartada porque al único que se suponía que tendría que darle explicaciones, a mí, no se las iba a dar obviamente.

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