Juanita, mi hermanita…

Juanita, mi hermanita…

− Hijo de puta − exclamo mi hermanita.

Estábamos viendo un CD porno de nuestro padre, había un muchacho negro con una verga enorme, al menos unos 25 centímetros o quizás más.

− ¿Tú crees que sea de verdad, Miguel? … −

− No lo sé Juana, la gente de color por genética tienen esas pollas gigantes y gruesas … pero tú hermanita eres pequeña todavía … ¿Por qué te interesa tanto? … ¿te gustaría comenzar con una verga así de gruesa? −

− No seas tonto… preguntaba porque pensé que podría ser de utilería o plástico … que se yo … quizás una prótesis −

Y tú crees que esa polla sea de mentiritas.

No lo sé … ¿pero quien podría follarse una verga tan grande? … ¿una con el chocho sin fondo?

Espera un poco y veras muchachas que se la pueden hasta con esas pollas … espera … ya veras

Justo en ese momento apareció en la pantalla una muchachita rubiecita, delgada, con trenzas, una faldita corta a cuadros, una blusa blanca… tenía un aspecto tímido.

El muchacho en pantalla no perdió tiempo, se puso detrás de ella y la desnudo completamente… la muchacha tenía pequeñas tetas y la vagina afeitada.

Juana exclamó… pero con ese coño, no podrá jamás cogerse a ese mulato

Por favor, Juana… quédate callada… veras que se la follara por el chocho y también por el culo … ya verás.

Sí, pero no estoy tan convencida.

¿Por qué no estas tan convencida hermanita?

Porque yo he probado con mi chochito y apenas puedo meter uno de mis deditos pequeños,

¿Te has metido un dedo dentro de tu chocho, hermanita?

¡Oh¡ Miguel… no te hagas el tonto… porque tú te pajeas casi todos los días

¿Y tú como sabes Juanita?

Porque te he escuchado y algunas veces te he visto cuando lo haces en el baño.

No lo puedo creer… tengo una hermana fisgona.

Miguel… te he visto cuando me robas los calzones y también los de mamá, para pajearte con ellos … no lo puedes negar.

Juana me estás haciendo enfadar … si continuas así, le diré a mama que le has chupado la verga a Joaquín y a Pedro.

Y como puedes saber tú de esas cosas … ¿no me habrás espiado tú también?

No, porque son mis amigos y entre amigos nos contamos todo … además, la hermana de Pedro lo ha hecho conmigo.

¿Te follaste a la hermana de Pedro?

!No¡ … ella me lo chupo solamente

Pero ustedes muchachos son verdaderamente asquerosos … no son capaces de mantener un secreto.

¡Mira quién habla! … son ustedes las mujeres que se cuentan todo, ustedes son las chismosas por natura …

Sí, pero nosotras somo mujeres y las mujeres somos así … ¡oh! Miguel, mira a esa guarra … se lo han metido por el culo … de seguro que después no podrá ni siquiera sentarse … yo cuando seré más grande, jamás permitiré que me hagan eso.

Entonces quedaras para solterona, querida hermana

Porque, Miguel … ¿tu crees que todos son pervertidos como tú?

Juana, los hombres somos así … vemos todas estas porquerías porno y después lo queremos hacer con nuestras parejas … así es … ¿tú crees que nuestro padre no le habrá hecho ya el culo a nuestra madre?

Miguel, que hijo de puta que eres, me das asco … tú, el negro del video, tus amigos y todo el porno … mejor me voy a dormir.

Así, mi enojadísima hermana se fue a su dormitorio, yo me llevé el CD a mi cuarto para terminar de verlo en mi portátil y pajearme una vez más.

Juana es una adolescente en su pubertad, yo soy Miguel y soy dos años mayor que ella, nuestros padres tuvieron que viajar, como cada año lo hacen y nos dejaron a cargo de la casa por una semana.

Juana desde pequeña que se interesó por cocinar y mantener la casa, es muy buena cocinera, yo hago las compras y no nos privamos absolutamente de nada.

Bromeamos y nos reímos de todo, y aprovechando la ausencia de nuestros padres, es que nos ponemos a trajinar sus cosas, así encontramos varios CD porno, además, había tres vergas sintéticas de diferentes medidas, una azulina mediana con vibrador, una de color rojo muy venosa y grande y una negra de tamaño colosal.

La mañana siguiente muy temprano, aclarecía, pero el sol todavía no salía, me desperté con deseos de ir al baño … pasaba cerca del dormitorio de Juana y escuché gemidos y sollozos … me acerqué sin hacer ruidos … me di cuenta de que mi hermana se estaba masturbando … sin siquiera pensarlo mi verga se endureció instantáneamente … sigilosamente, abrí su puerta … tenía en sus manos una verga plástica y la pasaba sobre su chochito de arriba a abajo … era una de las tres pollas de plástico … la negra de tamaño colosal.

Me excité mucho, pero me parecía también divertido ver a una muchachita todavía virgen, tratando de enfilarse una cosa de ese tamaño … Juana, dije … ella se sobresaltó y se cubrió con las sabanas … pero que haces estúpido … ¿eres un asqueroso fisgón?

No, Juanita, no … estaba yendo al baño y te escuché sollozar … pensé que no te sentías bien … pero ya que estoy aquí, déjame decirte algo … no hay nada de malo en lo que estas haciendo, pero sería mejor que comenzaras con el más pequeño …

Quizás tengas razón, Miguel … pero no seré una solterona … jamás. Lo que sucede es que quería probar, entonces fui a la pieza de mamá a buscar una de estas cosas, pero lo hice sin mirar, metí la mano y cogí el primero que estaba allí al alcance y fue este. Miguel, ¿tú has hecho el amor ya?

Sí. Lo he hecho

¿Lo has hecho con alguna de tus compañeras del colegio?

No, lo hice con una puta

¿Cómo? … ¿Cómo que fuiste con una puta? … ¿Quién te dio el dinero?

Nuestro padre.

¿Él te llevo a follar a una ramera?

Sí … así se hace desde siempre

Ustedes los hombres son sucios y son cómplices … se cubren todas las cochinadas.

Y tú … ¿te has hecho follar?

¡No! … Pedro es el único que he dejado tocarme, pero solo sobre las bragas

Pero … ¿te gusta cuando te tocan?

Y a quien no … soy una chica y me gustan los muchachos, aunque sea todavía pequeña.

¿Alguno te ha lamido ahí abajo?

¡Miguel! … estas loco … me da miedo y vergüenza que alguno me vea mi chochito.

Que tonta eres … si te miran, no te harán ningún daño … no te sacarán un pedazo con una mirada, ¿lo sabes? … déjame que te vea tu coñito … muéstramelo.

Estas loco de atar … eres mi hermano.

Por lo mismo … no puedes tener ni vergüenza ni miedo … nada te sucederá … ya pues … déjame ver un poquito … quiero saber si estas mojada … ¿sabes que tienes que lubrificarte un poco si quieres usar esos juguetes? … ya pues … mueve la sabana

Juana sin mirarme a los ojos, movió la sabana dejando ver sus largas piernas blancas, sus muslos cerrados … en medio, estaba la punta de la verga inmensa que ella probaba a meterse … no tengas vergüenza … no seas tontita … déjame tomar esta verga que es demasiado grande para ti … eres una muchacha muy guapa, una bella mujercita … deberías tener más confianza en ti misma … espera, ahora voy a buscar las otras dos pollas … el azulino es mas pequeño … ese sería bueno para ti.

Fui de un salto al dormitorio de nuestros padres y traje las otras dos vergas, ella estaba todavía con sus piernas dobladas y con la polla gigante entre sus muslos … toma este azul y dame ese negro … Juana gimiendo, hizo deslizar el grueso miembro negro de entre sus labios vaginales, sacándolo de entremedio de sus muslos.

Ahora toma este azul … enciéndelo

¿Qué cosa tengo que encender? … ¿Cómo se enciende?

Tienes que girar esa especie de tapa … gíralo … eso, así

¿Escuchas el zumbido? … este es un vibrador … si lo metes cerca de tu clítoris, sentirás cosas buenas … prueba

Ooohhh! ¡Miguel … ooohhh! se sientes de verdad muy bien

¿Viste? … has aprendido una cosa nueva … ¿quieres ver come se siente una lamida?

No, creo que no … no me siento pronta por ahora … quizás en otra ocasión ,,, mejor si ahora te vas

Me estas echando … yo que solo quiero ayudarte

Por supuesto que si … todavía estoy aterrada y no creo poder hace nada más por ahora

Ok, esta bien … pero me muestras tu chochito una ultima vez … Juana quitó la mano che apenas cubría su sexo y me mostró en todo su esplendor, su juvenil chuchita, casi sin pelitos, con sus labios hinchaditos … sabes hermanita … es el más bonito coño que jamás haya visto en mi vida … ahora te dejo solita para que descanses

Dejé a Juana, pero me llevé conmigo la imagen de su vagina de hembra joven, me quedo impresa en mi mente … desde entonces fue la fuente de mi calentura, me pajeaba diariamente pensando a ese coñito … tengo que lograr hacer mas cosas con Juana … tengo que convencerla … tengo que follarla.

Nuestros padres nos llamaron por teléfono para preguntarnos si teníamos algún problema o necesitábamos alguna cosa, le aseguramos que estaba todo bien, mamá quería saber sobre sus plantas, cosas de cocina y cosas de mujeres, así mi padre me anunció que se quedarían otra semana, porque el abuelo era un poco triste por la breve estadía y se sentía melancólico. Yo les dije que estaba bien que le hicieran un poco de compañía al abuelo y que a casa nuestra todo andaba de maravilla.

En el caluroso clima del verano, Juana giraba normalmente en bikini dentro de la casa, salía al balcón a tomar el sol y a veces salía de su habitación toda desnuda y de carrera al baño, yo no dejaba de pensar en ella.

Así un día que la vi que entraba en baño a ducharse, entré silenciosamente y me metí en un rincón tratando de pasar inobservado, ella salió de la ducha goteando agua y con los ojos semi cerrados, mientras arreglaba sus largos cabellos con los brazos arriba, sus tetas bastante bien desarrolladas, se balanceaban libres de lado a lado, su coño todo mojado con la fisura que desaparecía entre sus muslos … que hermosa que es esta hermana mía, pensé.

Juana de pronto se dio cuenta de que yo estaba ahí mirándola … hijo de puta … me has asustado … que haces ahí parado como un estúpido … sal de aquí … ándate.

Me di media y vuelta y salí, diciendo … Juana eres demasiado hermosa … me retiré a mi pieza … lejos de su furia.

Ella se mantuvo enojada toda la mañana, la escuchaba hablar sola mientras decía palabrotas e insultaba a todo lo que se le venía a la cabeza.

Conociéndola, salí al comercio a comprar helados, se que a ella le gustan mucho, quería abuenarme con ella, cuando regresé le hice ver los helados de diferentes sabores para después del almuerzo, me miró severamente pero enseguida sus ojos dulces volvieron a ser los de antes y dijo … que quieres de almuerzo, hermanito … no sé, unos espaguetis al ajo con una ensalada de tomates y luego comeríamos helado … ¿te parece?

Ok … anda a ver la Tv mientras yo preparo todo … cuando este listo te llamaré, después se giró para cocinar … ella vestía un delantal de mamá y pantaloncitos cortos … su culo redondito, dividido en dos nalgas donde desaparecía parte de su pantaloncito … ¡santo dios! … que hermosa es esta hermana mía … me lo hace venir duro.

Hacía tanto calor que decidí hacerme una ducha antes del almuerzo, tenia la verga dura y me pedía mi atención después de esa vista espectacular del culo de mi hermana, me desvestí y me metí bajo el agua, decidí de no pajearme, lo haría esta tarde en mi cama con tranquilidad, salí de la ducha con la pija todavía dura.

Me estaba secando la cabeza con la toalla, me sentí observado, di un salto al ver a Juana en el mismo rincón donde yo la había estado mirando esta mañana … ella se reía y me miraba la polla dura … ¿ves lo desagradable que es encontrar a alguien que te mira inesperadamente?

Juana … para mí no es así … es más … me da gusto que me miren … y me gusta más si eres tú a mirarme … ella apuntando a mi miembro dijo … ¿Qué estabas haciendo que lo tienes así duro? … estaba pensando en ti querida hermana … solo tú me haces este efecto … eres tú que me tienes así … tú eres la causa de este tormento … mi cabeza no hace que pensar en ti

Entonces estas completamente chalado … yo soy tu hermana … salió precipitadamente del baño … mirando fijamente mi pene erecto y duro.

Esa tarde, Juana andaba y giraba por toda la casa, inquieta como una tigresa en jaula … me quieres decir que te sucede hermana … piensa a lo tuyo y no me molestes, respondió … Ok está bien, pero no me digas que no me intereso de tu bienestar … ¡Oh! Miguel, perdóname, pero no puedo comprender que me sucede, estoy nerviosa y no sé porque, excúsame si fui un poco maleducada …

Estas convirtiéndote en mujer … quizás te haría bien un masaje para eliminar ese stress … podría ser bajo la ducha … te parece si nos metemos a la ducha con nuestros trajes de baño … te haré un masaje y dormirás como un angelito … ¿tú crees? … por supuesto, no tengo dudas … ok esta bien, pero si te comportas como un cretino y me molestas, detenemos todo y se termina ¿ok? … como tu digas hermanita, como tu digas.

Me fui inmediatamente a mi cuarto a cambiarme, tomé mi bata y me fui al baño … Juana se hacía esperar … pasaron más de diez minutos y ella no aparecía … justo cuando me estaba aburriendo y pensando de regresar a mi cuarto, ella apareció en el baño … vestía su bata.

Mantenía su mirada baja … no me miraba a los ojos … muy por el contrario … rehuía a mis ojos.

Muéstrame que estas con el traje de baño, dijo ella … me quité mi bata y le hice ver que estaba con mi traje de baño … ¿ves? que tengo mi traje de baño … ella se quita su bata y casi me viene un infarto al ver a mi amada hermanita que vestía un sujetador y una tanguita de color negro, que a mala pena cubrían sea su seno que su sexo.

¡Oh! Juanita … eres cosa seria ¡eh! … estás preciosa.

Vamos … hagámoslo de prisa que me siento incomoda, dijo.

Y porque, querida hermana … no tienes nada que esconder … y sí mucho que mostrar … no me había dado cuenta lo bella que eres y cuanto has crecido … de verdad.

Ya ¡basta! … vamos a la ducha … bañémonos.

Tratando de no asustarla, de inmediato abrí el agua y la invité a entrar en la bañera … ella se quito las zapatillas y alzando una pierna entró en la tina … apunté el chorro de agua y comencé a bañar su cuerpo esplendido.

Primero las caderas … el ombliguito … sus pechos … ten toma la ducha, así puedo meterte un poco de jabón … le pase el teléfono a ella.

Tomé la esponja y comencé a enjabonar su sensual espalda … después sus senos, cubiertos por el sujetador … su vientre plano y delicado … dejé la esponja y me eché un poco de jabón en mis manos, comenzando a enjabonar su tierna y suave piel … ahora, Juana me miraba a los ojos y sus carnosos labios de su boca, estaban entreabiertos.

Cuando comencé a enjabonar sus muslos con mis manos, ella los apretó casi inadvertidamente … me puse de rodillas para estar en una posición más cómoda … su vagina cubierta por la tanga me quedó a la altura de mis ojos … podía ver claramente la hendidura de su sexo … la hice apoyar su pie en mi muslo y la masajeé con jabón … todo el tiempo con la vista fija en su coño que goteaba con el agua de la ducha.

Vamos … daté vuelta, le dije … ella obedeció y yo me levanté para enjabonarla desde arriba … primero su espalda … luego sus caderas … sus nalgas … sus muslos … con la esponja tocaba suavemente la hendidura de su vagina cubierta de ese pequeñísimo pedacito de tela negro de su tanguita … los músculos de sus glúteos se contraían involuntariamente … ella apretaba sus muslos.

Yo probaba a abrir sus cachetes para enjabonar su culito … metía para atrás y para adelante la esponja … la escuché gemir.

No quería tocar ninguna de sus partes íntimas directamente, porque sabía que ella habría escapado … ¿te sientes mejor? le pregunté … tenias razón, me contestó … me siento mucho más relajada … ¡vamos! cierra la ducha para salir … y me quieres dejar así, dije yo apuntando a la protuberancia de mi traje de baño.

¿Y que quieres que haga? dijo Juana … toma un poco de jabón y lávame, dije en tono de descontento … ella muy dudosa tomó la esponja y comenzó a enjabonarme sobre el traje de baño … me llenó de espuma la parte frontal del traje de baño … después con una mirada que no olvidaré jamás, me preguntó … ¿quieres que te lave bajo el traje de baño? … si, por favor … hazlo.

Metiendo su manito sobre la banda elástica del traje de baño, ella se bajó sobre los talones y me tomó la verga haciéndome tiritar y se me puso la piel de gallina …

¡Oh! … come es grande … y está muy durito … ¿no te duele?

No hermana y si continuas así me hará muy bien y tendré mi desahogo

¿Quieres que te haga acabar?

Así es, hermanita … hazlo … tu lo sabes hacer … ¡vamos!

Ella comenzó a pajearme muy rápido … siempre más rápido … estaba tan caliente que no resistí mucho … en el momento en che vi a mi hermana que se masturbaba su vagina, comencé a lanzar chorros incontrolables … ooohhh¡ … ooohhh! … grité con fuerzas … mientras agarraba la mano de mi hermana y la mantenía férreamente en torno a mi verga palpitante.

Juana me miraba estupefacta … sus ojos abiertos al máximo … había una sombra de temor en sus ojos … le tomé su mano y la hice levantarse … tenía semen en su cuello … en sus cabellos … en sus parpados … sobre el sujetador negro … desaté el nudo y se lo saqué, también le saqué su tanga … ahora la tenía toda desnuda ante mí.

Ella no hablaba … la lavé, sacándole todo mi esperma de encima … la sequé lo mejor que pude, y le dije … anda Juanita … ándate a tu cuarto … ella se volvió y me preguntó … Miguel, ¿tú estás bien? … ¡oh! mi dios … ¿pero cuanta de esa cosa te ha salido? … ¿tienes un estanque? … ¡vamos! le dije, no bromees y no te preocupes porque estoy muy bien,

Regresamos a nuestros respectivos dormitorios por separado, me acosté en mi cama y me quedé dormido profundamente.

¡Miguel! … ¡Miguel! … mi hermana me llamaba a gritos … me alcé de un salto y corrí a la pieza de Juana con un poco de angustia … que le estaba sucediendo a mi hermanita … ¿qué te sucede Juana? … mira, dijo ella … parece que me rompí alguna cosa … me estoy desangrando … quizás una arteria … miré en torno a su cama y vi la verga de plástico azulina manchada de sangre … comprendí inmediatamente lo que había pasado y me aproveché de su inocencia.

Espera Juanita che voy a buscar algo para limpiar … fui al baño de nuestros padres y saqué dos toallitas pequeñas de mamá … regresé donde Juana … ¿Dónde te has herido? … muéstrame … apuntando entre sus muslos, me dijo … aquí … claramente su chochito era ensangrentado … ¿no será que te llegó tu periodo? … no, eso fue la semana pasada, no puede ser otro tan seguido … esto debe ser más grave … mira que ensucié la mitad de la cama.

Espera Juanita … muéstrame de donde sale toda la sangre … abre las piernas … ella abrió sus muslos … tenía su pubis con sangre … todos sus pelitos en torno a su coño también … sus grandes labios vaginales, estaban hinchados, enrojecidos … mi querida hermanita se había desvirgada con el consolador azul, que estaba manchado de sangre.

¿Crees que sea necesario llamar al doctor? me preguntó.

Haber … déjame ver … ella abrió nuevamente sus muslos … comencé a limpiarla con la toallita … pero que coño más hermoso que tiene esta hermana mía, pensé … con dos dedos abrí sus labios vaginales tratando de mirar dentro de su carne rosadita atentamente … admiraba la belleza de su clítoris envuelto en esos delicados pliegues … no me pude resistir y le rocé su delicado botoncito … Juana se movió hacia atrás … que haces tonto … ¿me estas toqueteando? … te equivocas hermana … quería solo limpiarte, creo saber lo que pasó.

Dime la verdad … ¿estuviste jugando con esa verga azul? … ella muy avergonzada, movió su cabeza afirmativamente … agregando … me recordé del baño que nos dimos juntos y a toda esa esperma que derramaste sobre de mí, así que me vinieron ganas y me puse a jugar … ok ¿y entonces? le pregunté … me respondió … entonces … quisiera … quisiera … esta bien, Juana … dime que es lo que quisieras … quisiera saber si podemos repetir lo de la ducha, tú y yo … podríamos tocarnos un poco.

¡Oh! … pero por supuesto, dije rápidamente … mi corazón latía revolucionado y mi verga se endureció instantáneamente … ¿y cuando crees que podríamos hacerlo? pregunté … después de almuerzo, dijo Juana … ¿hoy día mismo? pregunté incrédulo … si, ¿o tienes alguna otra cosa que hacer? dijo Juana … NOOO, respondí apresuradamente.

Después de almuerzo. Juana se dirigió hacia el baño, vistiendo su bata … yo caminaba detrás de ella … ella me lanzaba de las miradas provocantes y juguetonas, como si estuviéramos andando al parque de juegos, inmediatamente se quitó la bata y se metió en la bañera y abrió el agua de la ducha … yo desde atrás miraba sus glúteos perfectos … ¿quieres que te lave la espalda? … si, me dijo … pasándome la esponja.

Mientras admiraba su hermoso culo y su espalda delicada, con esas caderas de hembra … puse un poco de jabón y comencé a enjabonar su espalda, sus hombros, sus caderas, sus nalgas … me afeccioné a este ultimo sector y me concentré pasando la esponja en medio a sus cachetes duros, después a sus muslos y luego sus piernas hasta los talones.

Empecé a frotar la esponja entre sus muslos y sus nalgas, rozando delicadamente sus labios mayores, ella apretó mi mano con sus muslos … ¡déjate! tontín que me haces cosquillas … ella gemía y su respiración se había hecho jadeante … empujaba su culito hacia atrás … no quería perturbarla ni hacerla enojar, así que continué con sus piernas y pies.

Daté vuelta, Juanita … yo estaba lavando sus talones, así que me encontré con su chochito directamente en la cara … ella viendo mi ojeada persistente a su coño, me lanzó un chorro de agua, diciendo … ¡ya! tontín, lávame … yo sacudiendo el agua de mi cabeza, le dije … ok, mete tu pie sobre mi muslo … ella levantó su pierna, los labios mayores de su chocho se abrieron … mi polla estaba dura como el granito … ¿quieres que te lave tu chochito? … si, pero no metas los dedos dentro … le eché un poco de jabón a la esponja y le enjaboné su pequeña vulva … pasaba la esponja suavemente de atrás hacia adelante … repitiendo el movimiento incansable.

Juana apretaba los dientes y temblaba … basta Miguel … basta, te ruego … por favor … apretaba mi mano con sus muslos y movía su cintura en modo circular … me alcé y comencé a lavarle sus senos túrgidos y con los pezones duritos que apuntaban hacia arriba … tomé primero una teta y la lavé concienzudamente … luego tomé la otra y repetí la operación … mi hermana estaba con sus ojos cerrados … su respiro jadeante … lavé su cuello sofisticado … terminé pasándole la esponja, diciendo … es tur turno, Juana … la bese en la frente … ella abrió sus ojos y me miró con dulzura, tomó la esponja y comenzó a refregar mis pectorales … ¡oh! Miguel, cuantos músculos que tienes … es porque voy al gimnasio, Juana … eres un muchacho muy guapo, ¡eh! … continuaba a frotar la esponja en mi pecho … me miraba divertida … tomando sus senos en mis manos, le dije … tú también hermana, eres una mujercita muy hermosa, mira que bonitas bubis tienes … ella sorprendida dio un paso hacia atrás y bajando su mano agarro mi pene … ¡oh! Miguel estás excitado también hoy ¿eh? … ¿quieres que lo hagamos como la otra vez? Dijo Juana … ¿y tu lo quieres hacer? dije yo … si, si lo quiero hacer, dijo … me encantaría hacerlo, agrego … me miraba directamente a los ojos, con sus ojos centelleantes, casi suplicantes … ¿y yo te puedo tocar a ti? dije … aunque sea un poco, agregué.

Juana no habló, solo movió su cabeza en sentido afirmativo, mientras se mordía los labios lascivamente … entonces, hagámoslo, dije … apoyando mi espalda al muro y moviendo hacia adelante mi polla … ella me pasó la ducha teléfono y comenzó a masajear mi verga en toda su longitud … me acarició los cojones, luego se agacho y se quedó sentada en sus talones … mirándome siempre a los ojos, me preguntó … ¿Miguel me quieres lamer el coño? … respondí, por supuesto que me gustaría mucho hacerlo … entonces, ¿te puedo besar yo aquí? … si Juana, pero sin los dientes … Lo sé, tontín … luego mi verga entera desapareció en su boquita.

Después de varias mamadas, dijo … como se siente duro y poderoso … luego tornó a tragarse mi pija … yo sentía como mi pene descendía por su garganta estrecha … comencé a sentir cosquilleos en mi vientre y un ligero temblor … no quería acabar en la boca de mi hermana … quería su chochito … la hice alzarse … tome su barbilla y la besé apasionadamente, ella respondió apretando su cuerpo al mío con ardor … era un beso de enamorados … era un beso de amantes … quizás lo éramos ya.

Juana me miraba con adoración, sus ojos brillantes delataban su excitación … mis caricas se hicieron más ardientes … mi propia fogosidad era evidente … continué besando sus senos, su vientre, hasta que llegué a sus labios vaginales … forcé su fisura con mi lengua, tocando su clítoris … ella movió sus caderas hacia atrás temblando … dejo caer la ducha teléfono … yo tomé su pierna y la puse en mi hombro … luego metí toda mi boca sobre su sexo … Juana se volvió loca … no sabía si escapar, o tomar mi cabeza para no dejarla ir de su chochito … siguieron chillidos y sollozos … tiritaba y su respiración era muy agitada … ¡ooohhh! Miguel, no te detengas … ¡ooohhh! … ¡ooohhh! … ¡mi dios¡ … tenía mi boca sobre su clítoris … ella follaba mi boca moviendo sus caderas … sus gritos agudos, anunciaban su orgasmo inminente … temblaba toda … después puso su mano entre su sexo y mi boca … ¡basta! Miguel … por favor … te ruego …no puedo más.

Me levanté y la tomé en mis brazos … sus piernas temblorosas casi no la sostenían … buscaba el apoyo y refugio de mis brazos, lo necesitaba … estaba como temerosa de mirarme … la retuve muy estrecha en mis brazos, para darle seguridad … ¡vamos! hermanita … ¿estás bien? … ¿estás tranquila? … ¿está todo bien? … mira que estamos solo tu y yo.

¡Oh¡ Miguel … perdóname … excúsame … esta es la primera vez que siento una cosa tan fuerte y bella … me sobrepasó … me siento feliz … Miguel, ahora yo te debo besar a ti … tu pene …

Juana, salgámonos de la ducha que es casi una hora que estamos bajo el agua … tienes razón … vamos a mi cuarto, dijo ella.

Salimos desnudos del baño y nos fuimos a la pieza de Juana, me empujo dócilmente sobre la cama y se acomodó a mi lado … empezó a acariciar mi verga, sus ojitos brillaban, llenos de luz, de deseos acumulados … quería complacerme … se inclinó sobre mi polla … sus largos cabellos cubrieron la obscena escena … sentí sus labios que envolvían mi sexo … luego se veía solo el movimiento de su cabeza que subía y bajaba sobre mi vergota … una mamada fabulosa … pero como en incognito, bajo esa cabellera oscura podría encontrarse cualquier mujer … era el único a saber, que esa mujercita era mi hermana.

El inequívoco cosquilleo en mis cojones y bajo vientre, presagiaban mi orgasmo … antes de lanzar el primer chorro … empujé a Juana sobre su espalda … me puse a caballo sobre su barriguita … me miraba con sorpresa … pretendía decirme algo cuando el primer chorrito abundante le llegó sobre sus senos … otro sobre la cara … otro en sus cabellos … otro en sus parpados … Juana se enderezó en la cama y se trago mi polla … así que termine de venirme en su boquita … su lengua ponía mi piel como la carne de gallina … me hacía temblar … fueron como quince chorritos.

Solo Juana lograba hacerme acabar así tanto … ella tenía la boca llena, un poco se le salía por la comisura de sus labios … de una se trago todo y me miraba extasiada … como para decir … “quiero más” … su manito jugaba con su vulva, mientras que su respiro se mantenía afanoso.

Estaba bastante exhausto, pero igualmente me agaché y comencé a besar los muslos de Juana … ella no hizo otra cosa que separar sus piernas y dejarme hacer … mi lengua exploraba su chocho … chupando su botoncito … ella sacudía su cabeza y comenzaba a chillar y sollozar … sus gemidos se hacían cada vez más intensos … la estaba follando con mi lengua … ella tiraba de mis cabellos y follaba mi boca … luego violentamente estalló su orgasmo … lloraba como niñita … jalaba de mi pelo … tiraba de las sabanas con ambas manos … detente Miguel … ¡ooohhh¡ … ¡ooohhh!

Yo tenía mi herramienta pronta otra vez, apuntalé mi verga contra los labiecitos de su vagina y empujé lentamente … suavemente … continuamente … ¡oh! si Miguel, fóllame … fóllame, hermano … enrolló sus largas piernas a mi espalda … Miguel, entiérrame tu pene hasta el fondo … como se siente bello y duro … y así hemos hecho desde entonces…

Juana ha crecido y se acerca a su edad de adulta, ahora tiene un novio, también yo tengo una novia, pero cada vez que nuestros padres nos dejan a cargo de la casa … el dormitorio matrimonial pasa a ser el nuestro … en ese lecho enorme no nos cansamos de follar y hacernos cariñitos.

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