Las putitas de la casa III
madre e hija continúan con sus rol y viviendo sus aventuras. Esta vez el Hermano lleva algunos amigos para conocerlas.
madre e hija continúan con sus rol y viviendo sus aventuras. Esta vez el Hermano lleva algunos amigos para conocerlas.
Mi tía Sofía, que había cerrado los ojos para tomar el sol, notó la tensión. Abrió un ojo y vio la escena: a su hija, hipnotizada por la erección de su primo. En lugar de enfadarse, sonrió. Se acercó a Camila y le susurró algo al oído que no pude escuchar, pero que hizo que el rostro de mi prima se.
Elena no dudó en aceptar la invitación de su hija. Lo que nunca imaginó es que el hogar de su muchacha no solo le ofrecería un techo, sino que derribaría las barreras de su propia reserva, mostrándole un mundo de pasión, confianza y un tipo de unión familiar que jamás había concebido, todo al calor.
Madre e hija toman su rol como putitas de la casa con un amigo del padre.
Desde que entramos a estudiar la Secu en la nueva escuela, desde los primeros días, mi nueva amiga Lorena, conocida por su mentalidad libertina y su increíble talento para seducir maestro o lo que fuera del sexo masculino, me empezó a cuestionar acerca del sexo, que si ya había cogido y cosas así.
A veces te toca ser ese apoyo para alguien que está pasando por una separación. La apoyé tanto que terminé apoyándola sobre la barra desayunadora para penetrar su panochita.
Hola chicos, estoy muy nerviosa de escribir esto, es algo que a nadie le he contado y que cambió mi vida por completo, recordar esto para mi es vergonzoso pero a la vez muy caliente, espero no ser juzgada y que disfruten de mi relato.
Ese lunes, entro al salón el director acompañado de un maestro nuevo, me llamo mucho la atención de ver que media tan solo 1.30 m, pero se notaba seguro y con una gran personalidad.
La historia de como mi madre y yo nos convertimos en eso, Las Putitas de la Casa, en la fiesta de cumpleaños de mi hermano.
Siete meses después de haber sido desvirgada. Con mi cuerpo ardiente de lujuria, la sensualidad y erotismo que irradiaba de mi aura. Me entregué a los brazos de mi padre, cual si fuese poseída por el demonio de la lujuria, que me condujo a la realización de mi más glorioso encuentro sexual.
El primer relato de como entendí lo que le pasaba a mi cuerpo gracias a un novio de mi mamá.
Nos comenzamos a besar en la boca, ella respondió de forma deliciosa, mis manos la recorrían por sobre la ropa y me excité demasiado, tomó su mano y la pongo sobre el bulto que se había formado bajo mi pantalón y le digo: _Mira como me tienes, ella acaricia y aprieta mi dureza
El calor en mi interior se rompió, y mi clímax me atravesó. Mis labios se contrajeron junto con mi cosita a su alrededor en pulsos apretados y desesperados, ordeñando su deliciosa.
Se estaba convirtiendo en una obsesión para mí el poder cogerla un día, en poder saborear la delicia que tenía en medio de las piernas
No podía evitarlo. Por mucho que quise ser una buena esposa y no engañar a José, simplemente no podía evitar sentirme excitada por los pensamientos prohibidos que invadían mi mente.
A la hija de mi esposa no le agrado y cuando se fueron a vivir conmigo hice todo para caerle bien tanto que terminé enamorandola.
Les cuento el plan que mi hijo y yo pusimos en practica para compartir el placer y éxtasis del incesto con las madres e hijos de las casas de al lado.
Mi virginidad, lo más preciado que tenía, aquello que había cuidado por tanto tiempo, se convertía en un volcán a punto de hacer erupción, la morbosidad que sentía a mis 18 años por saberme desvirgada, me asechaba cada día. Un fuerte deseo que me llevo a ser desvirgada por un albañil.
Cumplio una de mis fantasías pero de la peor forma posible.
Ese día me marco en lo personal, algo distinto en mi despertó, sabía que mi vida sexual tomaría un giro drástico.