Ángeles, los sentidos VII
el estudio cada vez descubre nuevos comportamientos
Relatos eróticos sobre azotes
el estudio cada vez descubre nuevos comportamientos
Cuando María salió del baño, la tumbé en la cama y rasuré con dedicación todo su cuerpo. Mientras la rasuraba, podía apreciar como la humedad brotaba de su coño.
El estudio sigue su camino, ahora habrá ayudas inesperadas.
El estudio progresa adecuadamente e irán entrando más personajes en juego.
María vive una vida anodina, a sus más de cincuenta, encuentra que el sexo y la vida no son como ella creía
Mire a mi novio, y se reía, me intente ir, pero no me dejo, oí al profesor saludándome, y me pidió que no me fuese, al momento le vi levantar ala mujer, era una chica joven de unos 25 o 30 años, iba vestida como yo mas o menos, y se giro siguiendo las ordenes del profesor, tomo la postura que yo había adoptado para recibir los azotes
La ordene que se quitara la blusa- no sería que la fuera a estropear, pues cara me costo y en bragas- bueno, más bien en medio tanga, pues ambos cachetes de su trasero estaban casi al aire- y sujetador blanco, se quedó.
Llevaba ya uno año divorciada y prácticamente, salvo aventuras esporádicas, volcaba todo mi tiempo en el trabajo y en la educación de mis hijos. Soy una mujer atractiva y pretendientes no me han faltado nunca. Mis amigos comentaban que el divorcio me había sentado muy bien, estaba radiante.
Durante la preparación de unas oposiciones un amigo propone a nuestra protagonista que estudien en su casa de campo. Allí, entre juegos ella le propina una paliza en un ring, pero luego se deja azotar con una fusta y le hace una mamada en compensación.
Ser cornudo es todo un arte y un placer para nuestro protagonista que goza con la contemplación de la infidelidad de su esposa y siendo azotado entretanto por otra mujer, esposa del que se folla a la suya...