De niña a mujer III
Cada roce de sus hinchados pezones transmite a mi cerebro millones de estímulos que se agolpan en mi cerebro, llevándome a besarla y abrazarla con mayor intensidad, casi cortando su respiración.
Cada roce de sus hinchados pezones transmite a mi cerebro millones de estímulos que se agolpan en mi cerebro, llevándome a besarla y abrazarla con mayor intensidad, casi cortando su respiración.
Mi sexo se abría generoso a las caricias de la cabeza de su pene y mi deseo se me escapaba de control, aunque yo quisiera prolongar la tensión infernal de este momento de deseo desencadenado, hasta que no pude evitarlo.
Ella, en un primer momento, estuvo a punto de rechazar la oferta del viaje, dárselo a alguna amiga pero, como no, su viejo amigo Jake, un emigrante escocés, le ofreció la posibilidad de ir.
El que tenia la verga enorme se arrodilló a la altura de mi cara y tomándome de la nuca me llevó hacia su tranca, y empecé a chupársela con ganas, ya que quería retribuir las sensaciones que me estaban dando estos tres machos, chupándome literalmente todo mi cuerpo.
Seguía mamando, esta vez con mas fuerza y la piel que cubría su pene se retiraba hacia atrás dejando el glande libre, que chupé como si se tratará de una ciruela grande. Sebastián aullaba de placer y mientras yo rodeaba con mi boca el grosor de su pene, él eyaculó inundando mi boca, me tragué su leche, pero era tanta que lo que no pude tragar empezó a resbalar por la comisura de mis labios.
Su bulto estaba allí a cincuenta centímetros de mis ojos. la tela del slip parecía estar tensada al máximo, entonces con movimientos casi automáticos de mis manos, deslice la prenda para liberar el tesoro que la noche anterior había tenido entre mis nalgas.
Me quedo un rato observando esa deseada zona humedecida. Acerco mi rostro como para observar mejor, la miro a los ojos y le sonrío- No solo se ve lindo, también huele muy rico. Me mira un poco desconcertada, incomoda pero sigo sin moverme de allí, hablándole, relajándola.
Llegó la noche y vino el problema de donde podría dormir ella y le dije que si no le molestaba podríamos echarnos los dos en mi cama ya que ésta era muy grande, prometiéndole que no intentaría nada.
La sensación de total liberación fue tal que empezó de nuevo a azotarla, pero no sólo eso, de pronto, casi contra su voluntad, empezó a gritarle: "¿Te gusta, zorra, te gusta cómo te rompo el culo?" y obscenidades similares, a lo que ella respondió con sonoros gritos que sí, que siguiera, que le reventara el culo.
Cuando llegamos, nos sentamos cerca de televisor y el dueño de casa saco una película, tenía un nombre como backdoor o algo parecido, y eran varias historias relativamente cortas, pero hicieron énfasis y una de las historias, donde la protagonista era virgen y el novio le pedía una prueba de amor, y ella le decía que no
Allí me estaba esperando, con un boli entre las manos, sin saber a donde mirar, abrí mi lata y empecé a beber y después de un sorbo de bebida fría y burbujeante bajaba la lata por mi cuello, al igual que el lápiz, me rozaba las tetas y eso hacía que mis pezones se apreciasen, más todavía.
Me doy cuenta que las cosas suaves a ella no le gusta, a si que de un empujón la coloco de boca y sin aviso le entierro mi verga hasta las bolas en pleno culo... ella grita de placer, yo ya no aguanto mas... y empiezo a botar litros de semen dentro de su culo.
La madre empezó a disfrutar con la idea de que su hijo pensará en ella, y tenía mucho morbo sobre ese tema.
Poesía erótica sobre las aventuras de Don Juan y Doña Ines.
Él me agarraba de la cintura y hacía que mi culo rebotara en su abdomen, yo me movía muy rápido. Me tocaba los pechos y besaba mi cuello.
Me moví en círculos, ya con más cuidado, y sus gritos de dolor se fueron transformando en jadeos de placer, así que comencé el mete saca, otra vez sin compasión ni reparos.
Le metí la mano por toda su raja y de pronto se dio la vuelta y me dijo que ahora por delante. seguí metiéndole dos dedos en su concha y cuando vi que ya estaba excitada me abalancé sobre su concha y empecé a chuparle con la lengua, la verdad es que tenia un sabor delicioso.
Esta historia comienza así soy Devora soy casada tengo dos niños y soy feliz el único problema es que me gusta chuparle el pico (el pene) al marido de la hermana de mi marido o sea mi cuñado.
Gema, se había recostado en la mesita del teléfono y mientras Curro con la verga bien embadurnada se le metía poco a poco por el culo, ella soltando pequeños gritos, se frotaba el clítoris y tenia dos dedos metidos en su vagina.
Era un sábado como cualquier otro, caluroso y solitario, mi novio estaba fuera de la ciudad y ya tenia 15 días fuera, me metí a bañar para quitarme la calentura, aproveche para rasurarme la vagina, estaba tersa y suave, la tengo larga y profunda, con labios vaginales cortos, en fin a los hombres generalmente les encanta.