Esta es la historia de cómo a mis más de 50 años, todavía estoy en carrera y puedo perfectamente levantarme a una chica de veintitantos… o como fue que ella con sus veintitantos me levanto a mi… o como fue que yo tuve la suerte de conocerla.

Mi nombre es Armando y tengo más de 60 años, y esto que les voy a contar me pasó hace unos años atrás, no muchos años, apenas unos 8 o 10 años, yo era el mismo Armando que soy hoy, con muchas ganas y un empuje bárbaro.

En ese entonces trabajaba en una empresa petrolera, ya estaba en mis últimos años antes de jubilarme. Tenía unos 25 años trabajando en la misma empresa, y si bien eran muchos años, nunca hice carrera dentro de la misma, seguía siendo un trabajador más, eso sí, con mucha experiencia.

Nunca quise escalar posiciones dentro de la empresa, ya que nunca me interesó ganar más dinero, con el que ganaba en ese entonces estaba más que bien para mí, ya que vivía lo más bien, me alcanzaba para pagar mis gastos, tenía una casa y un auto, y no necesitaba mucho más que eso.

Mucho menos me interesaba escalar puestos y tener más responsabilidades, siempre les rehuí a las responsabilidades, a las reuniones directivas, a las tomas de decisiones y cosas así.

Como empleado ganaba mucho más de lo que gastaba, y teniendo en cuenta mi edad, y que ya estaba pronto a jubilarme… ¿Para qué más? Si así estaba bien…

Yo acepto que por labores de trabajo, he tenido que adaptarme muy bien al uso de las computadoras y muy especialmente a internet, hoy en día todas las cosas pasan por estar conectados, Incluso para mí esto del ciberespacio era solo una herramienta de trabajo, que si bien al principio me costó un poco, o mejor dicho bastante adaptarme, con el tiempo le fui agarrando la mano, como a todas las cosas en la vida, hasta lograr llevarme bien con las computadoras.

Un día como cualquier otro, hablando con Sergio, que es un amigo de hace muchos años, me comentó algo que realmente me dejó pensando.

Sergio es de esos amigos que siempre están ahí para los demás, sobre todo si los demás somos sus amigos. Él tiene unos 15 años menos que yo, y como es lógico por su edad, manejaba mucho más y mejor el tema de las computadoras e internet. Siempre me co