Acepté. El dinero era bueno y, confieso, sentía curiosidad. Me prepararon en una habitación de hotel elegante, con luz tenue. Me pusieron a cuatro patas y, uno tras otro, me penetraron por el culo. Fue intenso. Dolor y placer mezclados al principio, pero después se volvió rico, profundo, casi adictivo. Sus embestidas eran firmes, controladas. Me follaban con ganas y yo gemía contra las sábanas, sintiendo cómo me abrían.

Sin embargo, pronto empezaron con su juego. Uno sacaba la verga de mi culo y, sin limpiarla, me la metía directamente en la boca. El sabor era fuerte, terroso, con un toque amargo. Sabía a mierda. Sentí náuseas la primera vez, pero ellos parecían excitados por mi reacción. Lo repitieron varias veces, alternando entre mi culo y mi boca, cada vez más profundo. Metian su vergha sin compasion en mi boca y no me dejaban sacar a lrespirar. Divertido, pero te jhuro que duele. NO me gane facil ese dinero.

En un momento se detuvieron. Trajeron un aceite lubricante y una manguera especial. me LLEVARON EN BRAZOS AL JACUZZI . Allí, me sentaron y me giraron,

-"agachece mamita" - me dice uno mientras que con el aceite empiezan a limpiarme el ano, me echaron dentro tambien.

el otro tomó una manguera y la conecto metiendome el otro lado en el culo, abrieron despacio la llave y me hicieron llenar con eso-. Senti como se me inflaba la barriga y senti pesades, era raro. Pero el agua era tibia, no se sentia tan raro.

Despues me sacaron la manguera y me metieron un plug anal. Despues se pusieron debajo mio y esperaron que me les viniera encima con esa combinacion de agua y damier

Lo repitieron algunas veces y rara vez vi a dos pendejos tan ferlices con eso.

Era su fetiche. Lo disfrutaban de una forma casi ritual. A mí me resultó extraño, pero también divertido ver cuánto les excitaba.

Después del lavado me cogieron de nuevo. Primero uno, luego el otro, con el culo ahora completamente limpio. Me follaban con más fuerza, más velocidad. Yo quería más. Estaba mojada, excitada, pidiendo verga también por delante. Pero ellos se negaron.

—No —dijo uno con voz calmada pero firme—. Esto es solo anal. Si quieres más, será en otra ocasión.

Terminaron corriéndose dentro de mi culo, uno después del otro. Me dejaron llena, usada y con el cuerpo temblando. Me pagaron lo acordado, me dieron una toalla y me pidieron un uber a mi casa. Fue algo un poco raro, pero fue divertido.