LA FINAL DEL MUNDIAL

CHARLINES

Aquel domingo Emma y Pablo habían quedado para ver esa final tan ansiada. Después de dieciséis años, España por fin llegaba a la final y la expectación era máxima. Argentina había llegado a la final envuelta en una cierta polémica, pero España no debía de pensar en eso, tenía que jugar y ganar.

Ellos habían quedado en la puerta de la urbanización de Pablo y de ahí irían en el coche de ella hasta donde habían reservado para ver ese importante choque.

Puntualmente ambos llegaron al lugar de recogida, tras dos castos besos en las mejillas partieron hacia el lugar donde avistarían el partido. La verdad es que no fue nada fácil aparcar el vehículo y menos mal que habían reservado, ya que aun así estaba hasta su mesa ocupada. Se sentaron y negociaron compartir con un par de familias que habían sido ubicadas donde él había reservado. Todo se arregló y se dispusieron para ver el partido. El partido comenzó con un cierto, aunque infructuoso dominio de los argentinos, pero para el minuto diez, España empezó a dominar el partido y ya no dejaría de hacerlo hasta su final. La primera arte fue un claro dominio de España que tendría que haber marcado algún gol. La selección argentina ni se había acercado a la portería española. La segunda parte discurrió de igual forma. España metió dos goles que fueron anulados, pero demostraba ser muy, muy superior. Argentina seguía sin tirar a portería por lo que el portero y la defensa españoles estaban bastante tranquilos. En la primera parte de prorroga marco España, un gol inapelable. Y la final termino ahí. Argentina no consiguió tirar ni una sola vez al portero español y solamente se acercó una vez con cierto peligro.

Para nuestros protagonistas la alegría fue exaltada por las muestras de euforia de todos los que ahí estaban viendo el partido. La piscina del recinto se llenó de gente eufórica. Tanto Pablo como Emma saltaron vestidos a la piscina se abrazaron con el resto de la gente y por supuesto entre ellos. La noche era cálida, pero no era cuestión de ir con la ropa calada. Decidieron ir a la orilla del mar donde había unos bancos de hormigón, donde aprovecharían para tender la ropa durante un rato, para secarla al menos un poco.

Se acercaron al borde del mar donde la temperatura era un poco más fresca. Se desnudaron y dejaron la ropa sobre el banco, mientras ellos se sentaban sobre unas placas de hormigón que había cerca. Emma se estremecía de frio y Pablo le propuso que se sentara delante del para así abrazarla y darle calor. Enma no lo dudo y se sentó delante con la polla de pablo insertada en el principio de sus nalgas.

Emma se movía muy lentamente friccionando la polla que cada vez notaba más dura. Se estremecía de gusto sintiendo como la polla crecía entre sus nalgas queriendo escurrirse entre ellas.

Las manos de Pablo se acercaron a sus pequeños pero turgentes pechos. Con sus grandes, manos los abarcaba enteros y los acariciaba suavemente mientras se entretenía apretando los pezones, soltándolos, acariciándolos de nuevo y volviendo a apretarlos.

Emma gemía y apretaba sus piernas para atrapar el placer, su cuerpo cimbreaba y la polla cada vez más gorda le estaba matando de gusto. Volvió lentamente la cara buscando la boca de pablo, que le clavo la lengua hasta la campañilla, Emma sintió como si una polla le llenara la boca. Pablo le apretaba los pezones y Emma sin poder más, levanto su culo, buscando ser penetrada. Al no conseguirlo, se dio la vuelta y a horcajadas se sentó sobre la polla tremendamente dura de Pablo. Gimió mientras notaba como su sexo era llenado entero, como las paredes de su sexo envolvían esa polla gorda polla que la tenía loca.

Pablo le lamia, mordía y sorbia sus pezones, mientras un inquieto dedo jugaba con su entrada trasera. Pablo llevo su dedo corazón a la boca de Emma y ella lo chupo con cierta gula. El con su dedo ya húmedo, jugo en esa entrada, mientras su polla seguía siendo guiada por Emma dentro de su estrecho sexo.

El dedo ahora lubricado por la saliva de Emma se introducía muy lentamente ese culito que parecía quería absorberlo. Pablo con su dedo ya totalmente en el culo de Emma la follaba muy lentamente aprovechando su propio empuje sobre su polla.

Emma gemía y botaba con más fuerza sobre la polla y ahora también sobre el dedo, en una doble penetración que le volvía loca.

- Más fuerte cabrón, dame más fuerte. Joder me corro, joder, si joder.

De repente Emma se dejó caer sobre la polla y apretada a su cuello temblaba sobre el gimiendo.

- Joder que bueno, joder, sigue, no pares déjame ese dedo dentro y no se te ocurra sacar la polla.

Pablo ahora la movía de adelante hacia atrás, besando su boca y sintiendo como pequeñas gotas de sudor surcaban su espalda. La postura no era nada cómoda, por lo que la dio la vuelta y entro en ella desde atrás. Tras entrar en ella tres o cuatro veces, ensalivo su culo y empujo su polla dentro de él. El capullo entro certero a la vez que Emma daba un respingo y gritaba en voz baja.

- Ve despacio por favor, es mi primera vez.

Pablo empezó a moverse lentamente, introduciendo un poquito más de su polla en cada arremetida. Por fin cuando la tuvo toda dentro, Emma gimió y empujo su culo hacia atrás buscando no dejar fuera ni un milímetro.

- Ahora rómpeme el culo ahora, dame fuerte.

Pablo introdujo un almohadón debajo de la tripa de Emma, levantando su culo. El mismo la cogió con fuerza por las caderas y poniendo sus pies sobre la cama le dio fuerte, muy fuerte. Pablo la embestía con todas sus fuerzas haciendo que Emma gimiese y deseara soltarse de ese abrazo que ahora le quemaba el culo. La fuerza con la que penetraba a Emma, le llevo a correrse dentro de ese estrecho culo, llenándole con su caliente semen.

Emma notó como varios chorros de semen, hacían arder sus entrañas y le llevaban al cielo.

- Joder cabrón, joder, casi me matas joder

Se tumbaron sobre la placa de cemento a mirar las estrellas.

En estas estaban cuando llegaron cuatro jóvenes dos chicos y dos chicas.

- ¡¡Mira los puretas si están en pelotas!!

- ¿qué pasa chavales, nunca os habéis desnudado?

Los chavales se miraban entre sí, con sonrisas ridículas en su rostro. Uno de ellos el que parecía más lanzado dijo.

- Joder, pues no, así en público no

- ¿y... no os apetecería?

- Una de las chicas, dijo, joder sí, me gusta que me vean y ver como babean los puretas.

- Pablo le dijo. ¿a que estas esperando entonces?

- Me da vergüenza, si nos desnudamos todos a la vez, igual sí que me animo.

- La otra chica dijo. ¿pero, qué dices tía? A mí no me metas en esto, joder, yo me voy. Sois unos cerdos.

La muchacha cogió el camino del paseo de la playa y desapareció en pocos minutos.

- ¿Y vosotros, que?

Los dos muchachos se miraron entre sí, miraron a la muchacha y encogiéndose de hombros, dijeron.

- Venga, vamos.

El muchacho que había hablado se quitó la camiseta marcando unos buenos pectorales. Tiró de su pantalón junto con su ropa interior y apareció una polla normalita, que parecía más bien gruesa. La muchacha había soltado su vestido y se había quitado la tanga. Sus pechos redondos como una manzana con unos pezones prominentes le pusieron a Pablo, la polla erecta. El otro muchacho también desnudó su cuerpo ofreciendo un buen espectáculo, su polla ya más que morcillona, daba una muy buena apariencia.

- ¿Queréis ver cómo se corre vuestra amiga? ¿Le habéis visto gozar alguna vez?

- El más valiente contesto, nos conocemos de este verano y si me encantaría ver que cara pone.

- ¿y a ti te gustaría correrte hasta que tu cuerpo tiemble?

- Joder, pues claro, siempre he querido correrme muchas veces.

- Ven siéntate aquí, delante de mí y dejare hacer, cierra los ojos y déjate hacer.

Los dos muchachos y Emma en medio de ellos se pusieron frente a la muchacha y Pablo. Pablo se acercó a su oreja y le dijo, tranquila, déjate hacer, no tengas miedo, solamente disfruta. La piel de chiquilla se erizo mientras un escalofrió recorría su cuerpo. Su sexo se mojó y ella empezó a experimentar nuevas sensaciones.

- ¿Cuántos años tienes?

- Veinte señor, veinte

- Bien, relájate y disfruta, puedes pedir lo que quieras.

Las manos de Pablo recorrieron sin prisa el cuerpo de la chica. Su cara, sus hombros, sus pechos, su vientre, el interior de sus muslos y su sexo. La muchacha gemía volviendo de vez en cuando su cabeza para buscar la boca de Pablo. Pablo le acariciaba el cuerpo, le gustaban sus prominentes pezones que apretaba como si fueran las tetas de una oveja. La muchacha se retorcía gimiendo. Pablo, bajó sus manos a sus suaves y torneados muslos y los acarició, los acarició, mirando como ahora Emma tenía una polla en cada mano y las movía lentamente.

Los ojos de pablo estaban fijos en los de Emma y los de esta en él. Pablo acerco lentamente su mano a los labios mayores de la chica y lentamente surco ese canal que le ofrecían. Ahora la muchacha gemía más fuerte y poniendo sus piernas sobre las de pablo se abrió más para él. Pablo lentamente fue notando como esa flor, se iba abriendo y segregando su néctar. La muchacha gemía y pedía.

- Meteme los dedos, méteme los dedos.

- Chuss tranquila, tranquila.

Mientras Pablo observaba como los chavales iban abriendo la boca observando como su compañera se iba acercando al éxtasis. Su cara, con sus labios abultados, sus pezones totalmente tiesos y su sexo encharcado que desprendía su s flujos.

Las manos de los chavales cubrían el sexo y los pequeños pechos de Emma Los chavales repetían los movimientos de Pablo y también muy caliente a Emma.

Los dedos de Pablo estaban embarrados del flujo que esa chiquilla desprendía. Lo aprovecho y fue directo a su clítoris. Lo acarició en suaves y lentas circunferencias que parecían no terminar nunca. La muchacha ahora estiraba sus piernas buscando que esos dedos penetraran en ella. A la vez se rozaba en su culo con la polla de Pablo totalmente erecta.

Emma seguía con su paja mutua y la verdad que su calentura era total. Mirando a un chaval le dijo.

- Comeme el coño.

El chaval raudo se colocó entre sus piernas y aun torpemente le empezó a comer el coño. Lo hacía torpemente, seguramente era su primera vez.

- Así con toda tu lengua, no tengas prisa, así tranquilo, tranquilo.

Mientras Pablo ya había conseguido la rigidez total de la muchacha y empezó a notar como esta regaba su mano con sus jugos, como unas lágrimas de gusto rodaban por su cara y como su excitación había alcanzado las mayores cotas.

La muchacha tras disfrutar de su orgasmo se dio la vuelta, besó a Pablo en la boca, un beso dulce muy dulce, se puso en cuclillas y sujetando la polla de Pablo, se la fue introduciendo muy lentamente. Se dejó caer sobre esa polla hasta notar su himen, subió y bajo un par de veces y se dejó caer hasta tocar con su culo el vientre de Pablo. Gritó, con un gritó sordo, quedo y callado. Pablo también notó que había roto esa fina tela que le había hecho desvirgar a esa mujer.

Emma está corriéndose como una perra ante la visión de Pablo y la chica y por las lamidas de coño y comidas de pechos que los chavales le estaban propinando. Emma gemía y aceleraba la paja al chaval.

- Túmbate, le dijo al que le comía el coño.

El chaval se tumbó y Emma se puso a horcajadas sobre él, sujetando la polla del otro se llevó está a la boca. Emma gemía y se metía la polla hasta el final en lentos saltitos que estremecían al chaval. Por su parte, el otro, el que tenía la polla en su boca, no dejaba de mirar como pablo se follaba a su amiga, como la hacía temblar y como le llenaba la boca con sus dedos. Observo atento como pablo se salió de ella, como le puso en cuatro y como volvió a entrar muy despacio sacando innumerables gemidos por la boca de su amiga. Pablo sujeto fuertemente a la cadera de la muchacha le daba ahora con golpes secos que le hacían gritar cada vez que llegaba al final.

Los gritos podían alertar a alguien que estuviera cerca, por lo que pablo le hizo una seña al chaval para que le metiera la polla en la boca. Este no lo pensó y se acercó a su amiga que extasiada abrió su boca para recibir esa joven polla. El muchacho sujeto la cabeza de su amiga y empezó a follarla con ganas.

- Tranquilo chaval, que te tengo algo reservado, esta putita hoy dejara de ser virgen en todos sus agujeros.

El chaval se tranquilizó, no así su amigo, que había tumbado a Emma y ahora la follaba colocando sus tobillos a la altura de sus hombros. El chaval completamente estirado sobre el cuerpo de Emma le clavaba la polla con fuerza, con ganas, con pasión. Acelero el ritmo gimiendo y bramando hasta descargar dentro del coño de Emma que se agarró a él con sus piernas.

- Toma puta, toma, te voy a llenar entera, joder que bien follas, joder.

Mientras Emma y el chaval descansaban, Pablo había levantado a la ligera muchacha y ahora se la follaba manteniéndola en vuelo sujeta a su cuello.

- Vamos chaval, ponte detrás y rómpele el culo.

- No, joder no, nunca lo hice, no.

Pero el chaval se colocó tras ella y mientras pablo le abría las nalgas y la levantaba un poco más, entró en su culo. Él le había untado bien el culo, notándolo ya dilatado, por lo que apuntó su fina polla y la metió de una hasta la mitad. La muchacha gritó en la boca de Pablo, que previsor le había besado con ganas. El chaval ahora ayudaba a Pablo con el peso de la muchacha y entre los dos le estaban dando la follada de su vida. La muchacha gemía sintiendo como se despegaba del suelo y empezaba a flotar.

- Así cerdos así, no paréis, joder que rico, joder que bueno, me meo, me meo.

Y diciendo esto un potente chorro partió de su cuerpo bañando a Pablo de cintura hacia abajo.

- Joder, joder, joder.

La tumbaron en el suelo y Emma se puso sobre su boca.

- Límpiame el coño, déjalo bien limpio.

Mientras la muchacha lamia el coño de Emma, pablo y el chaval se pajeaban sobre ella. Pablo fue el primero en correrse, llenando los pechos de la chica y posteriormente la boca de Emma. El chaval se colocó entre las piernas de su amiga y frotando la polla contra su clítoris, se corrió sobre su vientre en una espectacular descarga. Cuando Emma dejo libre la boca de la muchacha esta, respiro hondo y suspiro profundo.

- Joder tíos menuda follada, menuda folla.

Los tres entraron raudos al mar a refrescar su cuerpo y eliminar los restos de fluidos que hubieran podido quedar.

- ¿Podemos quedar otro día?

Icharlines54@gmail.com