Capítulo 4

Mi historia IV

Dos años después de mi “aventura en la playa”, y tras varios escarceos amorosos con distintas chicas, unas veces con más éxito que otras, conocí a Valle, la que ahora es mi mujer.

El como la conocí y mis primeras experiencias sexuales con ellas no son de interés, salvo para ella y para mi, supongo.

Valle es seis años mayor que yo, es decir por entonces contaba con 24 años, es rubia, de estatura media, con unos pechos pequeños pero muy bonitos, pero con un culo, caderas y cinturita que quitan el hipo.

Es realmente guapa, y cuando se arregla, y se pone ropa atrevida, casi siempre, está de morirse.

Al poco de conocerla hice el servicio militar, pero nos veíamos todas las semanas, cuando acabé este, me compré una casa en la sierra, a unos 15 Km. de mi ciudad.

La casa no era especialmente grande, pero tenía un buen salón con chimenea, zonas verdes en el exterior, con una barbacoa y una pequeña piscina para el verano.

Todo esto hacía de ella una ideal segunda residencia para los fines de semana en invierno y para pasar las vacaciones en verano.

Por entonces aún no estábamos casados, y los fines de semana al pie de la chimenea eran de escandalo, sexo, sexo, sexo y algo de sexo.

Mi novia tenía una amiga llamada Carla, que lleva una vida de muerte, siempre está viajando, dos años en Italia de camarera, 8 meses en Inglaterra de peluquera, 4 años en Portugal de azafata, etc. Por entonces andaba por Inglaterra creo, y cuando podía venía a pasar unos días a España con la familia.

Carla, a pesar de la vida que lleva, nunca está contenta, se queja de que no tiene un novio fijo, un buen trabajo, etc. Total que no sabe lo que quiere.

Valle sabía que Carla me cae regular, porque siempre que nos vemos es para oírla quejarse, pero también sabe que me gusta, ya que es rubia, preciosa de cara, con un tipo muy gracioso y sobre todo con dos tetas enormes, grandes, redondas, duras , en fin…..

El segundo verano de tener la casa nos íbamos a subir a la sierra los dos solo uno 10 días, y yo contaba los días, pero cuando faltaban dos, llegó Valle diciéndome que su amiga había venido a pasar las vacaciones, que estaba muy deprimida, y que si no me importaba que pasara algunos días con nosotros. ¿Cuántos? Pregunté. Cuatro o cinco, es que no quiere meterse en el piso con sus padres. Pues claro que me importa, quería estar contigo a solas, no con una niña tonta al lado quejándose todo el tiempo de la vida que ella misma a escogido. Después de un rato de discusión y como comprendí que si me negaba, el que saldría perdiendo era yo, porque Valle estaría los diez días de morros, acepté.

Nos subimos los dos a la casa, y al día siguiente volví a la ciudad a por Carla, estaba tan buena como siempre, pero es verdad que tenía mala cara y una mirada triste.

Durante los dos primeros días estuvo bastante simpática, aunque algo ausente. Mientras yo me dedicaba a ir a la ciudad a trabajar por las mañanas, y a tomar el sol con ellas en la piscina por la tarde.

A lo largo de este tiempo, estaba todo el rato besando, sobando e intentando hacer algo con Valle, pero esta me esquivaba, diciendo que su amiga estaba agobiada y que no le ayudaría vernos acaramelados.

En la segunda noche que estaba Clara en la casa, al acostarnos y rechazarme Valle con la escusa de que Clara nos oiría, le dije que más daba, que no creo que eso le curase ni le empeorase la depre, y que se alegraría de que nos lo pasáramos bien.

Valle entonces bajo el tono de voz y me dijo en susurros que por las mañanas hablaban mucho, y que le había contado que su depresión se debía a que llevaba varios meses sin sexo. ¡Será porque no quiere, que con esas tetas!, solté en voz alta.

Pero que bruto eres, no se va a acostar con el primero que vea. En fin, que me ha contado que está desesperada que estaba pensando hasta en comprarse un consolador, pero que le daba corte, que nuestra ciudad es muy pequeña y no quería que la viesen entrar en un sex-shop, etc.

Como antes se había enfadado Valle con mi comentario no le dije nada de lo que pensaba, cuando después de unos segundos me preguntó Valle si no me importaba comprárselo yo, le dije que con la condición de que fueran dos, y que el segundo lo utilizáramos ella y yo para jugar juntos.

Valle montó en cólera y me dijo que siempre estaba igual, y que pasaba de condiciones, que era un egoísta, etc. Total se dio media vuelta en la cama y me dejó a dos velas.

Cuando volví de trabajar al día siguiente, mi novia estaba bastante cariñosa, pero yo me hice el duro, y fingí seguir enfadado, aunque la verdad lo que estaba era un poco quemado.

Tras la comida nos salimos a la piscina y para mi sorpresa Clara se puso en topless, cosa que mi novia hacía siempre que estábamos en la playa o en el mismo campo sin más hombres que yo.

Toda la tarde viendo a esas dos pedazos de mujeres con el diminuto tanga Valle y una pequeña braga-bikini Clara, era demasiado para mi y con los días de calentón que llevaba mi polla se puso como una moto.

Clara de vez en cuando me miraba y soltaba una risita nerviosa y mi novia se acercó a mi, y dando la espalda a su amiga, me la cogió sobre el bañador y me preguntó ¿Esto es por mi, o por ella?.

Estoy tan quemado que me follaba al perro del vecino, dije simulando enfado. Que romántico, dijo ella despectivamente.

Cuando llegó la noche, después de cenar, nos pusimos a ver la tele. Clara se levantó, y nos comentó que iba a ducharse, lo que yo aproveché para hacer las paces con Valle, mientras oímos el ruido de la ducha, mi novia y yo nos comíamos la lengua, y nos masturbamos respectivamente, como aperitivo de lo que vendría al acostarnos.

Pero Valle se calentó más de la cuenta y empezó a chupármela, lo hacía de espaldas a la puerta de entrada al salón, y al terminar Clara de ducharse, no nos dimos cuenta que el grifo ya no sonaba.

A los cinco minutos, apareció Clara por el pasillo, estaba realmente preciosa, y muy sexy. Llevaba el pelo mojado, y un pijama de raso blanco con pantaloncito corto sin sujetador, con lo que se marcaban perfectamente los pezones, además que con el agua del pelo, se le estaba mojando y casi se le trasparentaban las tetas.

Mi novia a estar de espaldas, no se dio cuenta, y yo hice que tampoco.

Clara se quedó mirando quieta en la entrada. Se me ocurrió que si mi novia se enfadaba conmigo no habría nada por la noche, por lo que hice que me daba cuenta y le advertí.

Ella colorada como un tomate, se compuso la ropa y le dijo a su amiga que lo sentía que no le había oído.

Esta le dijo que no se preocupara que ya que ella no se comía una rosca, que al menos alguien se comía algo. Y vaya lo que te comías, ¡no me habías dicho el pedazo de rabo que tiene Fernando!.

Al decir esto todos reímos a carcajadas, y mi novia se percató de que mi polla seguía al aire y a pleno rendimiento.

Guárdate eso guarro, me dijo. Yo no lo he sacado, además tanto te has emocionado que no se donde me has tirado el pantalón.

Clara no dejaba de mirarme la polla, y no se como, pero le dijo a mi novia. Valle, ya os he visto, y la verdad con el hambre que llevo atrasada estoy que no puedo más, así que me voy al cuarto a aliviarme, vosotros seguid tranquilos.

Si seguimos nosotros, contesté yo, no vas a resistir la tentación de mirar por la ventana, así que porque no te quedas y te alivias mientras nosotros lo hacemos.

Valle me miró enfadada, y me dijo, eres un cabrón, tu lo que quieres es verle desnuda mientras se masturba.

Ella me está viendo la polla, además seguro que le motiva en su faena. Pero claro cuando tu amiga quiere algo el único egoísta soy yo, le contesté sarcásticamente.

Valle dándome la razón, se calló y volvió a chupármela otra vez, pero esta vez lo hacía mirando a Clara.

Esta se sentó en un sofá, se sacó el pantaloncito del pijama y empezó a tocarse el coño con mucha suavidad. Yo estaba muy a gusto con mi novia chupándomela y viendo al bombón de su amiga masturbarse.

Cuando Clara se abrió la parte superior del pijama y se sacó las tetas estuve a punto de correrme. Para, le dije a Valle, que voy a irme y no te vas a enterar de nada.

Mira que te gusta mirarle las tetas me dijo mi novia sacándose la polla de la boca. Sin dejar de mirar a Clara, le dijo, ahora vas a ver lo que mejor hace Fernando, comerme el coño, es buenísimo.

La verdad es que a Valle siempre le ha encantado que se lo haga, pero cuando se corre me dice que necesita una polla, que ojalá tuviese yo una boca encima de la polla.

Yo le ofrecí muchas veces comprar un consolador para metérselo mientras se lo como, pero ella dice que no es lo mismo.

Me agaché al suelo y empecé a comerme el mejor coño que he probado nunca, y he probado varios, yo creo que a mi comérselo me gusta casi más que a ella.

Lo hacía dando la espalda a Clara , pero veía a Valle mirando fijamente a su amiga, con cara de viciosa, tocándose las tetas y gimiendo mucho más fuerte de lo habitual, creo que aposta.

Cuando me volví para mirar a Clara está estaba en la misma situación que mi novia, pero con sus dedos en el coño en vez de mi lengua.

Mi novia me cogió la cabeza y me la volvió a redireccionar hacia su cueva. Déjala tranquila y concéntrate en mi, me dijo.

En un momento dado me dijo, ahora necesito tu polla, se puso a cuatro patas mirando a su amiga y yo me puse detrás.

Estaba supermojada, y entró con mucha facilidad. Clara con la nueva posición nos veía las caras, pero no los genitales, así que como la vi forzando la postura para poder ver algo, le dije, acércate por detrás y veras como le entra a Valle.

Cuando Clara se puso detrás mía, yo separé las piernas lo que pude, para que viese bien. Valle ya estaba a lo suyo, y se había olvidado casi de Clara, estaba con los ojos cerrados y la cabeza sobre el sofá.

De pronto se me ocurrió que la fantasía de mi mujer se podía cumplir, le podían comer el coño mientras tenía una polla dentro. Andaba dándole vueltas a la idea cuando sentí como Clara me tocaba los testículos por detrás, sin duda estaba muy cachonda. Acerqué la cara a la de mi mujer, y le pregunte si le gustaba. Ella me contestó que si, que siguiera, yo le dije, Clara me está tocando los güevos, y ella solo me gritó como te pares yo te los corto.

En vista de que mi novia estaba tan lanzada, me atreví, y le dije a Clara: Valle siempre a querido que le coman el coño y se la follen a la vez, si nos ayudas sabremos recompensarte.

Mi mujer giró la cabeza con cara de pocos amigos, pero Clara no se cortó y empezó a chuparle el clítoris a mi mujer, en ese momento mi novia cerró los ojos, enterró la cabeza en el cojín del sofá, y empezó a soplar, gemir y aullar como una loba.

Cuando estaba a punto de correrse, empezó a gritar groserías, como ella las llama, que no dice nunca: Que bien me lo hacéis, me corro, me meo, me meo de gusto, que polla mi vida, que lengua y así hasta que empezó a soltar alaridos mientras se corría.

Yo no aguanté más y en vez de correrme dentro de mi novia como era costumbre, me la saqué y me corrí en su coño por fuera, procurando que le cayese parte del semen en la boca a Clara que no dudó en comerse, mientras cerraba los ojos y se corría con tres dedos metidos en el coño.

Yo le cogí una teta, pero al ver la cara de Valle, se la solté y desistí.

Clara nos miró con cara de satisfacción, y nos preguntó que cual era la recompensa, yo me apresuré a decirle que lo que ella quisiera, pero Valle dijo que de eso nada, que había sido idea mía, y que mi polla era solo para ella.

Valle puso cara de disgusto, entonces mi novia le dijo, este lo ha inventado todo, que el lo solucione, que te compre mañana lo que querías.

Clara agachó la cabeza, ya que se moría de la vergüenza, le contesté que de acuerdo y me fui a mi cuarto. Valle tardó unos minutos en llegar, supongo que estaría hablando.

Cuando llegó le pregunté que si se había enfadado, me dijo que lo había pasado muy bien, que sabía que lo había hecho para su disfrute, pero que con esas cosas se sentía rara, que debía de haberle consultado.

Cuando me iba a dormir algo preocupado, se acercó, me besó en la mejilla, y me dijo en susurros: Me ha encantado, pero tu también te lo has pasado de muerte cabroncete. Y nos dormimos.

Continuará…

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