Mi pareja amiga
Le pedimos que volviera y entonces volvimos a enchufarnos, esta vez ella se puso en cuatro patas y yo empecé a penetrarla por la concha.
Relatos eróticos sobre concha
Le pedimos que volviera y entonces volvimos a enchufarnos, esta vez ella se puso en cuatro patas y yo empecé a penetrarla por la concha.
Continúa la iniciación filial con mi mamá, esta vez, va la segunda vez.
Perdí la noción del tiempo, quizás también mis sentidos, una vorágine de placer se apoderó de mi ser, mi sangre hervía en mis venas, mi concha se había transformado en mil conchitas que vibraban y contraían procurándome múltiples orgasmos, miles de coños frenéticos se corrían en mi cuerpo, un orgasmo sideral, celestial y demencial...
Comprobé que la humedad de esa raja era igual a la que ya sentía inundaba mi pucha, que escurría hasta mis muslos. Deseaba intensamente meter el dedo hasta los nudillos, pero el tiempo, el inexorable paso del tiempo, me obligó a dar por terminado este fantástico e inesperado primer acercamiento.
Cuando regresaron, Sarita me contó que nuestro buen amigo se portó muy caballeroso, al principio, pues como le pista está tan llena de gente, no había mas que pegarse a el, y el, se empezó a poner duro, Sarita se quedó intrigada, porque parece ser, Allan está bien dotado.
Estaba caminando por los pasillos de la facultad para ir a mi clase de administración de recursos humanos cuando me encontré con una chica que estaba de espaldas mirando la cartelera y vi que tenía un culo impresionante, entonces me la choqué a propósito y entonces ella dio vuelta y le dije que perdón y ella me dijo que no era problema ya que ella era la que estaba obstruyendo el paso, entonces le dije que estaba todo bien.
Ella es dentista y en verano pasa algunos días con su familia en una finca colindante a la nuestra, es unos cuantos años mayor que yo, pero siempre hubo afinidad y amistad.
Vero al darse cuenta de eso, me pidió que me pusiera en cuatro patas en la cama, cosa que hice por que intuí las intenciones de ella y la verdad que ya estaba cansada de sentir 1 o dos dedos únicamente en mi ano. Por lo que me gire. Ella siguió con el metí y saca por mi concha pero comenzó nuevamente a lamer y a introducir 1 y dos dedos en mi ano.
Ella se recuesta en el sofá, el le baja la tanga y comienza besar lentamente los labios de su vulva a lo que ella le pide urgencia por llegar a un orgasmo, veo como el empieza a comerle el clítoris y con una gran facilidad le mete dos dedos en su ya empapada cuevita
Cuando me quedé sin trabajo y ofrecí mis servicios en ese club especial no imaginé que iba a disfrutar tanto.
Le chuparon la concha entre los dos, primero uno y después el otro. Luego él se paró en el sillón y le puso la verga en la boca. Ella la agarró con las dos manos y mientras gemía se la introdujo hasta la mitad, que era toda su capacidad bucal.
Me encuentro paralizada por el temor. Entonces siento como empieza a besar mi vagina abriéndose paso lentamente, con su áspera lengua, a través de mis labios, jugueteando con mi clítoris, hasta que todo se vuelve más húmedo, y más, me pone a mil, su lengua, su gran, gran lengua entra y sale suavemente de mi concha.
Esperen, esperan chicas que les traje un regalito, dijo, mientras salía de la pileta y agarraba su mochila. Nosotras también salimos, nos dio una caja a cada una, eran unas cajas rectangulares bastante grandes. Mecha la abrió primero, era una pija de siliconas de treinta centímetros de
Los sábados y domingos tomo mucho sol ya que mi casa tiene parque y piscina, así que tengo mi cuerpo tostado, con mi esposo tenemos una muy buena relacion sexual, les voy a contar como soy y después comienzo a relatar lo sucedido hace 1 mes aproximadamente.
Ambas estábamos un poco cansadas y ella me dijo que tenía un buen remedio para eso, que una buena sesión en el gimnasio nos haría bien, dude un poco en aceptar pero no quise rechazarla, ella llamó por teléfono y arregló todo con su entrenador personal, nos fuimos y me dijo que estaba segura que iba a relajarme y disfrutar, no entendí muy bien que me quiso decir, pero seguro iba a averiguarlo.
A ella siempre le gusto echarse un último polvo conmigo, mismo si había pasado toda la noche con otro, me decía que después de acabar con los otros, si bien estaba satisfecha, era como que le faltaba un poquito mas y bueno yo nunca me hice rogar.
Una cuidadora de niños que era de lo más caliente que se podía encontrar por el barrio, los padres incluso madres, siempre quedaban satisfechos.
Mi novio entre sorprendido y excitado se acomodo en el sillón y comenzo a disfrutar de semejante placer, con una mano acariciaba mi cabeza y con la otra me quitaba la tanguita para poder llegar bien adentro de mi concha desesperada se sexo.
Entramos cautelosamente tratando de no llamar la atención de algún que otro vecino y una vez adentro, ese olor a encierro me hizo excitar tanto que mi verga pronto se llenó de sangre y estaba tan dura como el bastón que usaba mi abuelo.
Nosotras veíamos los juegos por la ventana. Uno de los chicos, el más travieso, en un descuido se adueñó de una botella de licor de la casa, bebiendo parte de ella a escondidas de los demás. Sentíamos la jarana hasta que llegó el silencio. Nos dispusimos a ir a la cama.