CONOCIENDO A SAMANTA
Desde que María y yo habíamos comenzado nuestra, digamos, relación. Multitud de aventuras se habían ido sucediendo. Una de las que más me impactó, fue cuando conocí a Samanta.
Samanta es una muchacha jovencita, más joven que María. Alta más de uno setenta y cinco, unos setenta kilos de peso y unas muy buenas tetas que atraen rápidamente la mirada de hombres y mujeres. Samanta no te deja indiferente.
Aquel día había quedado con María y al llegar, allí estaba con Samanta. Las dos muchachas reían y estaban preciosas con sus melenas al viento. Me acerqué a la mesa y nos presentó María. Al darnos dos besos, nuestros pechos se rozaron y mis pezones se erizaron, una corriente surgió entre nosotras.
Nos sentamos a comer y hablamos de nuestras vidas. Samanta nos contó que había conocido a María, por las redes. Las dos andaban en grupos parecidos y eso las había llevado a entablar una relación de amistad. Samanta también era trans y, por ende, compartía las mismas inquietudes y los mismos problemas que María.
Una vez terminamos de comer, María propuso ir al cine, era jueves y seguro que a primera hora no habría mucha gente. Decidimos ir al cine y escogimos una película fuera del circuito, que nos pareció interes