Nos encontramos nuevamente mis queridos lectores, en esta oportunidad se trata de un relato que me ha pedido un seguidor. He intercambiado varios mensajes por mail con el en los cuales me relataba sus fantasías y las de su pareja, en el proceso me han contado tanto aquellas actividades que han realizado como también aquellas que les gustaría llevar adelante.

Me ha tocado a mi darle una estructura y transformarlo en una historia. Cuanto de ella es verdad y cuanto corresponde a una fantasía, te corresponde a ti decidirlo. Quizá, sea todo realidad o viceversa, quizá sea todo fantasía.

De cualquier forma, espero les guste.

Como siempre, aguardo con impaciencia sus comentarios y sugerencias y por supuesto, si tienes una fantasía y deseas verla transformada en un relato, solo tienes que escribirme.

Ana Raquel

El Trío Perfecto

Emilio y Sabrina eran a primera vista una pareja completamente normal, ambos de 30 años, el alto (1,80 metros), delgado pero con el físico trabajado de gimnasio, cabello oscuro y corto. Ella, alta para ser una mujer (1,75 metros), delgada, con un físico espectacular también resultado de horas en el gimnasio, busto, piernas y glúteos firmes, cabello rubio largo hasta los hombros.

Llevaban un año viviendo juntos en un departamento de dos ambientes en el centro de la ciudad. Todos los días por la mañana compartían un ritual, el preparaba el café llenando la cocina con su aroma, mientras ella tenía listas las tostadas, luego el examinaba su tableta con la agenda del día mientras ella, repasaba los expedientes legales que debería tratar en el transcurso de la jornada

Antes de finalizar el desayuno, ella realizaba todos los días la misma pregunta:

- Lo llevas puesto?

- Por supuesto, como siempre.

- Lástima que se hace tarde, tendré que esperar hasta la noche entonces.

Partían entonces hacia sus respectivos trabajos, el como analista de datos y ella como abogada en un pequeño estudio.

El resto del día era casi rutinario, el verificando cifras y reportes, mientras ella estudiaba las estrategias a seguir con los clientes.

Por la tarde, al llegar a su casa, compartían su tiempo mirando algún programa en la televisión, pocas veces el mismo, en algunas ocasiones una comedia, en otras un documental que había despertado el interés de alguno de ellos, mas tarde, mientras uno cocinaba, el otro preparaba la mesa. En pocas palabras, llevaban una vida tranquila donde ambos se distribuían las tareas de la casa.

Esta tranquilidad aparente era solo superficial, un observador atento habría detectado una tensión subyacente, quizá en la forma en que se sentaban, en la ansiedad por terminar de cenar, en el apuro por lavar los platos y sentarse nuevamente en la sala mirando televisión.

Emilio se encuentra en la sala, jugando con el control remoto, mirando pasar canales sin prestarle mucha atención, en ese momento Sabrina retorna de la cocina, se sienta al lado de el y mientras lo abraza, le dice lentamente al oído:

- Estuve esperando desde hoy a la mañana, estás listo.

- Yo también he estado esperando todo el día.

- No has respondido mi pregunta, a ver muéstrame.

Emilio entonces se pone de pié, baja sus pantalones y dándose vuelta, expone sus nalgas para la inspección. En el mismo momento en que se despertó, luego de tomar una ducha, ha colocado un plug anal, el que ha estado dilatándolo todo el día.

- Me excita mucho verte así, exclamó ella, ve a la habitación que en un momento iré yo.

Emilio fue hasta el cuarto matrimonial, terminó de desnudarse y se recostó con su espalda apoyada en la cama. Al cabo de pocos minutos llegó ella, estaba completamente desnuda, salvo un arnés del cual pendía un pene artificial realista en todo sus detalles, la única diferencia con los genitales reales era su tamaño ya que medía por lo menos 25 centímetros de largo por cinco de diámetro.

Se acercó a el, casi en una exhibición para Emilio, tomó un preservativo y lo colocó sobre el consolador, luego, procedió a lubricarlo mientras realizaba movimientos idénticos a los de un hombre masturbándose, por último, retiró lentamente el plug, al hacerlo, oyó un gemido de placer de parte de su pareja.

Tomó sus piernas y las colocó sobre sus hombros mientras al mismo tiempo presionaba con el glande en la entrada de su ano, el cual obviamente, estaba completamente lubricado y dilatado.

Dejando que su ano capturara el strapon poco a poco, ejerciendo tan solo una ligera presión, le dice:

- Como me gusta comerte la cola.

- A mi me gusta como lo haces.

- Lo quieres? Pídemelo entonces.

- Por favor, metelo todo, quiero sentirte dentro mío.

- Pon un poco mas de entusiasmo, así no conseguirás motivarme.

- Te lo ruego, necesito que me penetres, hazme lo que quieras, no puedo mas.

- Un poco mejor, antes de continuar quiero que me contestes algo.

Ella se detuvo, tan solo con el glande dentro de su ano, el intentó mover su cuerpo hacia el de ella para continuar con la penetración.

- No, no, no, eso es hacer trampa. Respondió ella mientras lo sujetaba. Primero contesta mi pregunta.

- Que pregunta, no puede ser después?

- De ninguna manera, mas tarde te escabullirás, cambiarás de tema como has hecho otras veces.

- Que quieres saber entonces? Te diré lo que quieras, continúa por favor.

Ella lo penetró un poco mas, solo un poco a fin de estimularlo y luego se retiró lentamente, dejando solo la cabeza del consolador apoyada en la entrada de su ano, mientras tanto, comenzó a acariciar los genitales de el, buscando excitarlo al máximo.

- Cuéntame una fantasía que no hallas confesado nunca a nadie.

- Ahora? Te prometo que luego te cuento.

- Ahora mismo, si quieres que continúe y quiero la verdad.

El rendido completamente, le confesó: - Siempre he querido estar con un transexual, una muy femenina, con un pene grande, he imaginado que primero la penetro yo y luego ella me penetra a mi, varias veces, y finalmente, termina eyaculando en mi boca.

- Has visto, no fue tan difícil. Y en esa fantasía, yo tengo alguna participación?

- Nunca lo había pensado, ahora sin embargo, te imagino sentada en un sillón, contemplando como ella me penetra mientras tu te masturbas.

- Sabes, me gusta mucho esa fantasía, mas tarde vamos a conversar al respecto, ahora cierra los ojos e imagina que yo soy esa transexual que te está penetrando.

Mientras hablaba, terminó de enterrar su pene dentro de el, y comenzó a cabalgarlo lentamente mientras continuaba acariciando sus genitales.

Poco tiempo pasó hasta que el tuvo un orgasmo, derramándose sobre su propio estómago. Ella entonces, comenzó a recoger el semen con sus dedos.

- Prueba un poco, así te vas acostumbrando el sabor.

El lamió la mano de Sabrina hasta dejarla completamente limpia, ella se retiró y quedaron tendidos en la cama, abrazados, completamente relajados, ella volvió sobre el tema:

- La fantasía que mencionaste, era en serio?

- Si, es un tema recurrente, imagino una transexual muy femenina, al mismo tiempo voluptuosa, seduciéndola, penetrándola hasta que en cierto momento, ella me pide ser activa y yo por supuesto, cedo ante su reclamo.

- Me excita la idea de ver como una transexual te penetra, me gustaría estar presente.

- No me molesta para nada, al contrario, nunca lo había pensado pero me fascinaría que estuvieras en ese momento.

- Queda decidido entonces, vamos a cumplir tu fantasía, con algunas condiciones.

- Cuales serían, preguntó el con cierta preocupación ya que conocía demasiado bien a su pareja.

- No te asustes, son sencillas, en primer lugar, estamos de acuerdo que yo estaré participando también.

- No tengo inconveniente con eso.

- Perfecto, otra condición, yo haré la selección de la transexual que participará.

- Estoy de acuerdo, pero debe ser alguien femenina.

- Está decidido entonces, yo me encargo de todo, prepárate para el fin de semana.

El resto de la semana no se produjo ningún cambio en la rutina, por las mañanas, la preparación de Emilio llevando un plug, el desayuno compartido, la infaltable pregunta de Sabrina verificando si el estaba preparado, la ansiedad por parte de ella por penetrarlo y luego, un día absolutamente normal como el de cualquier otra pareja, la preparación compartida de la cena, el tiempo juntos frente al televisor y al finalizar la noche, Emilio entregando su cola.

Hubo si, una pequeña alteración, pero esta pasó totalmente inadvertida para Emilio, su pareja realizó una búsqueda intensiva en pos de encontrar la transexual perfecta para su encuentro. No solo visitó páginas, descartó anuncios que obviamente eran falsos, también intercambió mensajes y correos electrónicos, fotografías con varias de las candidatas que había preseleccionado.

Luego de revisar los correos y los mensajes, encontró tres candidatas perfectas. Se citó con cada una de ellas en un café cercano a su oficina, en esta oportunidad entendió que no era solamente ella quien realizaba la evaluación, también ella misma, Emilio y su fantasía eran consideradas por su contraparte.

Una de ellas, una rubia de 30 años, cabello largo y ondulado hasta los hombros, busto pequeño pero firme y unas caderas mas que generosas (seguramente resultado del trabajo de un cirujano plástico) directamente rechazó la propuesta argumentando que le parecía una fantasía demasiado perversa el que ella disfrutara viendo como penetraban a su pareja.

La segunda parecía una candidata ideal, alta e imponente, aproximadamente 1,80 metros, busto exuberante, caderas generosas, maquillaje exquisito, extremadamente femenina hasta tal punto que dudabas si era una transexual o una modelo desempleada. Para tranquilidad de Sabrina, le excitaba la fantasía y estaba ansiosa por llevarla a cabo.

Lamentablemente, ella se descartó a si misma, disculpándose le comentó que estaba mas que dispuesta a llevar a cabo la fantasía, mas aún, amplió el escenario confesando que le encantaría que Sabrina la penetrara también, el inconveniente era que había comenzado con un tratamiento hormonal y en este momento, las erecciones eran imposibles, le ofreció la alternativa de penetrar a Emilio con un arnés.

Sabrina le agradeció la buena predisposición y le pidió que la llamara cuando estuviera en condiciones, asegurando que esta sería seguramente la primera de una serie de encuentros.

- Espero que la tercera sea la vencida, Sabrina pensó para si misma, de otra forma tendremos que posponerlo para la semana próxima.

Estaba sentada en una mesa del café, bebiendo un capuchino lentamente, sumida en estos pensamientos cuando ingresó una mujer al salón, no muy alta, (1,70 metros aproximadamente) a pesar de estar usando tacones de al menos 12 centímetros de altura, morocha, cabello negro peinado en bucles que caían sobre sus hombros.

El maquillaje perfecto, ojos de gata, pestañas largas que resaltaban sus ojos negros, labios delineados y pintados de color vino, un vestido blanco sumamente ajustado, de mangas cortas y con un escote cuadrado que dejaba entrever un busto exuberante.

Se acercó a la mesa y sin mediar palabra, con una seguridad que ella pocas veces había visto, se sentó, cruzó sus piernas dejando que uno de sus zapatos rozara contra las piernas de Emilia y entonces, acercándose y con una voz baja y sensual le dijo al oído:

- Espero que tu seas Sabrina, si es así, creo que me estabas buscando, y si no, me encantaría invitarte otro capuchino.

Sabrina quedó sin palabras por un instante, la postura de ella, seductora, confiada, casi agresiva en algún punto, la excitaba, percibió inmediatamente por su presentación que no tendría inconveniente en estar con una mujer y esto hizo que tuviera que contenerse para no tocar su entrepierna en ese mismo momento.

- Si, yo soy Sabrina, atinó a responder, tu debes ser Roberta verdad?

- Efectivamente, ahora cuéntame que es lo que tienes en mente. Acaso una cita?

- No exactamente, mas bien una fantasía de mi pareja, Emilio, procedió entonces a contarle no solo las características de su vida sexual, incluyó todos los detalles del último encuentro en el que el le había confesado la fantasía de estar con una transexual, de penetrarla y ser penetrado para finalmente, recibir su semen en su boca.

- Y tu? Preguntó Roberta, solo mirarás?

- Emilio me hizo la misma pregunta, en un primer momento pensé que solo sería una participante pasiva, últimamente en cambio estoy acariciando la idea de participar también.

- Y como participarías? Has pensado en algún escenario en particular?

- Muchos en realidad, en algunos me imagino penetrando a Emilio mientras el te practica sexo oral, en otros sueño con penetrarte a ti mientras besas los genitales de Emilio y en otros acaricio la idea de ser penetrada simultáneamente por los dos.

- Has hecho alguna vez algo así?

- En realidad no, hasta ahora solo hemos sido Emilio y yo, nunca incorporamos a un tercero.

- Tengo que confesar que me excita la idea, sin embargo, tendría algunas condiciones.

- Cuales son, respondió Sabrina, consciente que la pregunta era simplemente retórica, estaba tan excitada en ese momento que aceptaría cualquier condición que le propusiera Roberta.

- Primero, al iniciar el encuentro, los tres deberemos tener un plug colocado, me excita la idea de pensar en que estaremos todos dilatados.

- Dalo por hecho, además, me gusta tu propuesta, prefieres algún tamaño en particular.

- Cuanto mas grande mejor.

- Perfecto, tienes alguna otra condición?

- Si, luego de eyacular en la boca de Emilio, quiero que el lo haga en la tuya.

- Cuenta con ello.

- Y después quiero ver como ustedes dos intercambian mi semen y el de el.

- Cada una de tus ideas me excita mas todavía, alguna otra propuesta.

- Dime que te parece lo siguiente, al terminar, me gustaría que entre las dos colocáramos en Emilio un dispositivo de castidad y luego tu me entregaras las llaves.

- Puede ser, pero porqué quieres tener las llaves?

- Así no tendrán mas remedio que llamarme cuando quieras liberarlo.

- No se si Emilio estará de acuerdo, deberé encontrar una manera de convencerlo.

- Dile simplemente que es una exigencia mía, o acepta o se queda sin cumplir su fantasía.

- Estoy segura que aceptará entonces.

- Queda una última pregunta, estás bien dotada? tienes algún problema de erección?

Roberta se puso de pié entonces, se acercó a Emilia y le susurró al oído: - Hay una sola manera de comprobarlo.

La tomó de la mano y fueron juntas hasta el baño de damas.

Una vez allí, Roberta simplemente trabó la puerta imposibilitando el acceso de cualquier persona, levantó su falda y corriendo la ropa interior mostró un generoso pene.

- Es hermoso, dijo Sabrina.

- Porqué no lo pruebas. Desde el momento en que te vi que estoy deseando esto.

Sabrina no respondió nada, simplemente se arrodilló, tomo el miembro entre sus manos y comenzó a acariciar los testículos de Roberta mientras lamía el glande. Todo esto sin dejar de mirarla a los ojos.

- Que hermosa puta que eres, dijo Roberta, como voy a disfrutar penetrándote.

Sabrina interrumpió sus besos para aclarar: - Y acaso no te gustaría que también te penetre yo?

- No puedo esperar, si fuera por mí, ahora mismo iríamos a buscar a Emilio.

Sabrina continuó mamando la verga de Roberta mientras al mismo tiempo introdujo primero uno y luego dos dedos en el ano de esta, con la otra mano, se masturbaba furiosamente, hasta que finalmente, sintió el cuerpo de esta tensarse y el chorro de semen invadir su boca.

Se estaba relamiendo, saboreando el orgasmo de la transexual cuando esta la tomó de los hombros y la obligó a ponerse de pié.

- No seas golosa, deja un poco para mí. Dijo mientras la besaba, intercambiando el semen entre ellas.

Como pudieron, compusieron su ropa, retocaron el maquillaje y volvieron a sentarse en la mesa.

Sabrina anotó su domicilio y quedaron en encontrarse el próximo viernes a las ocho de la noche.

Esa misma noche, luego de una tarde por demás apacible, una cena tradicional, se repitió la escena de casi todos los días. Sabrina se acerca a Emilio y susurra a su oído: - Estás listo?

- Siempre, desde hoy por la mañana.

- Te gustaría jugar un poco? Espérame en nuestro cuarto.

Emilio, sin decir una palabra, simplemente se puso de pié y comenzó a prepararse para su esposa. Esta apareció al poco tiempo, como siempre, un cuerpo digno de una gimnasta, completamente desnuda y portando un falo artificial que acariciaba obscenamente.

Emilio mientras tanto, se había posicionado boca abajo en la cama, colocando un almohadón sobre su vientre de forma de exponer sus nalgas en pompa, casi como un ofrecimiento a su mujer.

- Pero que hermosa imagen, dijo Sabrina, me excita que seas tan vicioso.

Sin mediar otra palabra, se acercó y comenzó a retirar lentamente el plug del ano de su pareja, luego, posicionó el glande artificial en la entrada de su ano y antes de continuar comentó:

- Casi lo olvido, estuve pensando en tu fantasía.

- Porqué no me cuentas mas tarde? Dijo Emilio mientras desplazaba su cuerpo hacia atrás, buscando la penetración.

- No hay mejor momento que este, respondió Sabrina, resulta que estuve buscando y mas tarde tuve varias entrevistas con posibles candidatas.

Esta última frase consiguió llamar la atención de Emilio, quien preguntó (sin dejar de tratar de desplazar su cuerpo hacia atrás) que candidatas?

- Transexuales que estén dispuestas a cumplir tus fantasías, resulta que hay una que creo será excelente. Claro, tiene ciertas condiciones.

- Que condiciones?

- La primera, que todos tengamos puesto un plug anal.

- Dalo por hecho, no tengo problemas con ello.

- La segunda, que ella eyacule en tu boca.

- Faltaba mas, eso forma parte de mi fantasía.

- Que luego tu eyacules en mi boca.

- Si estás de acuerdo no tengo inconveniente.

- Que luego intercambiemos el semen a través de un beso.

- Sencillamente delicioso.

- La tercera es que al terminar, entre las dos te coloquemos un dispositivo de castidad.

- Y eso para que? No me convence mucho la idea.

- Ella sostiene que si retiene las llaves, estaremos obligados a llamarla nuevamente.

- Te dije, no me convence mucho.

- Que lástima, entonces mejor no seguimos.

- Espera, me tienes aquí, estuve esperando todo el día, termina de penetrarme.

- Pero tu no quieres, acabas de decirme que no quieres cumplir tu fantasía.

- Si que quiero, es que no deseo verme encerrado.

- Es su condición, y la verdad, yo también estoy de acuerdo.

- Tu también, y yo no tengo nada que opinar.

- Al contrario, la decisión siempre es tuya, quieres que siga? Mejor me detengo? Me gusta la idea de estar obligados a llamarla para liberarte.

- A mi no me convence tanto.

- No sabes lo hermosa que es, y su pene es sencillamente maravilloso.

- Por como hablas imagino que lo has probado.

- Por supuesto, y es delicioso, quiero probarlo una vez mas al menos.

- Está bien, estoy de acuerdo con sus condiciones, veremos que sucede.

- Solo por eso te mereces un premio.

Acto seguido, Emilia procedió a completar la penetración mientras lo abrazaba, sus pechos rozando su espalda y una de sus manos acariciando sus genitales.

El viernes llegó con una lentitud insoportable para la pareja, ambos estaban ansiosos aunque por distintas razones, Sabrina quien ya había conocido (y probado) a Roberta, deseaba repetir la experiencia, excitada imaginando a Emilio saboreando el pene de la transexual.

La ansiedad de Emilio era de un origen distinto ya que el no había tenido oportunidad de conocerla, en parte aspiraba a cumplir una fantasía que ya llevaba mucho tiempo en su imaginación, Emilia además, se había negado rotundamente a proporcionar cualquier tipo de descripción sobre la invitada, el efecto era justamente el esperado, su imaginación estaba completamente desbocada intentando adivinar como sería Roberta.

Sabrina se encontraba sentada en un sillón de la sala, aparentando tranquilidad con un libro en sus manos, de cualquier forma era solo una postura, se divertía observando como su pareja caminaba de un extremo al otro de la habitación.

Se oyó la llamada del timbre, en ese momento, Sabrina levantó la vista del libro, Emilio se detuvo y quedó inmóvil en el medio de la sala, contemplando la puerta del departamento.

- Atiende, la puerta no se abrirá sola. Le dijo Sabrina.

Emilio obedeció y abrió la puerta de entrada, y contempló por primera vez a Roberta, ella estaba vestida exactamente igual que el otro día, el sintió que su mirada se dirigía a su hermoso busto y quedaba atrapada en el.

- Tengo que mirarle el rostro, pensó Emilio, sin dejar de contemplar sus pechos.

- Me vas a dejar pasar? O piensas quedarte todo el día mirando mis pechos? Preguntó Roberta.

- Perdón, adelante, yo soy Emilio se presentó a si mismo.

Sabrina a estas alturas ya estaba detrás de su pareja, abrazándolo.

- Te gusta mi elección? Preguntó.

Emilio no respondió, continuaba contemplando a la mujer que tenía delante suyo, era mas hermosa y femenina de lo esperado.

- Dile que cierre la boca, comentó Roberta, o acaso prefiere dejarla así, tengo algo que seguramente le encantará tener entre sus labios.

Roberta entonces tomó una de las manos de Emilio y la apoyó contra su entrepierna. El hombre sintió el tacto de un generoso pene, a pesar de la ropa interior y la falda, pudo percibir sus dimensiones y como crecía bajo su contacto, acarició el bulto y una ola de placer y anticipación recorrió su cuerpo.

Sabrina a todo esto, se había apartado, sentada en el sillón, sin sus pantalones y con cada una de sus piernas sobre el brazo del sillón, estaba acariciando su clítoris lentamente, oficiando ahora como maestra de ceremonias les dijo:

- Jueguen un poco entre ustedes, quiero ver un lindo espectáculo.

Roberta dio vuelta, mostrando su espalda a Emilio y le dice: - Me ayudas con la cremallera por favor?

Emilio deslizó el mecanismo, exponiendo la espalda de la transexual, ella, con un sencillo movimiento dejó caer el vestido a sus pies, estaba completamente desnuda, salvo por los zapatos blancos de tacón aguja. En un movimiento sensual y totalmente innecesario, se agachó para tomar el vestido, en ese momento, sus glúteos rozaron la entrepierna de Emilio, quien luchaba desesperado por despojarse de sus pantalones.

Luego giró sobre si misma, exhibiendo su pene totalmente erecto, quedando ambos penes (el de ella y el de Emilio) a la misma altura, uno frente al otro. Su glande rojo y voluminoso contrastaba con el color oscuro del resto de su pene, lo acercó al de Emilio y comenzó a jugar rozando ambos uno contra el otro.

Tomando el control, empujó suavemente a Emilio contra una silla de respaldo alto que se encontraba en la sala, justo frente a Sabrina que a estas alturas, estaba sudando e introduciendo un vibrador en su vagina.

Roberta tomó entonces el pene de Emilio entre sus labios, recorrió el glande con su lengua mientras acariciaba sus testículos, luego comenzó a tragarlo por completo, continuaba acariciando sus genitales mientras el pene se introducía poco a poco dentro de su boca, hasta que finalmente, sus labios rozaron el cuerpo del afortunado hombre.

Luego de un tiempo así, Roberta se levantó, giró sobre sí misma y expuso sus nalgas a Emilio, realizó entonces toda una exhibición mientras retiraba el plug que la estaba dilatando, mostró su ano ya dispuesto y lubricado, mientras le decía:

- Serías tan amable de meter tu lengua dentro de mi pequeño agujero?

- Por supuesto. Fue la respuesta y nuestro protagonista se dedicó entonces a literalmente penetrar son su lengua a la transexual, abrió los glúteos con sus manos, de forma de exponer aún mas el delicioso orificio y comenzó a saborear la entrada, lamentaba no tener una lengua mas larga para poder penetrarla con ella.

Sabrina mientras tanto, al oír los gemidos de placer de Roberta, no pudo resistirse mas y desesperada, cambió su plug por uno mas grande, al mismo tiempo que continuaba con sus piernas abiertas y apoyadas en los brazos del sillón, explorando sus genitales con un vibrador.

Roberta no pudo contenerse mas, y dando la vuelta nuevamente, pasó se sentó sobre el pene de Emilio al mismo tiempo que sus generosos pechos rozaban el rostro de el.

- Así, bien hondo, mas profundo, mete hasta los huevos. Repetía ella desesperada, mientras guiaba el ritmo subiendo y bajando, su propio pene siendo estimulado al rozar contra el estómago de el.

En ese momento siente una mano sobre su hombro, una voz suave que le susurra al oído: - Porqué no vamos a la habitación? Allí estaremos mas cómodos. Era Sabrina quien le estaba hablando.

La toma de una mano y Roberta casi a desgano se levanta, extrañando ya el miembro de Emilio.

Al instante, casi sin darle tiempo, siente un objeto introduciéndose dentro de ella, era Sabrina quien estaba reponiendo el plug.

Cada una de ellas tomó de una mano a Emilio y lo guiaron hasta el cuarto.

- Recuéstate boca arriba sobre la cama, ahora me toca a mi. Dijo Roberta.

Colocó las piernas de Emilio sobre sus hombros, retiró lentamente el plug que el llevaba puesto, removiéndolo un poco, luego volviendo a introducirlo, retirándolo otro poco nuevamente, sintiendo como el arqueaba sus caderas intentando instintivamente mantener el plug dentro suyo.

Cuando por fin Roberta lo retiró por completo, no le otorgó ni un segundo de calma y aprovechando que el ya estaba lubricado y dilatado, lo penetró de una sola estocada.

Comenzó a cabalgarlo, mientras tanto, Sabrina se había posicionado sobre la cara de el, ofreciéndole sus genitales para que los besara.

- A ver, le dijo, empieza por mi vagina, quiero sentir tu lengua bien dentro mío y mientras tanto, juega un poco con el plug que llevo puesto.

- Que linda cola que tienes, le decía al mismo tiempo Roberta, si hubiera sabido antes, te habría penetrado en la sala directamente.

Emilio estaba entonces recostado sobre la cama, con sus piernas en los hombros de Roberta, exponiendo su ano, que estaba siendo penetrado a conciencia por la transexual, al mismo tiempo, en su boca, tenía la entrepierna de su pareja, quien cada tanto interrumpía sus gemidos, se inclinaba hacia adelante y comenzaba a besar con su lengua a Roberta.

No pudo soportar mas ante semejante visión y comenzó a eyacular sobre su estómago una y otra vez, un charco de semen crecía cada vez mas su vientre.

- Pero que cerdo caliente que eres, le dijo Roberta, has acabado sin tocarte siquiera.

- Dáselo de tomar, le fascina. Dijo Sabrina.

Roberta comenzó a tomar con su mano el semen de su estómago para luego depositarlo sobre sus labios, el entonces lo lamía de los dedos de ella. Al poco tiempo se sumó Sabrina a la tarea y en ese momento, eran las dos mujeres quienes tomaban su orgasmo y se le ofrecían alternativamente para beberlo.

Cuando su vientre estuvo completamente limpio, Sabrina le dice a la transexual: - Te importaría cambiar de lugar?

- Para nada, fue la respuesta. Acaso quieres que el te penetre mientras besa mis genitales?

- Por ahora no, dijo mientras se dirigía al armario, quiero que pruebe esto.

Giró sobre si misma mostrando un arnés con un pene artificial de dimensiones sencillamente exageradas, debería medir por lo menos 30 centímetros de largo por cinco de diámetro.

- Que perversa que eres, dice Roberta, algún día tendré que probarlo yo también.

- Cuando quieras, sin embargo, el derecho de estrenarlo es de Emilio.

Dicho esto, Sabrina ocupó el lugar que hasta hace poco tenía Roberta y comenzó a penetrar a su pareja. Mientras tanto, la transexual se sentó sobre el pecho de Emilio de forma tal que su propio pene quedara a pocos centímetros de su boca.

- Que estás esperando? Creo que merezco que lo beses después de todos mis esfuerzos.

Emilio comenzó a lamer el glande de ese hermoso miembro, saboreando con anticipación el semen que estaba seguro brotaría dentro de poco. Mientras tanto, sintió como el pene de látex de Sabrina se abría camino lentamente dentro suyo.

- Nunca me canso de ver como te lo comes. Dijo ella.

Poco a poco la bestia estuvo por completo dentro de el, seguramente era su imaginación, juraría sin embargo, que podía sentir como su extremo rozaba y estimulaba su próstata cada vez que Sabrina lo embestía.

Tampoco podía olvidar la delicia que tenía en su boca, jugaba con ella con su lengua, recorriendo todo su cuerpo, succionando esperando que su premio se derramara dentro de su boca.

No demoró mucho, casi simultáneamente, un orgasmo recorrió su cuerpo por segunda vez, arqueó sus caderas, buscando que la penetración fuera completa, deseando que Emilia tuviera un falo aún mas largo, rogando sentir los testículos artificiales contra sus nalgas, al mismo tiempo, el cuerpo de Roberta se tensó y sintió como su boca se inundaba del delicioso líquido.

Espasmo tras espasmo, su boca se llenó por completo, por las comisuras de sus labios comenzó a escapar un hilo de semen, Emilia se retiró, se acercó a el y simplemente le dijo:

- Dámelo, dámelo todo.

Lo besó, su lengua jugando con el semen que llenaba su boca, sorbiendo todo lo que podía. Luego comenzaron a jugar pasándose el orgasmo de una boca hasta la otra.

Mientras tanto, Roberta aprovechando el momento de distracción de Emilio, le colocó el dispositivo de castidad tal como había anunciado.

- Listo, anunció, solo llamen cuando quieran retirarlo.

Hasta aquí la historia, espero les halla gustado, desconozco la causa, estaba muy entusiasmada escribiendo esta fantasía de un lector, sin embargo, me costó mucho trabajo encontrar el ritmo y definir los personajes, desconozco el porqué, creo que es la famosa "página en blanco" que cada tanto nos sucede.