CHARLINES
Elena es una mujer que ya supera los cuarenta y cinco años. Sabe lo que quiere y lo que desea. Su cuerpo está bien definido gracias al ejercicio. Ella sabe que, para cumplir sus deseos, ha de estar en buena forma. Sabe que su cuerpo ha de estar preparado para soportar el cansancio, el sufrimiento y, especialmente, el sacrificio que le traerá la sumisión.
Elena es plenamente consciente de lo que es ser sumisa. Sabe que esto conlleva una serie de aspectos que irán forjando su carácter. Es consciente de que la exploración de la sumisión la expondrá a la vergüenza de su propia toxicidad, al dolor y a la lucha por ir en contra de sus propios límites. Su cuerpo necesitará estar preparado para soportar el sufrimiento, el cansancio y, especialmente, todo el sacrificio que ese proceso implica.
Sabe perfectamente que lo que nos afecta no es el dolor, ni los comportamientos, ni las cosas que nos suceden, sino que son nuestras simples interpretaciones las que terminan asignando sufrimiento a cada fenómeno que enfrentaremos.
¡Abandonará su ego y estimulará su humildad! Sabe que no puede confiar en el primer impulso que salga de su mente, porque muy probablemente estará influenciado por las malas interpretaciones de sus instintos o las tergiversaciones de sus carencias emocionales. Para explorar la sumisión, sabe que tendrá que aprender a cuestionar.
Sabrá rodearse de personas que, con sus ideas y experiencias, la obliguen a retar sus creencias y a enfrentar sus errores. Sabe que va a hacer un recorrido por los orígenes de nuestros comportamientos más tóxicos, aquellos que surgen en las relaciones. Tendrá y deberá crear conciencia sobre estos fenómenos para empezar a buscar herramientas y procesos adecuados que le permitan evitar los celos, la envidia y la violencia. Recordará siempre que ha de explorar de la mano de un dominante experimentado y tendrá que rodearse de personas que sepan mucho más que ella.
Elena es plenamente consciente de que la solución a todos los problemas que surgen en sus relaciones e interacciones con los demás la encontrará al renunciar a su ego y asumir la responsabilidad.
Elena está cansada de lo mismo de siempre. Se le dificulta tener orgasmos o los que tiene ya no le resultan excitantes y completos.
El sexo duro ha perdido su impacto inicial, dejándola confundida sobre lo que realmente quiere. Se le dificulta encontrar una pareja que entienda sus necesidades sexuales. Analiza lo que le hace falta y crea su propia lista de necesidades.
Una pequeña lista con cinco pasos imprescindibles a seguir:
Paso 1 – Cero expectativas.
Paso 2 – ...
Paso 3 – Ofrece sacrificio.
Paso 4 – Concentración absoluta.
Paso 5 – Actitud de agradecimiento.
Con esta pequeña lista irá forjando su cuerpo y su alma hasta estar completamente segura de que ha obtenido el resultado esperado.
Elena es consciente de que, para poder empezar a entender sus propios conflictos, deberá crear conciencia sobre la altísima probabilidad que tiene de tergiversar las razones por las que está explorando su sexualidad y su sumisión.
Tendrá que verificar que cualquier sufrimiento o dolor relacionado con su sumisión lo analizará desde un proceso claro y estará dirigido a enfrentar sus comportamientos tóxicos. Cuestionará lo que siente y se asegurará de que sus sacrificios no sean simplemente una justificación a su miedo de afectar la relación que tiene o de perder lo que ya haya construido.
El placer de la sumisión está en el paso a paso, en los pequeños orgasmos mentales que irá obteniendo desde la confrontación de sus miedos y la solución de sus conflictos internos, a través de la guía férrea de su Amo.
Sabe que la exploración de su sumisión no radica en lo que recibe, sino en el placer que ella misma es capaz de generar a partir de lo que ofrece. Para alcanzar ese objetivo nunca necesitará del reconocimiento o la validación de nadie.
La liberación de su sexualidad es una simple consecuencia de ir descubriendo su estabilidad emocional, lo cual solo será posible mediante la disciplina sólida y constante de su sumisión.
Elena tiene sus miedos, miedos racionales que sabe que tendrá que superar para poder disfrutar plenamente. Tener miedo a dejarse llevar; este miedo le surge por no saber exactamente qué sentimientos debe soltar, qué sentimientos debe dejar ir. Sabe que no podrá con todos sus sentimientos ni con todo aquello que la rodea, por eso es consciente de que tendrá que cambiar. Sabe que, para dejar de sentir miedo a romper sus límites, primero ha de entender por qué está obsesionada en poner límites a aquello que por obligación no se puede controlar; deberá darse más libertad.
Elena sabe que el miedo a hacerlo mal o no saber hacerlo también será una barrera que tendrá que franquear. La sumisión es un proceso de aprendizaje donde deberá buscar un dominante que le muestre el camino. Sabe que solamente encontrará a esa persona cuando consiga materializar su disposición a equivocarse, su humildad par
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