Pero María me dijo que a ella le había dado la impresión de que los perros actuaron por celos cuando vieron a su ama tocando las zonas mas íntimas del semental. Y, si te interesa mi opinión, yo coincido con María... porque sino los perros habrían salido antes y no cuando llevaban tanto rato en la cuadra.
Porque María, ahora que ya no tenia que preocuparse por Belen, le estaba dejando por fin a Manolo maniobrar a su antojo... y el muy truhán no perdía el tiempo. Cuando su boca no estaba morreandola a lo desesperado estaba chupando y lamiendo su cuello como si fuera un helado de vainilla... y sus manos solo salían de debajo de su minifalda vaquera para meterse debajo de su top negro.
Lo primero que vi, cómodamente arrellanado en el sofá, fue un magnifico strip-tease, que no tenia nada que envidiarle al de las mejores chicas de alterne, en el que mi atractiva cuñada terminaba quedándose tan solo con un atrevidisimo conjunto de lencería, que no pude dejar de reconocer como el mismo que había comprado para Isabel tan solo unos días antes, con ayuda de mi cuñado.
Dado que mi mujer casi nunca usa pantalones no tenia grandes impedimentos a la hora de introducir sus largos dedos en su intimidad, e incluso en su trasero, para masturbarla violentamente, mientras la besaba con pasión, hasta arrancarle algún apagado suspiro o gemido de placer, como justificante de sus continuos y traidores ataques.
La mañana siguiente llegó con el despertador y a continuación con una mirada intensa entre los dos. Le recordé mis palabras de la noche anterior y le insistí en que no me mintiera. Le insistí en que hiciera lo que realmente deseaba.
Y, aunque en alguna ocasión he podido observar, haciéndome el tonto distraído, como durante las fiestas más alocadas algún que otro invitado exaltado le daba algún que otro cariñoso apretón intencionado, en aquellas carnosas zonas que se supone que no debía tocar, aprovechándose del estado de euforia que le produce el alcohol a mi mujer aun en pequeñas dosis, la cosa no había pasado de ahí.
Empezaba a estar caliente y para evitar que mi hermano viera algo puse la chaqueta encima de mis piernas. Quique, al ver lo que hacia ya no tuvo ningún tipo de reparo, su mano llega directamente a mi mojado clítoris. Aparto un poco mis bragas y sus dedos comenzaron a juguetear con mi labios vaginales, en aquel juego me corrí un par de veces.
El marido de Mónica, después de un duro invierno, se permite el lujo de unas vacaciones paradisiacas. Un día enferma y ve que su lugar en la sauna lo ocupan los 6 chicos del equipo de voléibol que juega en la playa.
Esta es la historia de mis primeras infidelidades con sus amigos poco antes de casarme y cuyos hechos mi novio no supo nada hasta después de casados, excepto la orgía que por casualidad organizamos los cuatro.
Abandonó mi coño, para ir desabrochando mi blusa, que estaba tensa por el endurecimiento de mis tetas y los pezones me dolían de calientes, poco a poco, botón a botón dejó al descubierto mi sujetador, besando las tetas con dulzura mientras desabrochaba mi sujetador y se deshacía de él dejándolas al descubierto, él dándose cuenta de mi excitación con la lengua recorrió mis pezones mientas con su mano seguía jugueteando con el tanga.
Entonces, luego de analizar todo esto con mi esposa, decidimos que ella seria la elegida y empece a realizar visitas a su apartamento, yo siempre trataba de acercarme a ella y con el mayor descaro del mundo intentaba tocarle sus senos o su trasero, que siempre permanecía cubierto con unos jeans que lo marcaban perfectamente y que cuando la veía de frente, también marcaba claramente la deliciosa concha que ya deseaba tener entre mi boca.
Luego, poco a poco, las letras de la marca también fueron desapareciendo. Cuando la mitad del bote estaban dentro del intestino de mi chica, los chavales estaban con un empalme inaguantable. Tan inaguantable que Mar la agarró del brazo y la dio un tirón, mientras Tito intentaba taparla la boca para acallar los gritos de placer.
Así no la pasamos todo el tiempo que duró el partido, mi mujer muy junto a él y yo mirándolos de reojo, de vez en cuando se lanzaban caricias ahí acostados , pero pensé que era normal porque se habían hecho muy amigos.
El conjunto de encaje rojo, fiu, cómo la sentaba. Empecé a desear también sus pechos. Yo, que hasta entonces no me había fijado en otra mujer, estaba cachondo hasta el punto de querer bajarme los pantalones para masturbarme.
Con el espacio que me dejaba y yo algo inclinado cogí sus duras nalgas y me movía hasta sentir una especie de huesito por debajo de su vientre que hacía contacto con el borde del mío hasta que sentí alguna contracción dentro de ella y gran desprendimiento de líquido que mojo casi todos mis bellos.
Finalmente me vine en un impresionante torrente de blanco y caliente semen en su boca, ella se lo tragaba, pero era demasiado y escurría de sus labios y caía en sus pechos, lo recogía con los dedos y se relamía de gusto, yo me encontraba débil y tembloroso por mi brutal eyaculación, volvió a engullir mi pedazo de carne y lo limpió perfectamente de los restos de semen.
Paco se pone malo y después de vomitar ve cómo un hombre seduce a su esposa y se la tira en el aseo de al lado sin que él pueda hacer nada más que masturbarse.
Un compañero de la oficina iba a casarse, y debido a que su experiencia en el tema del sexo era inexistente, nuestra protagonista decide ayudarle y darle algún consejo que otro.
Se estaba mandando un pollón de dimensiones enormes, delante mío, gimiendo, acariciándole los huevos a su macho aparecido, poniendo cara de puta en celo sin importarle nada más que gozar como nunca antes.
En ese preciso instante se me ocurre un juego, era la oportunidad de llevar mi fantasía un poquito mas lejos, pero solo un poquito, entonces le propongo que acepte, que le diga que yo solo soy un amigo, que se deje seducir y con un nudo en él estomago le dije que si las cosas se daban se podían besar, pero solo besarse.
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