Mis amigos me decían que a las mujeres les gusta mucho que las coman el coño y yo estaba dispuesto a pasar por todas las experiencias así que con un poco de reparo en principio acerque mi boca a su rajita, el olor que desprendía era afrodisíaco, sin pensarlo empecé a recorrer con mi lengua toda la rajita, por todos lados al encontrar el clítoris totalmente duro, lo cogí con mis labios y empecé a chuparlo, ella entonces empezó a temblar y a gemir muy fuerte y de su coño brotó un torrente de líquidos.
Miriam no tardó mucho en metérsela en la boca, y allí estaba yo, follándome a mi novia mientras esta le comía la polla a uno de nuestros mejores amigos, sinceramente no me lo esperaba, pero pensándolo ahora era inevitable que ocurriese, de todas formas me excitó bastante ver a mi novia chupando otra polla, así que seguí follando cada vez más fuerte y más rápido.
Apoyé mi cabeza contra la almohada y pasando mis manos por entre mis piernas lo cogí de los huevos dándole un masaje especial que hizo que enseguida se corriera llenándome el culo de esa lava hirviendo, y provocando un tremendo orgasmo de mi parte, que contribuyó a multiplicar el charquito.
De repente sentí la lengua de Juan en mi agujero, un rato, y después uno de sus gordos dedos, y mas tarde otro, yo me retorcía y como podía hacía equilibrios para poder chupar las dos vergas mientras Juan me trabajaba por abajo.
Mi amigo comenzó a chuparme las sandalias y a masturbarse mientras lo hacia porque ya se había puesto caliente otra vez al ver todo el semen por mis medias y en mis sandalias, yo le deje hacer mientras me recuperaba y jugaba con su polla y mis pies.
Entonces yo le apunté con mi nueva polla a la entrada de su ardiente gruta del amor, y ella me suplicó que no la hiciera sufrir, que se la metiera de una vez, que tenía muchas ganas de sentirlo dentro, para que le frotara todo su interior y la llenara de placer y gozo.
La chinita a la que llamaban Laura me tomo de la mano y me condujo a la trastienda del restaurante, abrió una de las puertas y me quede alucinado, una cama redonda inmensa, espejo en el techo y paredes rojas con mas espejos.
Lo empujé otro poquito, como unos 5 ó 7 centímetros y ella de repente se fruncía, como con miedo de no poder soportarlo, sin embargo, estaba en verdad tan encharcada, que las paredes de su vagina no representaban ningún obstáculo para detener el avasallante paso de nuestro callado nuevo "amigo".
Acto seguido, me levantó y tras desnudarme del todo me colocó un collar de cuero en el cuello, al que se enganchaba una cadena de hierro y comenzó a arrastrarme por la habitación hasta llevarme a una especie de potro que no pude haber visto antes porque se encontraba plegado.
Tú eres su hermana y tienes tanto derecho o más de que tu hermano te folle. Oye, Brandi, me estoy fijando, y sabes estás buenísima. Tu hermano, ya lo creo que estará contento, no sólo se ha follado a su propia hermana, sino que además lo ha hecho con una hembra prodigiosa.
Salimos y fuimos al edificio donde estaba mi apartamento, durante el camino la miré desnudándola, era tan alta como yo, y estaba "metidita en carnes", grandes tetas y un culazo como una plaza de toros pero me estaba poniendo a cien.
Empezó poco a poco, tenía una polla hermosa y muy gruesa y comenzó introduciéndole sólo la punta, moviéndola en círculos, haciéndole sufrir, haciéndole gemir como una gata en celo, hasta que al cabo de un rato estaba pidiéndole que se metiera hasta dentro.
De pronto, sin cambiar el gesto de su cara, hace un pequeño movimiento con la cintura e introduce la cabeza de su polla en mi conejito, que se abre paso como un cuchillo caliente con mantequilla.
Nosotros no solíamos practicar sexo anal, pero ahora mismo estaba deseando encular a Susana, no me lo pensé, apoyé sus manos contra la encimera de la cocina y cogí un poco de aceite, que extendí primero por mi polla y luego por su agujero trasero.
Siguió lamiendo mi coño y metió dos dedos en mi coño, y ya no pude más y exploté en un orgasmo increíble, pero yo quería más, quería notar esa polla dentro de mi coño, lo necesitaba.
A mí me gustaba escuchar sus historias las cuales cada día eran más eróticas y eso me emocionaba y quería escuchar más, porque cuando mi hermano se pasaba para su cama, sentía calor en mis senitos, me los acariciaba y me tocaba mi cuca y mi clítoris, hasta humedecerme toda y así podía dormir plácidamente.
A los pocos minutos me dirigí al baño para lavarme y al regresar encontré a Silvana acariciando la polla de Artur, que iba recobrando poco a poco su esplendor gracias en parte a las manipulaciones de mi mujer y en parte a la tórrida visión que acababa de brindarle su novia al ser sodomizada en su presencia.
La fricción de sus paredes cálidas sobre mi polla y la visión de ésta entrando y saliendo en el agujero negro de sus nalgas eran más de lo que podía aguantar, pero no quería correrme todavía y procuré refrenar el impulso de acabar llenándole el culo de leche.
Noté como se le hinchaba el clítoris y se hacia grande, y entonces me ayudé con dos dedos para acariciarlo más deprisa, ella mientras no dejaba de mirarme mientras se acariciaba los pezones y soltaba resoplidos.
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