Yo era un joven universitario que para pagarse los estudios tenía que trabajar los fines de semana, pero por fin había llegado el verano y con ello las vacaciones, unas vacaciones relativas ya que tenía que estudiar para las asignaturas que me habían quedado y a la vez trabajar sirviendo copas.
Sus manos me acariciaban con cierto frenesí, con ansia desatada y ganas de ser colmada. Las mías recorrían su cuerpo con el mismo deseo, e incluso más, sabiendo que se me concedía algo privilegiado, prohibido...
Te conté también que mi vida sexual marital era muy buena y hacían pocos años que me había animado a masturbarme y descubrí la maravilla de esa practica.
Para que os quede más claro, estaba buscando desesperadamente una relación por internet, buscaba a alguna chica, no para practicar sexo con ella, buscaba a alguien que se sintiera como me sentía yo en aquel momento y con quien simplemente pudiera compartir una charla amistosa alrededor de un café.
Como pude alcancé sus rígidas tetas y magreé sus pezones fuertemente, luego bajé una mano y le metí dos dedos en su estrecha vagina y apresé su clítoris en mis labios, Deborah estaba corcoveando, me folló el rostro con fuerza, me lleno de sus copiosos fluidos, aferró mi cabeza con sus manos mientras brincaba apretándome con sus muslos, gritaba y decía mi nombre
Y después de un gemido prolongado sentí en mi garganta el liquido viscoso que el palo de mi abuela soltaba, fueron como 4 chorros de caliente esperma, sentí un poco de ahogo al tratar de comerla toda, tanto que se me escurrieron hilos de semen por los costados de los labios, mi abuelo se dejo caer de lado
Vanessa había tomado su ritmo y en estos momentos el instrumento del placer era yo, su dulce boquita subió a mis labios y su lengüita se introdujo en mi boca como una serpiente, jugaba a lamer el interno de mi boca, emitía sonidos de ninfa en celo, más de un par de veces mordió delicadamente mis labios, embriagándome en el sabor de su saliva, después apoyó ambas manos en mi pecho y contorsionando su cinturita, bajó sus caderas hasta empalarse una vez más en mi miembro ...
Aquella noche Marta y Jorge estaban sentados en el portal de la mansión del licenciado Castella, al que por cierto Marta casi nunca veía, Jorge decía que no quería buscarle problemas y por eso habían mantenido su noviazgo oculto en la oficina.
Mis 26 años mi posición de jefa a cargo en la administración de la empresa, mi preocupación por mis amigos se fueron apartando de mis pensamientos, que tomaban forma de fantasías sexuales, me puse una pollera y una blusa ambas trasparentaba mi ropa interior, higienice mis partes intimas, sonreí al sentir flujos en mi vagina, su presencia formal y fría de militar, no podía esconder ese bulto erecto en sus pantalones.
Su voz suave y melodiosa le preguntaba si se podía sentar a su lado, ella sin ser saber porqué contestó afirmativamente y al momento era consciente de que lo había dicho sin pensar, de forma automática, como sino fuera ella quien hubiera hablado. Sus pensamientos, la sorpresa y el agradable aspecto de él, la habían abstraído de la realidad y se notó como flotando en un sueño.
Fuimos a una discoteca, nos tomamos unos tragos, bailamos, bueno nos dieron las tres de la madrugada, y mi amigo ya con unos tragos de mas, me dijo que tenia sueño y me pidió favor de ir a dejar a su novia y a la amiga, que el se retiraba a su casa.
Gabriel se sonrió y volvió a besarme en los labios. Entonces lo monté y, cuidadosamente, me preparé para la penetración. Guié la verga hasta la entrada de mi vagina y con un movimiento leve de descenso, logré que entrara la punta.
Estando en una ciudad costera con mi novia y mi cuñada asistimos a una de esas típicas veladas de noches de hotel que suelen ser tan cutres, en ésta la estrella invitada era un hipnotizador de tres al cuarto, que pidió voluntarios para su show y les durmió para que hiciesen el ridículo un rato.
Se acercó y me besó en los labios. Cuando pasó la mano por mis tetas bien de frente, no como si fuera una caricia casual, lógicamente tiene que haber sentido la dureza de mis pezones, pero siguió de largo para luego volver.
Cuando llegó estaba muy sexy. Debajo de un tapado largo llevaba un minivestido de tela acharolada negra con detalles dorados, botas de charol de taco algo y caña alta y muy bien peinada y maquillada. Parecía escapada de una tapa de revista.
Me acarició largamente las nalgas, me separó un poco las piernas, acercó la cara a mi agujerito y comenzó a lamerme el ano y la zona circundante hasta que quedó lubricada con su saliva y mis jugos.
Publicar
¿Qué quieres publicar?
Datos de la nueva serie
Las series o sagas eróticas, son un conjunto de relatos eróticos que tienen un argumento central y que son publicadas por entregas. Crea el titulo y una descripción de tu serie, luego podrás añadir relatos a esta.
Añade el titulo, como si fuera el título de un libro, al que luego añades capítulos.
Describe de forma resumida el argumento de tu serie de relatos, a modo de sinopsis.
0 / 300
Selecciona la serie
Cargando series...
No tienes series creadas todavía. Crea una nueva serie primero.