La abuela Jacinta
La amiga de mí esposa se insinua abiertamente delante de todos
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Relatos eróticos sobre abuelas
La amiga de mí esposa se insinua abiertamente delante de todos
Luego de una reunión que se realizó en mi casa, mi abuela me hizo un regalo que yo tanto deseaba.
Como unas copas demás hacen que mi abuela me cuente sus aventuras amorosas y también yo sea parte de ellas.
Madre de más de sesenta sigue levantando las pasiones de su hijo.
La situación no era buena, pero el sexo ayudó a remediarlo.
A pesar de que esta historia no me pertenece sino que me fue contada por un amigo, está muy interesante para leerla, ya que según él, es verdadera. Espero que les guste.
Desde la muerte de papá, en lo único que ella pensaba era, en el negocio que había montado, no atendiéndome para nada, solo se dirigía hacia mi para obligarme ha realizar todo el trabajo de la casa, ridiculizando cualquier error que pudiera cometer.
Los labios albinos de su chocho contrastaban con el rosado pálido de sus labios menores, se veía el orificio de su vagina y las rosadas carnes empapadas en sus fluidos, mientras acariciaba su vientre plano, miré sus ojos y ella leyó en mi mis claras intenciones, se llevo la mano izquierda a su voluptuosa boca y pellizcó sus labios, mientras su mano derecha descendía a su conchita y abría los pliegues superiores de su clítoris para mí
Un día estaba navegando por internet y por pura casualidad encontré una página de incesto y de sexo con maduras. Mi impresión fue de ver algunos videos donde aparentemente salía un nieto con su abuela manteniendo relaciones.
Cuando fui consciente de su situación ya era tarde , hizo que me echara sobre mi abuela que gemía como una loca, unto algo en mi culo y de un golpe seco, introdujo su polla en mi culo, yo chillé y un dolor enorme recorrió todo mi cuerpo.
Gran sorpresa se llevo al saber que no se lo metería en el coñito sino en su dulce y virgen ano ella solo dio un gemido muy fuerte lo cual despertó al niño pero ese no fue el problema ya que no le saque la verga del ano para nada mientras ella dormía al niño y gemía al mismo tiempo yo penetraba su ano minutos después de que ella durmiera al niño ella seguía disfrutando mientras metía cuatro de mis dedos en su vagina sintiendo todo el calor
Bueno eran como las 9:00 pm del sábado, yo estaba muy a gusto jugando Play Station cuando escuche llegar a mi prima a la casa, en eso llego y le pregunto a mía abuela que si estaba sola y le contestó mi abuela que estaba yo en la segunda planta en su cuarto.
Finalizando ya el año escolar aproveché la ausencia de mis padres por un viaje al extranjero para llevar a mi profesora jefa a mi casa con el pretexto...
Después de que nos corrieramos la coloque a cuatro patas y la lamí bien el culo lubricado para metersela hasta las entrañas, la cogí de las tetorras que le colgaban y se la endiñé con fuerza ella gimió de dolor que pronto se convirtió en puro gozo y segui dandole por el culo hasta que estaba a punto de correrme, cuando se lo dije ella se dio la vuelta y puso su boca para que yo se la llenara de semen, que además se trago.
Y eso fue el disparo de salida para mi, así que empuje con fuerza y de un golpe seco de riñón le partí el culo a m abuela pues le introduje mi polla hasta que mis testículos chocaron con sus nalgas. Entonces ella lanzo un grito entrecortado.
Siempre fui el consentido de la Abuela y lean hasta el final, se que les encantará.
A ella le fascina lucirse cada vez que salimos de paseo, sus trajes de baño son pequeños, lo que ha provocado grandes discusiones dentro del círculo familiar, a mi no me molestaba eso al contrario me gusta verla, asisto con ella a todos sus eventos y voy al mismo gimnasio a entrenar con ella.
En las mañanas lo primero que hacia era ir a mi cuarto y acostarse a mi lado para manosearla por completo, pero no quería que la penetrara creo que por la memoria de mi padre o algo parecido, lo que me tenía como loco pues solo me permitía chupar sus tetas, besar su cuello y puntear su culo.
Con el extremo de la lengua rocé casi imperceptiblemente el clítoris húmedo e hinchado. La abuela volvió a estremecerse. Insistí con la lengüeteadas, para arriba y para abajo, sobre el clítoris y sobre la entrada de la vagina.
Ella se enderezo sabia que no la podía dejar así, entonces la lamí a todo lo largo de su rajita terminando mi lengua en su ano, de repente sentí como se ponía ella dura y tuvo su orgasmo, no desaproveche me comí todos sus líquidos y termine dándole un gran beso en su clítoris, y me quede dormida.