Las dudas crecen: chupetones mal escondidos, olor a otro hombre y mensajes donde la llaman “mi amor”. Selene lo manipula con su cuerpo, lo calma con promesas y besos… mientras Carlos empieza a disfrutar secretamente del tormento de imaginarla siendo follada por otros.
Raúl es invitado. Primero solo mira y se masturba, pero pronto participa. Cadena de sexo oral, doble penetración a Marta. Luego, el acto que lo consagra: Héctor penetra a Valeria mientras Raúl penetra a Héctor por detrás. Triple penetración, un circuito de placer y poder. El vecino se vuelve .......
Llevan el acto al patio, bajo la luna ya la vista del vecino Raúl. El miedo aviva la lujuria. Sexo anal duro, escupitajos, posesividad brutal. Desde su ventana, Raúl los observa y se masturba. La violación de su privacidad se convierte en un nuevo afrodisíaco. La semilla de incluir a un ...........
Valeria toma el control. Ata a sus padres, los humilla con placer, explora sus cuerpos. Una sesión lésbica donde ella manda y su madre se entrega sumisa. Héctor está usado. Descubren el vértigo de intercambiar dominación y sumisión. La dinámica se solidifica; el deseo busca nuevos riesgos.
Marta dirige la primera posesión. Desnuda a su hija, la exhibe, la lubrica con su boca y guía a su padre para que la penetre. Es lento, doloroso, electrizante. Después, en la cruda luz del día, Marta revela su propio deseo: somete a Valeria con sexo oral frente a Héctor. El círculo se cierra .......
Una noche sofocante. Marta, la madre, usa un juego de "verdad o reto" para erosionar los límites. Preguntas picantes, retos con toques íntimos. Bajo su guía, en la cama matrimonial, guía la mano de su esposo Héctor hacia el cuerpo desnudo de su hija Valeria y une sus bocas en un beso lésbico.
Después de tanto extremo, hubo un regreso a algo que pretendía ser íntimo, pero que ya estaba corrupto para siempre. Hablamos. No hubo perdón, solo un reconocimiento mutuo de lo que habíamos hecho. De lo que éramos ahora.
Mi virginidad, lo más preciado que tenía, aquello que había cuidado por tanto tiempo, se convertía en un volcán a punto de hacer erupción, la morbosidad que sentía a mis 18 años por saberme desvirgada, me asechaba cada día. Un fuerte deseo que me llevo a ser desvirgada por un albañil.
Las secuelas. Una depresión profunda de su parte, pero también una extraña liberación. Ya no había máscara que poner. Mi deseo se volvió técnico, obsesivo. Quería conocer los límites físicos de su cuerpo, empujarlos.
El abismo. La idea de compartirla nació de un deseo retorcido: verla siendo usada por otros para reafirmar que, al final, era mía. Convencí a Marco y Diego. Se lo presentó como un “juego extremo”. La negociación fue sucia: usé la grabación, su miedo al escándalo, y también el dinero (ellos pagarían)
La historia se trata de yo y un amigo llamado jerry que conocemos a una maestra voluptuosa, nalgona, ojos verdes y sexy llamada tere que la conocemos de algunos años en la universidad y que de sorpresa nos llevan en vez de estudiar a tener sexo con ella desquitandose con con su amante.
Los roles se invirtieron. Yo era quien decidió. Empecé a elegir su lencería, a marcar sus salidas. Hablábamos de fetiches con una crudeza clínica. Introduce juguetes en nuestra dinámica.
La nueva y envenenada normalidad. Las conversaciones se volvieron un campo minado. Yo empezaba a hacer preguntas sobre su “trabajo”, pidiendo detalles sórdidos. Era un juego cruel, y ella intentaba poner límites con una voz que ya no tenía convicción. Su cuerpo me había dado la razón.
Les presento mi mundo. La infancia de silencios incómodos y ausencias nocturnas. Los primeros indicios: espiarla salir de la ducha, robar su ropa interior usada, la tensión eléctrica que llenaba el aire cuando, ya viviendo solos como adultos, nos cruzábamos en poca ropa.
Todo empezó la noche en que Selene regresó a casa borracha, con el maquillaje corrido y oliendo a sexo ajeno. Se quitó la ropa frente a mí, me mostró su coño mojado y la follé como un animal en mi propia cama, corriéndome dentro de ella mientras gemía mi nombre.
Mi nieto algo les contó de mi y ahora quieren ver a la abuela puta
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