Mi vida, de pringado a dueño y señor XII
Mi vida, como de ser un escuchimizado y pringado, pase a ser dueño y señor de mi círculo más cercano y familiar Dominación familiar y empresarial.
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Mi vida, como de ser un escuchimizado y pringado, pase a ser dueño y señor de mi círculo más cercano y familiar Dominación familiar y empresarial.
La mañana amaneció con una calma engañosa. El mar, habitualmente embravecido en esa zona de la costa oaxaqueña, parecía haberse rendido a una quietud plateada bajo el sol abrasador. Sin embargo, dentro de la cabaña, el ambiente estaba cargado de una electricidad ominosa.
Huir no fue fácil, pero el pánico a una vida enjaulada es un motor mucho más potente que la prudencia. Con la ayuda silenciosa y cómplice de María, Valeria logró escabullirse por la puerta de servicio mientras las copas de cristal chocaban en el salón principal.
La luz del amanecer se filtró por las rendijas de la persiana, pintando líneas doradas sobre la piel desnuda de Valeria. Despertó despacio, desorientada por un instante, hasta que el peso del brazo de Mateo sobre su cintura y el roce de su respiración áspera en su nuca le devolvieron la memoria.
Las semanas que siguieron a aquel primer día en el sótano se convirtieron en un suplicio delicioso para Valeria. La rutina de su vida perfecta, sus cenas de gala y sus tardes de compras por fin tenían un contrapeso: los martes y jueves en el centro comunitario.
El calor de aquel martes de agosto era sofocante, pegajoso, de esos que parecen derretir no solo el asfalto, sino también las voluntades. Valeria ajustó el aire acondicionado de su BMW blanco, sintiendo el contraste del aire helado contra la fina seda de su blusa de diseñador.
Una Fiesta, mi esposa estaba muy caliente, y terminamos cogiendo entre dos parejas. El otro la cogió por el culo hasta que se lo llenó de leche.
Una mujer joven enferma e inexperta va de vacaciones con su tío el sobon y su primo adolescente.
Risita va y risita viene, entre risas y movimientos hacia como que estaba bailando, pero en realidad se lo estaba cogiendo al pobre Gustavo, que estaba tieso y no podía creer lo que le estaba pasando.
Mi vida, como de ser un escuchimizado y pringado, pase a ser dueño y señor de mi círculo más cercano y familiar Dominación familiar y empresarial.
La cogí asi de fuerte un buen rato, hasta que me dijo que iba a acabar, mientras apretaba su cara contra mi cuello y me rasguñaba la espalda.
¿Si eres conciente de lo que me dices? ¿Te escuchas cuando hablas hijo? Me pregunto mi mamá mientras gimio un poco, pues comence a darle con más fuerza y con más ganas a la hora del acto sexual, sobre todo al escuchar esas 2 preguntas que mi mamá me había hecho...
La boda mía y de mi marido se transformó en una noche de bodas no muy normal ja ja
Poco a poco fui subiendo mis manos recorriendo las piernas de mi hijastra mayor, bajo su sabana noté que mi hijastra solo dormía con lo que parecía ser una tanga. Hasta llegar a tocar, manosear y sentir con mis dedos sus excitantes y redondas tetas, esos senos hermosos y blancos con sus pezones...
Una joven se introduce en el mundo del sexo viendo a sus dos perros coger.
Una madre se pone nerviosa porque tienes pensamientos turbios con su hijo.
Un padre hace de padrino de la boda de su hija, el novio se emborracha y al padre no le queda más remedio que sustituirlo en la noche de boda.
Mi amiga Carmen se convierte en mi amante y profesora de sexo, su experiencia me ayudo a conocer el cuerpo de la mujer, ser generoso en el sexo, hacer buenos preliminares y desde luego hacerlas gozar siempre.
Mi madre era recectiva conmigo mientras le hacia el amor sobre aquel colchon en ese lugar vacio, donde solamente nos encontrabamos ella y yo teniendo un apasionado y salvaje encuentro sexual... Mientras le hacia el amor ritmicamente follandome su vagina humeda, caliente, excitada y mojada...
Le decía cosas como: Soy tu puta, quiero que me cojas, o también le decía Cogeme, cogeme, cogemeeeeee. Hasta que finalmente comenzó a arquear su cabeza hacía atrás, y gimiendo muy fuerte, nos anunciaba que estaba teniendo un orgasmo, que al parecer era tremendo, ya que no dejaba de temblar.