Estábamos de viaje la familia de mi compadre y la nuestra. Nos conocemos desde hace muchos años, más de 20, somos amigos de toda la vida.
Mi compadre (Vamos a llamarlo Alan) es un tipo muy laburante, trabaja desde chico y para él la familia y los amigos son todo. Con Alan nos conocemos desde hace muchísimos años, siempre compartimos todas las cosas que nos pasan y las que no nos pasan también jajaja.
Mi comadre (Vamos a llamarla Mora) está casada con él desde hace más de 20 años y la verdad que llevan una vida normal y tranquila.
Con mi esposa Ana venimos planeando este viaje desde hace mucho tiempo, y por cuestiones de estudio, nuestro hijo no pudo viajar, como tampoco los hijos de Alan y Mora (por temas laborales, ya que son más grandes), así que fuimos solamente las dos parejas al viaje. Era como una segunda luna de miel para ambas parejas, ya que era difícil que podamos salir sin nuestros hijos.
El viaje en avión fue normal, esperas y todo lo que suele pasar en los viajes de larga distancio transcurrieron normales por suerte. Una vez en el hotel nos dieron dos habitaciones, una a cada pareja, nos instalamos y fuimos los 4 directo al mar y a disfrutar de la playa.
Esa tarde todo transcurrió de manera normal, playa, tragos, risas… todo perfectamente típico de unas buenas vacaciones, tal como lo esperábamos.
Ya por la noche, mientras nuestras esposas se daban una ducha antes de ir a cenar, mi compadre y yo nos fuimos a tomar unos tragos al bar del hotel para recordar viejos tiempos, ya que desde hacía muchos meses que no nos juntábamos solos a tomar algo… y entre trago y trago me confesó que sin querer había estado mirando por casualidad las enormes tetas de Ana toda la tarde… él la conoce desde hace mucho a mi esposa, pero jamás la había visto en malla… mi esposa tiene unas tetas enormes, 125 es la copa de su corpiño, pero normalmente usa ropa que no deja apreciar el tamaño enorme, o sea, las esconde siempre, y la verdad que es re tentadora… Alan estaba preocupado por cómo me podría llegar a tomar yo la noticia, pero le dije que era normal, que ya estaba acostumbrado a que todos los hombres le miren esas enormes tetas que tiene Ana, que no se preocupe que estaba todo bien.
Terminamos en el bar y subimos a ducharnos y a buscar a nuestras esposas para