Aquí les cuento mi primer experiencia en un trío…
Me llamo Richard, 47 años de edad, arquitecto graduado y con 18 años ejerciendo la profesión.
Hace unos meses vi un perfil en Twitter de una pareja swinger. Ella tenía unos 52 años de edad y él 55 años de edad, ambos venezolanos y residentes en República Dominicana.
Vi algunos de sus posts y le di me gusta a unos cuantos videos. Al cabo de unos días veo que suben un nuevo video donde ella cabalga encima de él. Comenté el video con el siguiente comentario: (TREMENDA POTRA).
Al rato veo una notificación de mensaje por Twitter. Era un mensaje de ella dando las gracias por el comentario. Continuamos conversando y luego compartimos el número de teléfono.
Seguimos hablando cada noche y empezamos a enviarnos fotos y a concretar para vernos en persona. Ella me dejó claro que en cada encuentro su esposo debe estar (es una regla que tienen como pareja), a lo que respondí que no había ningún inconveniente con eso.
Unos meses después decidimos vernos en un hotel de mi confianza. Ella vestía un vestido corto a la altura de sus nalgas, sumamente provocador. Los invité a entrar y empezamos a hablar de temas de sus vidas cotidianas y de sus experiencias en el mundo liberal.
Al principio les cuento que estaba bien nervioso, pero según fueron pasando las horas ya me fui adaptando a la conversación y a las caricias que ella empezó a hacerme delante de su esposo. Cada vez más las caricias empezaron a ser más intensas y los tragos empezaron a hacer efecto en nosotros.
Ella empezó a bailar delante de ambos hasta que, al cabo de unos minutos, nos dijo que nos desvistiéramos. En seguida ella hizo lo mismo, dejando al descubierto unos senos preciosos y bien delicados. Su esposo ya estaba en un mueble al lado masturbándose mientras ella me chupaba la verga con bastante destreza.
Luego de un rato miró a su esposo y le dijo: “Quiero que me veas coger otra verga”. A lo que su esposo asintió con el pulgar.
Busqué un condón y ella se apresuró a colocármelo. Acto seguido, mientras me besaba, se introdujo mi verga, que estaba bien dura de la excitación. Gritaba al hundirse mi verga hasta el fondo. Era una verdadera potra cabalgando encima de mí.
Luego la puse en cuatro y empecé a cogérmela bien fuerte mientras su esposo seguía masturbándose, mirando cómo cogía a su esposa. Después su esposo se acerca y ella empieza a chuparle la verga mientras yo seguía dándole bien duro por su panocha.
Ella gritaba más y más fuerte de placer hasta que ya no aguanté más y me corrí dentro de su boca. Ella tragó todo mi semen y empezó a limpiar mi verga con su boca hasta dejarla limpia de semen. En ese mismo instante su esposo se corría dentro de ella.
Fue una experiencia fenomenal.
Les cuento luego en el segundo capítulo cómo me la cogí sin su esposo presente…
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