Esta bien, te voy a contar todo, pero primero quiero estar segura de que vas a escuchar todo, sin interrumpirme, y sobre todo quiero saber si estas listo para escuchar todo lo que tengo para contarte, por más duro que sea para vos escucharlo.

Tu respuesta fue si, querías escuchar todas las verdades que yo tenía para contarte, por mas duras o difíciles de asimilar que pudieran llegar a ser. Tragaste saliva y solo asentiste con un movimiento de cabeza, un movimiento afirmativo que me daba la confirmación de que estabas listo para escuchar todo lo que yo tenía para decirte.

Respiré hondo yo también, tomándome un instante para ordenar un poco los pensamientos que tenía en mi cabeza, y poder contarte las cosas en orden cronológico, para que así fuera más fácil entenderlos, para después poderlos asimilar correctamente.

Ya no había vuelta atrás, este era justo el momento que durante tanto tiempo había buscado para contarte todas estas cosas que llevaba adentro, bien guardadas o escondidas, y en este preciso momento me disponía a contarte todo, tratando de ser lo más sincera posible, pero sin lastimarte, o al menos esa es mi idea…

Bueno, te cuento… Siempre he sido una mujer de un solo hombre, mi primera vez fue con mi marido, o sea con vos, siendo novios, y las relaciones sexuales desde entonces han sido… digamos un poco monótonas.

Pero no sé qué me pasó, a partir de cumplir los 40, el sexo empezó a llamarme más la atención, siempre he sido un poco mojigata, por lo cual me resultaba extraño que al llegar a la cuarentena, los calores internos fueran en aumento.

Empecé a ver pornografía por internet, a masturbarme, yo que nunca me había tocado en la vida, cada día me apetecía más, y para colmo vos sos de un solos polvo semanal, clásico y aburrido… siempre y cuando no estes demasiado cansado.

Aunque cada vez estaba más cachonda y caliente, nunca se me paso por la cabeza engañarte.

Un sábado por la noche, salí con unas amigas a celebrar el cumpleaños de una de ellas, cenita y unas copas en un bar y para casa. Pero la cosa no fue como yo esperaba. Tras la cena una de ellas dijo de ir a una discoteca al aire libre, que estaba de moda. Todas aceptemos a ir.

Estaba siendo una noche muy agradable, temperatura muy buena, risas y bromas con ellas, las copas entraban muy bien. De pronto unos chicos se acercaron a nosotras y empezaron a hablar con alguna de mis amigas, no tendrían ni 20 años. Poco a poco fueron tomando confianza, mis amigas les vacilaban y ellos seguían intentando ligarlas. Uno de ellos