Para la parte final toca hablar de Eusebio.

Eusebio cometió el error de pedir "cooperación" a algunos alumnos para poder pasar la materia. Yo lo supe porque un exalumno mío me lo contó.

Ese era el único motivo por el cual Eusebio no debía decir lo que vio en aquella caseta al principio de la historia.

Sin embargo, Eusebio también es hombre, también tiene necesidades y también se alegraba de verme, puesto que ahora cada encuentro venía acompañado de un abrazo en el cual yo podía sentir su miembro endurecerse cuando rozaba mis piernas además de apretarme en su abrazo de forma que mis senos se podían sentir contra su cuerpo.

También deslizó "sin querer" sus manos por mis glúteos o incluso alguna vez con sus dedos rozo uno de mis pezones.

Eusebio creía que si un hombre era lo suficientemente listo y astuto también tendría oportunidad conmigo. Incluso más de lo que me vió hacer con Manuel.

Y no estaba equivocado.

Uno de aquellos días en que Manuel no estuvo para satisfacer mi necesidad de tener su pene en la boca, no tuve más remedio que cambiar un poco la rutina y salí con varios compañeros y compañeras maestras a un bar. Eusebio era uno de ellos.

Después de varios tequilas y algunas botellas de cerveza no me encontraba en condiciones de ir a casa y Eusebio que no había venido casi nada para aprovechar una oportunidad, se ofreció a llevarme a casa.

En el trayecto el tema era experiencias en el sexo, y le conté algunas, mismas que lo hicieron acariciar su pene por encima de la ropa.

Ese día, justo cuando estaba dispuesta a por fin lamer su pene me vinieron las ganas de vomitar y le vomité encima del pantalón, eso obviamente arruinó su momento así que no continuamos, me dejó en casa y se fué.

Supongo que se fue muy molesto y se lo contó a su mejor amigo en el trabajo, el maestro de computación, un nerd cuarentón que usaba playeras de súper héroes y camisas de cuello de tortuga.

El amigo quizá para animarlo le contó un secreto que el tenía sobre mi, un secreto que el tenía pensado utilizar, sin embargo, creyó que Eusebio lo usaría con más eficacia.

Le contó que una vez se descompuso el software de las cámaras de seguridad y el director para ahorrar unos pesos le pidio que le diera un vistazo, el director le dió las claves de acceso, mismas que uso para entrar desde su laptop personal y husmear en sus ratos libres.

Ya se imaginarán cuánto tiempo libre tiene un hombre de más de cuarenta que lee cómics de Superman y entonces dio con algo que le llamó la atención, todas las interacciones que tenía con Manuel, y como los viernes nos reuniamos a escondidas.

Indagó tanto que dió con la grabación del día que estuvimos juntos en la sala de maestros, misma que dónde Manuel disfruto de mi cuerpo como regalo de cumpleaños.

Está informaron era oro puro para Eusebio y se organizaron para fórmular un plan en el cual yo debería seder ante sus deseos carnales.

Así que un día sin más me reunieron ambos en la sala de cómputo. Y de la forma más ridícula y absurda Eusebio lanzo su chantaje. Me mostró fotografías que formaban parte de las grabaciones donde Manuel me penetraba en la sala de maestros, con una sola fotografía podrían hacer saber a todo el mundo lo que pasó.

Me quedé muda, y si ellos me hubieran pedido que en ese momento les chupara sus penes en la sala de cómputo lo habría hecho, porque además de sorprendida el acto en si me puso caliente.

Pero no fue así, me dijeron que un día me pedirían ambos un favor, por separado, y que yo no me podría negar de ninguna forma o las fotos saldrían a la luz.

Asentí con la cabeza y salí de ahí, pobres tontos.

Y entonces llegó el día de mi aniversario de matrimonio, y bueno creo que vale la pena recordar que ese día no me importó el código de vestimenta y me puse un vestido largo entallado y con escote por enfrente y por detrás.

Cuando Eusebio me vio estaba descontrolado, y el penso que el día que me pediría el favor por fin había llegado.

Antes de que fuera al teatro como Manuel me lo había pedido, me encontré con el de frente y me saludó, está vez aprovecho el saludo para acariciarme una pompa, me dijo "Te ves muy bien, este vestido es mi favorito, te hace resaltar" yo no respondí, emocionado continúo, "conoces algún buen motel?".

Yo con mi evidente molestia le respondí "sabes que Eusebio, haz lo que quieras con las fotos, ya no me importa, porque no me voy a ir al motel contigo y ahora quítate de mi camino" y me fui caminando al teatro, pero el me siguió.

Supongo que entro despues de mí y ahí se quedó escuchando y entreviendo un poco como estaba satisfaciendo a Manuel.

Molesto por como se dieron las cosas, salió como con sigilo del teatro con rumbo a la dirección a enseñar las fotos al director, y antes de llegar se dió cuenta que mi marido estaba llegando al colegio con un ramo de rosas y mariachis.

Mi marido quería sorprenderme en público con ese detalle por esa razón no hubo detalles desde la mañana, yo con mi malinterpretacion de los hechos cometí el error de entregarme a Manuel por venganza.

Varias maestras me buscaban por la escuela pero al haber abandonado mi salón de clases sin avisar a nadie, nadie sabía dónde me encontraba, sin embargo, Eusebio si lo sabía, y no era muy listo, así que envuelto en coraje solo fue con mi marido y le dijo creo que la ví en el teatro, mi marido fue solo a buscarme y al entrar por la puerta que le abrió Eusebio llegó tras bambalinas y lo primero que vio fue como su mujer estaba arriba de otro hombre con las tetas al aire dando sentones sobre una cama de utilería como una zorra barata.

Gritó y mi alma entro a mi cuerpo, volteo y lo veo ahí con su ramo de flores, no tenía explicación alguna para darle, me levanté, Manuel también, intento golpear a Manuel pero me interpuse, le dije que hablaríamos en la casa.

Salí del teatro con el nos fuimos al estacionamiento yo a mi camioneta el a la suya con destino a la casa, se canceló el mariachi por razones que nadie más supo ese día.

Al llegar y después de aclarar todo, el se fue de la casa y me pidió el divorcio 2 meses después.

Con Manuel no volví a dirigir la palabra y continúe yendo al colegio durante el resto del ciclo escolar.

El día del maestro, hubo otra convivencia, yo recién separada, bebi de más otra vez, está vez Eusebio no quería verse tan tonto. Me estuvo acompañando, sin embargo, en un descuido el maestro de cómputo llegó por detrás y sentí su miembro duro entre mis nalgas, me llevo a su taller y ahí empecé a devorar su miembro, así como también le hice una buena paja cubana y cuando Eusebio nos descubrió, le contó al director lo que estaba ocurriendo ahora y lo que había ocurrido con Manuel, contó todo.

Días después el director me cito en su oficina y solo después de que me penetró hasta eyacular dentro de mi, me despidió, para ese entonces el único maestro con quien no había estado en el acto había sido Eusebio.

Incluso ya había intimado con algunos padres de familia. Pero esas son otras historias.

No justifico mis actos, ni tampoco los visto de gloria pero todos forman parte de la historia de las razones de mi divorcio.