Con El Sello de Morbo y Placer…
El hombre la atrajo hacia él, haciendo que la misma se sentara sobre sus piernas, sin importarle mi presencia, ni tampoco la presencia de una camarera que en ese momento nos traía una copa de licor. Mi esposa, le sonrió a la camarera, mientras continuó besando a Lucas, quien totalmente entregado, aprovechó para meter mano por la entrepierna de mi esposa, a quien se le había subido el traje y mostraba claramente la tanguita que llevaba puesta. Note el ronroneo de mi mujer al ver como el hombre introducía sus dedos por una lateral de la braga y alcanzaba el coño.
--Hunmmm, Hummmm, ussfff, Hummmm… Uhhm… Hum, hummm…
Eso alteró a Salomé, que se aferró al hombre, sintiendo como aquel introducía varios dedos dentro de su vagina, masajeando y perforando con ellos su cueva, hasta que logró alcanzar un orgasmo en aquella posición.
--¡Haaaaaaaaaaaaayy Cielossssss!... Papii, humm Papiiii… Haaaay, haaaay, haaay, haaaaay, haaaay, ha, ha, ha, haaaayyy…
Pese a que reprimió sus gemidos, algunos comensales de los alrededores se dieron cuenta. Mi excitación era tal que, notaba una presión brutal bajo mi pantalón. La escena era auténtica película porno. Al acabar ese orgasmo, mi esposa le dijo.
--Para… no sigas más. -Diciéndole al oído. --Anda, paga la cuenta y marchemos al hotel.
Lucas se repuso como pudo, cerrando la cremallera de su pantalón, notando pese a todo, la gran petulancia de su gran excitación. Marcho a pagar la cuenta, quedándome con mi esposa. La misma se subió igualmente sobre mis piernas, sentándose de forma sexy, diciéndome.
--¿Y tú, también te has puesto bravo? -Me dijo palpando sin reparo mi entrepierna. Me miró a la cara y me dijo. --Ufff maridito, me siento sumamente caliente esta noche... Voy a llevar a Lucas a nuestra habitación. ¿Te vas a oponer? Sé que te va a gustar ver cómo me lo voy a follar de nuevo.
Me quedé sin poder decirle nada. No quería tampoco contradecirla. Desde hacía rato era consciente de que se lo iba a follar. Me limité a tocarle los muslos, metiendo mi mano por la entrepierna, comprobando que tenía toda la tanga empapada. Mi esposa estaba casi chorreando. Al regresar el hombre, tomamos de nuevo un taxi y nos dirigimos al hotel. Nos sentamos los tres detrás, viendo como Salomé no dejaba de palpar las entrepiernas de cada uno de nosotros, pese a las miradas que le dirigía el taxista. Una vez en el hotel, nos dirigimos al ascensor, logrando llegar a nuestra habitación. Lucas me miró como si solicitara mi consentimiento, limitándome simplemente a bajar la cabeza. Una vez dentro, mi esposa tomó unas prendas, que no llegue a interpretar de que se trataba, y entró en el baño, diciendo que nos fuéramos poniendo cómodos. Mientras entró en el baño, me limite a sentarme sobre la cama, haciendo lo mismo Lucas. El me indicó.
--¿Si te molesta me retiro? -Le miré y le dije.
--Esta noche mi mujer lleva las riendas. No quiero contradecirla.
Al poco tiempo, observamos que se abrió la puerta del baño, apareciendo la figura de mi esposa. Ambos nos quedamos alucinados. Salomé se había retirado el traje, y aparecía ahora únicamente con una lencería bastante transparente, y que le cubría bien poco. El sostén, estaba descubierto por encima y permitía ver todos los pechos, incluso los pezones, su aureola grande y carnosa, resaltado aún más el mismo. La parte baja, era una simple tanguita, color blanco, tan trasparente, que permitía visualizar los vellos de su pubis, y hasta los labios vaginales de su hermosa concha. Al vernos aún con la ropa, nos dijo.
--¿Aún estas así? -Y mirándonos fijamente, nos dijo. --¡¡Os quiero a los dos en pelotas! ¡Quiero ver como tenéis esas pollas!
Agitados, no fuimos desprendiendo de nuestras ropas, quedándonos completamente desnudos. Al vernos, mi esposa abrió sus ojos de forma lujuriosa, acercándose, papando y toqueteando nuestros atributos. Fue digno de verme desnudo junto aquel extraño, verificando que el mismo me llevaba varios palmos de altura. No solo era alto, sino que sus anchas espaldas, sus grandes manos, mostraban una gran diferencia respecto a mi cuerpo. Por otro lado, pese a que mi pene estaba bien erecto también, me percaté que Lucas, disponía de un vástago mucho más grande y grueso que el mío. La curvatura del mismo, volvió aflorar, y hasta me llego a impresionar a mí. Ver aquel falo, que emergía entre las piernas del extraño, completamente rígida, tensa, y que terminaba con aquella curvatura hacia arriba, me dejó impactado. Impresión que igualmente caló en mi esposa, quien, tras unos momentos observándonos lujuriosamente, toqueteó el pene de Lucas, para luego decidirse a recostarlo sobre la cama, haciéndole abrir sus piernas, para acto seguido, acercarse a sus genitales cogiendo el pene en su mano, masajeándolo, para terminar, acercando su boca, y comenzar a lamer por primera vez el pene del mismo. Tras recorrer con su lengua el tremendo falo, abrió su cavidad bucal y engulló una parte del mismo, verificando la sensación que le produjo mamar aquella polla en curvatura. Mientras lamía y mamaba el falo del hombre, no dejó de palpar sus testículos, percibiendo el estremecimiento que le causaba. Paró un momento, y mirándome me dijo.
--Vamos cornudito… ¡Mi coño está pidiendo a gritos que te pongas a lamerlo!... ¿¡Qué esperas!?
Excitado ante su petición, me coloque tras el trasero de mi esposa, la cual se hallaba a cuatro patas sobre la cama mamando el falo de Lucas. Sin poder contenerme, di unas lamidas a su raja, aún sobre la tela de la braguita, aparte la misma y comencé a succionar los pliegues de sus hermosos labios vaginales, para luego irme concentrando en su raja. Me di cuenta que Salomé se hallaba sumamente ardiente esa noche. Su excelente lubricación así lo demostraba.
--Oh si... Así maridito… siii… sígueme comiendo el coño… -Tras unos minutos, paro en seco, diciéndole a Lucas que…
--Iba a montarlo.
Aquel recogió un preservativo que llevaba en su pantalón, y se lo calzó. Mi mujer, mostrado su tremenda calentura, se subió a sus piernas, posicionándose a la altura del falo, y poco a poco se fue bajando, comprobando que esta vez le entró con mayor facilidad, evidenciando que mi comida de coño había preparado su vagina para soportar el encaje de aquel vástago.
--Haaaaaaaaay, haaaaay, ohhh, hummm, Ohhhh… Huummm, ussfff, haaaay, haaaaay, ha, ha, ha, haaaaaaaaaaaayy… -Descendió, hasta terminar de clavarse toda la polla del hombre, retorciéndose ante el dolor que le produjo volver a tener un falo tan grande. --Oh cabron… Haaaaaaaaayy… Como las tienes… Haaaay, ha, haaaaay… Uffff... haaaay, ha, ha, ha, haaaayyy… Me abres… Haaaaay, haaaay, ha, haaay, haaaaay… A-l tiempo que colocó sus manos sobre su pecho, diciéndole. --Uhm Lucas… ¡Haaaaaaaaaaaaaaaaaaaayyy Cielossssss!... La tienes más grande que el otro día. ¿Seguro que no te tomaste una viagra?...
--Claro que no. Yo uno uso esas cosas. -Le contesto.
--Haaaaaaaayyy, haaaaa, ha, ha, haaaa, ha, haaaa, ummm, ummm, husss, ussfff, haaaaay, haaaayy… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… haaaayy, haaaaayy, haaayy, haaay, hay, haay, haaaaay, haaaay, hay, haaaaahhh… haaaaayy, ha, ha, ha, haaaaay, haaaay, haaaaa, ha, ha, haaaayyy… -Mi esposa comenzó a cabalgar al hombre, saltando sobre su polla, enterrándosela una y otra vez, viendo como la tomaba por sus nalgas, y la ayudaba a subir y bajar.
--Haaaaaaaayy, haaaaaayy, haaaayy, haaaaayy, haaaaaaayyy…Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Haaaaaaaaay, haaaaay, ohhh, hummm, ohhhh, huumm, haaaa, ha, ha, ha, ha, haaaaaayy… haaaaa, haaaa, ha, haaaaaaaa, ha, haaaaa, ha, ha, ha, haaaa, haaaaaayyy haaaaayy… haaaaayy, haaaa, ha, haaaa, haaaaa, ha, ha, haaa, haaaaaayy… -Pronto mi esposa se recostó sobre el hombre, acercando sus pechos, que sobresalían por encima de su pequeño sostén, haciendo que aquel comenzara lamer y chupar sus senos. --Haaaaayyy, ha, ha, haaaaaaaaaayyy… Haaaayy, ha, ha, haaaaaayyy… haaaaayy, haaaaa, ha, haaaaa, ha, ha, haaaaaaaaayy… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Haaaaaaayy, ha, ha, ha, haaa, ha, ha, haaaaaayyy, haaaayy… Oooooooohhh, Hoooohh, si Lucas… Cómemelos…. Me encanta… Ooohhhh siiii… Haaaaaaaayy, haaaaaayy, haaaayy, haaaaayy, haaaaaaayyy… -La calentura de mi esposa llegó a límites inconcebibles, comprobando cómo alcanzó pronto su primer orgasmo.
Al acabar, hizo detener al hombre, descabalgándolo, y recostándose sobre la cama, invitándolo a clavarla en plan misionero. Aquel no esperó a que se lo dijera una vez más, por lo que, colocándose entre las piernas de mi señora, arremetió, clavando su cipote en el abierto coño de la misma.
--Oh si… así…. clávamelo todo… Si, Si, Siiii, Siiii… Haaaa. Mmmmnnn… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… haaaaaaaaaaaay… Haaaaaaaaaaay… Ahhhh, ohhh, Haaaaaaaay… haaaaaa, ha, ha, ha, ha, ha, Haaaaaaaaay… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Uffff, ha, ha, ha, haaaahh… -Los bríos del hombre, ensartando sin pausa el coño de mi mujer, lograron hacerla alcanzar un nuevo orgasmo.
--Uffff, ha, ha, haaaa, haaaa, ha, ha, ha, haaaaahh… Haaaaaaaa, ha, ha, ha, haaaaaaay… ¡Fóllame fuerte, cabrón! No pares ahora, qué bien… Plac, Plac, Plac, Plac… Haaaaa, ha, ha, ha, haa, ha, Mmmmnnnnn… Haaaaaaaaaaaa… Mmnmnnn, ha, ha, ha, ha, ha, haaaaaaaaaa… ha, ha, haaaaaa, Mmnnn, Mmnnnnn… Plac, Plac, Plac, Plac… Ahhhh, ahhh, mmm, ahhh, ahhh… aug... augg... ahii... ahhhii... haaaa Mmmmnnn… haaaaaaaa… ohhhhhhhhh uhmm Ahhhhh, haaaa, haaaaa, haaaaa Mmmnnn… Haaaaaa… Mmmmmmmm, nooooo, siiii, no pares por favor, ayyyyyyyyyy, divino, asiiiiiiiiiiiiiii Ahhhh ohhh que rico, Siiiiii, me gustaaaaaa, Sigueee, que ricooooo, haaaaa me encanta papi haaaaaaa… haa, ha, Mmmmnnnnn… Haaaaaaaaaaaa…
Al acabar, lo hizo retirarse. Me miró para mostrarme su coño abierto por las arremetidas del semental, diciéndome.
--Has visto maridito como me ha dejado el coño… Me lo ha abierto como nunca. -Y mirándome lascivamente, me dijo. --Anda acércate… Quiero que lo refresques con tu lengüita…
Sin ser dueño de mis actos, entregado esa noche a lo que me pidiera mi mujer, me agaché y comencé de nuevo a lamerse el coño. Un coño que otro hombre se había follado de dos diferentes ocasiones. Menos mal que lo había hecho con condón, pensé. Durante unos momentos degusté el coño sumamente lubricado e inflamado de mi señora, viendo de reojo el falo del hombre, que se lo continuaba tocando, manteniendo una erección trepidante. Parecía que el condón se le iba a salir, ya que solo cubría realmente una parte, especialmente el glande y parte de la curvatura. Llegado un momento dado, me detuvo de nuevo. Miró agitada la verga del hombre, que parecía tener nuevamente el pene a reventar, y, colocándose en cuatro sobre la cama lo invitó montarla. El semental se colocó detrás de mi señora dispuesta a volver a penetrar su coño. Lo acercó y de un certero golpe de riñones le clavó todo su pene hasta la empuñadura.
--Oohhhhhhhhhhhh Cielos siiiiiiiiiii hummm, hoooooooooooohhh… -Los gritos y bufidos de mi señora no se hicieron esperar, alcanzando de forma sorprendente un tercer orgasmo.
En ese instante, me di cuenta que Lucas estaba por eyacular de un momento a otro. Podía comprobarlo en su forma de penetrar a mi esposa, y las expresiones de su rostro. En ese momento, mi señora giró la cabeza y le pregunto.
--¿Tienes ganas de descargar? ¿Verdad? ¿Cabroncete? -Y haciéndole salir de su coño.
Se fijó en la tremenda empalmadura del hombre, se acercó, palpó los testículos y le pregunto.
--¿Tienes ganas de hacerlo dentro verdad? No lo niegues… Lo veo en tus ojos... -Y ante mi perplejidad escuche preguntarle. --¿Te gustaría descargar dentro de mi coño?... ¿Quieres llenarme con tu lechita? -Yo no salía de mi asombro, cuando me miró a la cara diciéndome. --¿Te has dado cuenta maridito?... Este cabronazo quiere venirse dentro de mi coño... Ufff… ¡Con lo cargado que tienes sus testículos! ¡Seguro que me llena!
En esta ocasión, enrojecí. Mi mujer estaba tan fuera de sí esa noche. Parecía estar pretendiendo que el hombre se corriera dentro de ella. Pensé.
--“¿Lo estará diciendo para envalentonar más al hombre?” -Consciente de que lo haría dentro del condón.
Salomé, volvió a colocarse en cuatro sobre la cama, mostrándole su trasero a Lucas, para que el hombre la volviera a clavar. A medida que comenzó nuevamente a penetrar con fuerza a mi señora, me di cuenta que aquel pronto volvió a estar a punto. Cuando pensaba que se iba a correr en el preservativo, mi mujer volvió a sorprendernos. Se detuvo nuevamente, dejando al hombre agitado, rompiendo de nuevo su inminente eyaculación, para dirigirse hacia mí y decirme.
--Anda maridito, acércate. -Me acerque, sin saber lo que pretendía. Ya cerca de ellos, escuche algo que me hizo casi temblar. --¡¡Quítale el condón a este semental!!
--¿Cómo? ¿Quieres fallártelo a pelo? Pero… -Exclamé ante tremenda locura.
--¡Tú has querido ser un cornudo! ¿De qué te quejas ahora? Vamos, ¡¡Qué esperas para quitarle el condón este semental! -Escuche de nuevo decir a Salomé con recochineo, pero de forma exigente. --Quiero sentir su polla dentro de mi coño a pelo… ¡Sin impedimento alguno! -Me agité ante tal pretensión. Me noté como paralizado, bloqueado, agarrotado, solo me atreví a contestarle.
--¿Creo que no sabes lo que estas pidiéndome? .-Entonces me miró de forma retadora, casi airada, espetándome.
--¡Eres un jodido cornudo!... Hoy verás cómo tú esposa, se folla a este semental a pelo... -Y, sin más, ante mi pasividad.
Ella misma se acercó al pene de Lucas tiró del condón, retirándoselo, dejando el falo sin el mismo. Luego, colocándose nuevamente en cuatro, le dijo.
--Vamos Lucas quiero que le demuestres a mi maridito, como te follas a esta puta a pelo... ¡¡Quiero toda tu lechita dentro de mi coño!
Lucas no se lo pensó dos veces. Al ver que mi esposa le instaba a follarsela sin protección, acercó su polla a la cueva, presionó, viendo como la ensartó nuevamente. Pero esta vez la tenía clavada sin condón de clase alguno.
--Oh si… Así es como me gusta… Sigue así… Vamos semental quiero tu lechita… Lléname..
Observé atónito, como el hombre tomó a mi esposa por las caderas, y comenzó a empujar con todas sus fuerzas, cada vez con mayor intensidad, clavando su tremendo falo profundamente en el coño de Salome.
--Uhmmm... me estas partiéndooo... Ayyy... Me encanta, haaa, haaa, haa, haaa, ha, haaaaa, haaaaaa… Mmmmmm, nooooo, siiii, no pares por favor, Ayyyy, divino, asiiiiiiiiiii -Se quejaba ella. --Dueleeee haaaaa… Ah, ahhhh, ah, haaaaay... Plac, Plac, Plac, Plac… ¡Nooooo!, hoooo, hooooo… ¡No seas asiiii! -Esta fricción era agradable. --¡¡Ayyyy!! ¡¡Pará, pará despacio!! Uhmm... Lucas... nunca había sentido esto... haaaaa, ha, ha, ha, ha, haaaaaaaaa, ha, ha, haaaaa, ha, haaaa, ha, haaaaaa, ha, ha, ooohhhh… -Exclamaba excitada. --Uffff, ha, ha, haa, ha, ¡duro! hooooo, Mmmmnn, ha, haaaaa, ha, ha, Haaaaaaaa… ¡¡Ayyyyy!! -húmeda y estrecha conchita abrirse... --Mnnn, ha, haaaa, ha, ha, ha, ¡dame duro papiiiiii! haaaaaaa… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Haaaa, ha, ha, ha, ha, ha, para ha, ha, Haaaaaaaaa, para ha, ha, haaaaaa… haaaaaa, ha, haaaaaa, Mmnnn, Mmnnnnn… ¡Siii Diosito haaaaay! haaaaa, ha, haaaaaaa, haaaaaaa, ha, haaaaaa, ha, ha, ha, Haaaaaaaaaaaa… ¡¡¡¡Ho Mi Diossssssssss!!!! -Cuando me di cuenta, había hecho tope. --Uffff... que dura la tienesss... ooohhhh... Ahhhh ohhh que rico, Siiiiii, me gustaaaaaa, Sigueee, que ricooooo, haaaaa me encanta papi haaaaaaa… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… haaaaa, ha, ha, ha, ha, haaaaaaaaa, ha, ha, haaaaa, ha, haaaa, ha, haaaaaa, ha, ha, haaaaa, ha, haaaaaaaahhh, Haaaaaaaaaaaaaa… Ohhhhhhh, ahhhhhhh… Haaa, haaaa Mmmmnnnnn, haaaaaay… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Mmmmnn, ho, ho, ho, haaa, Mmm, haaaaaaa… Haaaa, haaaaaaaaa, Haaaaaaaaay…
Tras unos minutos de embestidas, noté como el hombre se contrajo, tensando bruscamente su cuerpo, arqueando su espalda hacia atrás. Mi imaginé al instante lo que iba a pasar. Comenzó a gritar, sin parar de embestir el coño de mi esposa. Se iba a correr. Y lo iba hacer dentro. Sin impedimento alguno.
--Oh si… me vengo... Oooh qué coño tienes… siiii…
Mi esposa al sentir el fluir del semen en su vagina, igualmente se alteró, gimiendo, notando realizó movimientos para abrirse bien, con el fin de que el semen le llegara profundamente, mientras vociferaba.
--Oh siii… Como te siento… Oh cabron me vas a llenar… Oooooh... Si preña a esta puta….Vamos, ¡¡Que lo vea bien mi maridito!!… ¡Déjamelo bien lleno!.. Sigueee, que ricooooo, haaaaa me encanta papi haaaaaaa… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… haaaaa, ha, ha, ha, ha, haaaaaaaaa, ha, ha, haaaaa, ha, haaaa, ha, haaaaaa, ha, ha, haaaaa, ha, haaaaaaaahhh, Haaaaaaaaaaaaaa… Ohhhhhhh, ahhhhhhh… Haaa, haaaa Mmmmnnnnn, haaaaaay… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Mmmmnn, ho, ho, ho, haaa, Mmm, haaaaaaa… Haaaa, haaaaaaaaa, Haaaaaaaaay…
De nuevo sentimientos encontrados me abrumaron. De un lado, me sentía dolido, humillado por mi esposa, viendo como era sometida por aquel extraño, que encima se corría dentro de ella; pero, por otro lado, era una experiencia inigualable. Ver como aquel hombre la tomaba, de forma brusca y con total sometimiento de la misma, con su enorme poderío físico ante la altura del mismo, y como clavaba sin para su dura verga en el fondo del coño de mi mujer. Saber que se estaba viniendo dentro de ella, hizo que mi pene emergiera como un mástil. No pudo remediarlo. Me había convertido en un auténtico cornudo. Al hombre demostró que era un semental único, dado que se estuvo vaciando dentro de Salomé durante largo tiempo sin parar de embestirla. Cuando acabó, extrajo el falo del coño de mi esposa, ya algo flácido, observé el enrojecimiento de la vagina, la cual comenzó a brotar restos de una mancha blanquecina, deduciendo que se trataba el semen de Lucas. Me quedó patente que aquel cabronazo la había regado bien por dentro. De hecho, mi esposa se giró quedándose boca arriba, abierta de piernas, mostrándome su coño, con los restos de semen, que se escurría de su concha en abundancia. Al ver como se había puesto mi pene, que permanecía erecto entre mis piernas, ya que seguía desnudo, exclamó.
--Que cabron… ¿Te has empalmado viendo cómo se cogían a tu esposa?... ¡Eres un degenerado!...
Se incorporó beso ardientemente de nuevo en la boca al hombre, y osadamente volvió a tocarle los testículos, diciendo.
--¡Verdaderamente eres de otro planeta! Joder, me has llenado el coño, y aún sigues con los huevos cargados.
Luego se vino dónde estaba, me besó igualmente la boca, me hizo sentar al borde de la cama, para luego bajarse de la misma, acercándose. Se abrió de piernas, arqueándose hasta acercar su vagina, aun goteando restos del semen, para terminar, sentándose, clavándose hasta la misma base mi falo. Obviamente, mi pene entró como mantequilla. Mi esposa estaba bien lubricada ante la gran cantidad de semen que el extraño había depositado en ella. Apoyó sus manos en mis hombros y comenzó a cabalgarme, diciéndome al oído.
--Vamos maridito. Quiero que ahora seas el que descargue dentro. Quiero sentir el semen de los dos dentro de mi coño.
No llegaba a entender la entereza de mi esposa tras los polvos echados con el extraño, y aún permanecía con ganas. Por otro lado, parecía aún seguir caliente, excitada como nunca. Me dije.
--“¿Estará de verdad ovulando?” -No me atreví a preguntárselo, pero me quedó una seria duda.
Todo lo ocurrido, me tenía igualmente enardecido, por lo que pronto la tomé, la eché boca arriba sobre la cama, sin sacarle mi pene, y comencé a embestirla con fuerza y decisión. Observé como mi pene salía embadurnado de una mancha blanquecina, evidenciando que era el semen de Lucas, y eso más me agito. No tarde mucho, y al poco tiempo vino me descarga.
--Ooooooh si machito mío… así… Córrete también…
Cuando acabamos, salí de ella, y me fui a asear un poco. Cuando regresé, observé que Lucas continuaba en la cama con mi esposa. Aquella me miró queriendo contestar a mi pregunta, respecto al porque seguía allí, diciendo.
--Se queda esta noche a dormir con nosotros. ¡Quiero dormir entre dos machos! -Y echando mano al falo del otro exclamó… --A este cabronazo aún le queda mucha leche en sus huevos, y tengo que descargarlo del todo.
No quise volver a discutir, por lo que me sometí. Total, nada podía hacer. Decidiéndome por entrar igualmente en la cama, quedando ella entre ambos. Estábamos algo cansados, por lo que pronto nos rindió el sueño. Intuía que la noche iba a dar mucho de contar. Había abierto la veda y me agitaba saber cómo iba acabar todo.
CONTINUARA…
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