Con El Sello de Morbo y Placer…
--¿Y a ti que te pasa? ¡¡Veo que no te cortas ni un pelo! ¿Has olvidado que estas mi casa?… ¿Al menos debías comportarte?
--Pero suegra. ¿Por qué se pone así? No le he dicho nada, solo me limitada a observaba. -Le comenté, añadiendo. --¿Le pone nerviosa que la observé?
--Que… ¿Y?... ¿Porque que iba ponerme nerviosa?.. -Intento reaccionar.
Ella, siguió terminando de preparar la cena. No obstante, le dije, para tranquilizarla y tratar de que el ambiente no se volviera tan arisco entre nosotros.
--Petra, no debe ponerse así conmigo… Solo la observaba... Me estaba diciendo a mí mismo, que no ha cambiado nada. Y, la verdad es que, debo reconocer, “cada día está mejor... Parece que los años no pasan por usted… y usted se pone asi delante de mi por favor casi parece una yegua en celos…
--Que… -Se quedó algo sorprendida de mis palabras, y mirándome algo extrañada, me contesta, ya. --¡Tú lo que eres es un adulón! Además, soy la madre de tu esposa, no debes decirme esas cosas.
--El que sea la madre de mi esposa no puede evitar que piense que es una yegua encantadora….
--No me diga asi…
--¿Qué te diga cómo?
--¡Yegua pues!
--¿Pero que tiene de malo no es algo malo?
--Bueno yo no…
--¡Ÿ sigue estando muy buena! Le sonreía mientras hablaba. Pero, como siempre, al final siempre suelo propasarme y añadí: ¿Y ese trasero…? la verdad suegra, vuelve loco a cualquier hombre.
--¡Queeee!… Me contesta mirándome con cara de reproche. Se pone de lado intentando evitar que me fijara en su trasero. Luego, con cierto nerviosismo me contesta.
--Coooomoooo ¿Cómo te atreves? Pero… ¡¿Qué te pasa últimamente?!
No obstante, logró serenarse y por fin nos sentamos ambos a la mesa a cenar. Tras terminar, constaté a través de la ventana de la cocina que afuera llovía torrencialmente, aunque no hacía frío, más bien mucha humedad y calor. Tras lavarme los dientes, salí del baño y me encontré a mi suegra en el sofá viendo la televisión. Me senté en uno de los sillones sofá existente de frente a la misma.
Me di cuenta de que Petra, de reojo, como quien no quería la cosa, dirigía su mirada hacia mi pantalón corto. Era evidente que ella buscaba conocer si su yerno estaba excitado o no. Aunque mi erección no era de momento muy importante, sí que el bulto de mi pantalón no negaba las dimensiones de mi aparato reproductor. En varias ocasiones capte su mirada y al verse sorprendida, se incorporó con la intención de marcharse, mientras yo miraba su trasero con autentico descaro.
Ella nerviosa, optó por dirigirse de nuevo hacia la cocina sin decir palabra. Esta estancia de la casa se encuentra bastante alejada del dormitorio principal donde se hallaba su esposo, por lo que, cualquier conversación era difícil que fuera escuchada desde el dormitorio. Y además, ambos éramos conscientes de que mi suegro estaba sumido en los sueños adonis. Ante esta circunstancia, me armé de valor y fui tras de ella hasta la cocina. Mi osadía fue tal que al verla junto al poyo de la cocina tomando un vaso de agua, me acerque hasta situarme detrás de ella. Sin saber porque, puse mis manos sobre sus hombros, y los acaricié como si tratara de calmarla. Percibí al momento que su cuerpo se estremeció al sentir el contacto físico de mis manos. Inmediatamente me intentó apartar diciéndome.
--Luuu ¿Qué haces?... ¿Qué pretendes?...
Sabía que era una completa locura, pero aquella mujer pese a su carácter autoritario e intransigente conmigo, no podía dejar constara que me tenía excitado. Casi sin pensarlo me atreví a contestarle.
--Sabe perfectamente lo que quiero... Y, ¿Usted también lo desea suegrita?
--Queeee yo no… queee… ¿Estás loco? -Me contesto casi sin dar crédito a mis palabras. --Sal de la cocina de inmediato… ¡Estás loco!
Lejos de inmutarme, en un acto de locura, logré sujetarla colocándola mirando hacia el apoyo de la cocina, al tiempo que con gran decisión le logré levantar la bata hasta por encima de su trasero. Por primera vez aparecieron ante mis ojos las preciosas nalgas y muslos de aquella hembra, quien cubría su trasero con unas bragas de color blanco. No me aguante y le di una fuerte y sonora nalgada.
--¡Plazzzzzzz!...
--¡Ahhhhhyyy! Pero que haces.
--¡A callar yegua! -La espete.
--¡Plazzzzzz! -Le volví a dar otra nalgada.
--¡Ahhhhhyyy!... Ooooh ¿Qué haces? ¿Sinvergüenza?… suéltame… oh, oh Dios, pero que haces… -Exclamo al sentir como el marido de su hija le estaba mancillando, la bata y observando y castigando su trasero casi desnudo.
--Vamos suegra... Relájese… ¡Cielos, Petra! ¡Pero qué buena esta!
Al tiempo que la sujetaba con la mano izquierda obligándola a mantener su cuerpo contra el apoyo de la cocina, con la mano derecha tiré de sus bragas, logrando bajárselas hasta las mismas rodillas. La mujer quedo totalmente sorprendida por mi acción. Era evidente que no se esperaba aquella acción por parte del marido de su hija.
--Oh ¿Qué haces? Serás cabrón… Ooooh me vas a desnudar… Hoooo…
Mi suegra, estaba como paralizada. Apenas pudo articular palabra, mientras contemplaba como sus bragas estaban ahora en sus rodillas, mostrando todo su trasero desnudo a su joven yerno. Me di cuenta de que aquella mujer mantenía un trasero redondo, y unas nalgas blancas, sin ninguna vena o varices visibles. Aquella visión fue una delicia para mi vista y me terminó de empalmar. Debido a su propio forcejeo, sus bragas, con el movimiento cayeron al suelo del pavimento de la cocina. Sin pensarlo mucho introduje mi mano por entre aquellos muslos desnudos, logrando alcanzar por primera vez la concha de mi suegra.
--¡Ahhhhyyyy Noooo!...
¡Fue algo alucinante! Comprobé que mantenía una buena mata de vello que cubría gran parte de su vagina. La forcé un poco, presionando para que abriera mejor sus piernas, y al momento pude alcanzar los labios de su vagina, que, al contacto de mis dedos, constaté gran humedad.
--¡Cielos! -Me dije --¡Qué mojada esta la putita! ¡Que sorpresa!
--Oh no ¡Me toque ahí!... ¿Pero qué hace?… sinvergüenza noooo… Hoooooo…
--Vamos suegra, sé que en el fondo lo está deseando. Se revuelve mucho, pero tiene todo el coño encharcado. Es una buena putita. ¡Que mojada está! ¡Vaya sorpresa!
--¿Pero qué dices?, ¡No es cierto!… -Exclamo intentado evitar mis dedos en su vagina.
--¡Que no me toques!… Hooooooo…
Había clavado dos dedos de mi mano derecha dentro de su vagina, comprobando que entraron con gran facilidad dada su humedad. Al instante comencé a perforarla con los mismos, manteniendo un bombeo constante. Mi mano quedó totalmente empapada por sus flujos.
--Quítame los dedos de ahí cabrón Hooooooo... Te voy a denunciar… hooooo noooo… -Exclamoaterrorizada al ver como su propio yerno le estaba introduciendo los dedos de su mano en su vagina. Algo que para una mujer tan conservadora y altanera como ella era inconcebible.
--¡Cállese pórtese bien y disfrute! -Le dije, de forma autoritaria y totalmente excitado y sin dejar de bombearla con mis dedos.
--¡Esta noche va a recibir lo que se merece! Va a tener la polla de un buen macho en su coño, y si puedo también en su culo.
--¿Qué dices?… ¡Está loco!… ¡Eéjeme!... No Hooooo… Mis fricciones en su coño, con la permanente penetración de mis dedos, hicieron que la misma se viniera pronto en un precoz orgasmo.
--¡¡Haaaaaaaaaaaayyyy noooooooooo!!...
¡Realmente no me lo esperaba! Cielos con la suegra, pese a su carácter tradicional y conservador, se había corrido nada más meterle unos dedos.
--Oh cabron nooooo oh siii me... hoooo, hoooo…
Exclamó ella, mientras apretaba las paredes de su vagina intentado triturar mis dedos, al tiempo que se venía, viendo como cedía la presión, y mis dedos se llenaban de más y más fluidos vaginales.
--¡Vaya, vaya!.. ¡Veo que está bien caliente suegra! ¡Que putita, se has corrido solo con mis dedos! ¿Cómo será cuando le meta la mi tranca?
Sin más aspavientos, con una calentura de mil demonios, y, con total temeridad, decidí bajarme los pantalones, los cuales cayeron al suelo de la cocina, y al momento hice lo mismo con mi slip. Al instante deje al aire mi mandarria, que ya relucía con una erección de caballo, debido al morbo de aquella escena. Me percaté de que la situación me había puesto tan excitado, que mire mi mandarria y, hasta creí que la tenía más gruesa y grande que nunca. Sin pensarlo mucho, viendo que mi suegra estaba como relajada tras el orgasmo, aun recuperando el aliente con sus piernas abierta semi dobladas, viendo que sus piernas permanecían entre abiertas, acerque mi polla metiéndolo entre ellas, con lo que pronto alcance la raja de su coño. Al instante sentí como mi carnoso y rojo glande se empapó de sus flujos, y sin esperar reacción, de un golpe de riñones le logre encajar casi dos tercios de mi tranca.
--Hooooo cielossssssss noooooo que daño hooooooo sáquela Aaaaaaaayyy, Aaaaaaaayyy Oooohhhh….
Pese haber tenido dos hijas, la realidad es que su coño me pareció bien estrecho. Pero ello añadía una satisfacción mayor a mi penetración, por lo que le dije.
--Así suegrita... Ya la tiene dentro… ufff putita…. ¡Qué yegua!... ¡Qué caliente tiene ese coño!… Se ve que estaba bien deseosa… ¿Eh suegrita?…. ¿Necesitaba mi polla? ¿Verdad?
--Oooh ¡Por favor!… sáquela… Hooooh, hummmm… ¡No sea loco!… Ahhhhhyy Cielos, cielos, cielos no cielossss… Y… ¡¡Además sin protección!!… hooooooyyy…
Ante sus palabras, recordé que mi suegra todavía estaba en época fértil, por lo que podía resultar embarazada. En ese momento me di cuenta de que mi pretensión no dejaba de ser bastante peligrosa, y que debía haber usado un condón, pero la situación era tremendamente excitante y en ese momento tampoco tenía ningún condón a mano. Me olvidé de mis prejuicios, y ante el calor del coño de aquella mujer, le terminé de clavar mis 27cm de polla.
--¡¡¡Haaaaaaaaaaaaaaayyy Cielossssssss Ooooohhhhhhhhhh!!!...
Ella arqueo su espalda al sentirse totalmente atravesada por mi tranca, quedando apoyada sobre el apoyo de la cocina, mientras desde atrás, mi polla estaba completamente pegada a sus nalgas. ¡Tenía a mi suegra completamente atravesada por mi polla!
--Hoooooo cabron… lo has hecho hoooooooo Nooooo, estas muy adentro hooooooo…
Mi suegra al sentir toda mi vara dentro de su vagina, quedo como entregada. Hacía amagos de soltarse, aunque percibí que lo hacía con poca convicción. Sin lugar a duda la situación, el momento, pudo con ella. Sentir la tranca de su yerno en todo su coño que aun chorreaba mucho, era algo morboso y a la vez muy desafiante, especialmente para una mujer tan conservadora como ella. Tras sujetarla bien fuerte con ambas manos, comencé a bombearla sin piedad, dentro fuera, dentro fuera…
--Haaaaaaaaayyy, haaaay, haaaaayy, haaaaay, ha, haaayyy, ha, ha, ha, haaayy… -Mi cipote entraba totalmente envarado hasta el mismo fondo en su vagina, una y otra vez. --Haaaaaayyy, ha, haaaayy, ha, haaaaaa, haaaa, haaaaayy, ha, ha, ha, haaaaay, haaaay, ha, ha, ha, haaaayyy… -Jamás pensé que follar a mi suegra me fuera a propiciar tanto placer. --Plac, Plac, Plac, Plac…. haaaaaay, haaaayy, haaaaaa, ha, ha, haaaahhh… Haaaaaaaaay, haaaaay, ohhh, hummm, ohhhh, huummm, haaaaa, haaaay, ha, haaaaayy… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… haaay, haaaay, haaay, haaahh, haaaahhh, ha, haaaaaaaaaaayyy… -Realmente aquella era una hembra singular. --Haaaay, hay, haaaay, usssff, ussff, humm, haaaaay, hay, hay, hay, hay, ummm, ummm, husss, ussfff, haaaaay, haaaayy… El morbo del momento, el llevar días sin sexo, y contemplar el intenso calor de la vagina de la madre de mi esposa, fue un momento propicio, y decidí recréame en él. --Haaaaaaaaay, haaaaay, ohhh, hummm, ohhhh, huumm, ussfff… haaaay, haaaaay, haaaaayy, haaaayy, haaaaay, haaaaaaaaaaaaaaayyy…
Mientras la follaba, contemplaba su perfecto trasero, sus nalgas blanquecinas, y como mi tranca salía una y otra vez de su coño bastante engrasada por sus fluidos, para volver a envainársela hasta el mismo fondo. ¡Era algo espectacular! ¡Inenarrable!
--Hoooooyyy… Nooooo, nooo, nooo, hoooo, noooo, debes sacarla… oooh cabrón…. ¡Oh me ha llegado hasta el fondo!... hooo… nooo hoooohhh… Haaaaayy, hay, haaaay, hay, haaaay, usssff, ussff, humm, haaaaay, hay, hay, haaaayyyy, hay, ummm, ummm, husss, ussfff, haaaaay, haayy… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… haaaayy, haaaaayy, haaayy, haaaayyy… Haaaaaaaaay, haaaaay, ohhh, hummm, ohhhh, huumm, ussfff, haaaay, haaaaay, ha, ha, ha, haaaaaaaaaaaaaaayyyyy…
--Si suegrita... La tiene toda dentro… Veo que le gusta la polla del marido de su hija… ¿Verdad que le gusta suegra? -Casi le grite totalmente alocado, sin dejar de penetrarla ni un solo instante.
--Calla, Calla, calla, callla, calla sinvergüenza… Oh Dios mío que locura… Haaaaaaaayyy, haaaaa, ha, ha, haaaa, ha, haaaa, ummm, ummm, husss, ussfff, haaaaay, haaaayy… -Arrecie con mis bombeos, lo que motivo que, al poco tiempo, comprobara como aquella mujer comenzaba de nuevo a sentir los estragos de un nuevo orgasmo. --Haaaaayy, haaaa, ha, ha, haaaaay, haaaay, haaaaa, ha, ha, haaaayyy… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… haaaayy, haaaaayy, haaayy, haaay, hay, haay, haaaaay, haaaay, hay, haaaaahhh… haaaaayy, haaaa, ha, ha, haaaaay, haaaay, haaaaa, ha, ha, haaaayyy… -El cada vez más fuerte follando. --Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac…. Haaaaaaaaay, haaaaay, ohhh, hummm, ohhhh, haaaaayy, haaaayy, haaaaayy… -Todo ello se pudo en evidencia, al sentir como las paredes de su vagina volvían a contraerse, apretando al máximo mi tranca, como si quisiera estrangularla. Hayyyyyy Diossss, Haaaaayyy Diosss, Haaaayyyy Diosssss… haaaaaaaayy, haaaaaayy, haaaaayyy, haaaaaaaaayy, ha, ha, ha, haaaaaayyy haaaaayy… haaaaayy, ha, ha, haaaaaayy, ha, ha, ha, haaa, haaaaaaaaayy… Para poco después ver como todo su cuerpo cedía, teniendo que sujetarla para evitar que cayera como desvanecida al suelo.
Era notorio, que la madre de mi mujer había alcanzado un nuevo orgasmo que la había dejado casi sin fuerzas. Entonces, mire alrededor buscando algún apoyo, y me fije en la propia mesa de la cocina. La misma tenía una altura optima, por lo que, tras extraerle mi verga, la llevé casi empujándola hasta echarla sobre la propia mesa, boca arriba. La misma estaba tan sedada por el anterior orgasmo, que apenas puso impedimento, limitándose a exclamar.
--Oh Dios no Cielos para no, Oh más no… ¿Qué haces?… Pero… ¿Qué vas hacerme?...
En aquella posición, con todo el cuerpo de aquella mujer echada de espaldas sobre la mesa de la cocina, pude contemplar la cara de excitación de mi suegra, ahora frente a frente. Me fije por primera vez en su coño, observando la espesa mata de vello que rodeaba su vagina. Tras obligarla abrir sus piernas que logre sin mucho esfuerzo, contemple con mayor detalle su chocho, con los labios inflamados y el hueco abierto por las fricciones de mi tranca. La visión de aquella vagina aumento mi excitación. Mire mi tranca, totalmente erecta y enfilada hacia delante, ahora con el glande descapullado por la tremenda excitación, y ante su atenta y excitante mirada, acerque mi tranca nuevamente hasta la altura de su vagina, era perfecta y se la volví a clavar.
--¡Haaaaaaaayyyyyyyyyyyyyy me muero! -Pero, ahora de frente, y mirándola a la cara. --Haaaaaaaayy, haaaaaayy, haaaayy, haaaaayy, haaaaaaayyy… -En esa nueva posición mi pene llegó hasta el mismo útero de la suegra. --Ohh cabron Hoooo, nooooo otra vez nooooo… hoooo… Haaaaayyy, ha, ha, haaaaaaaaaayyy… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Haaaayy, ha, ha, haaaaaayyy… haaaaayy, haaaaa, ha, haaaaa, ha, ha, haaaaaaaaayy… Haaaaaaayy, haaa, ha, ha, haaaaaayyy, haaaayy…
Tras darle unas cuentas penetraciones en aquella posición, abrí su bata, ante su sorpresa, que intento evitar, quedando solo con el sostén de color blanco que llevaba puesto. Tras contemplar que se alojaban un par de preciosos pechos, tire del sostén hacia abajo con fuerza, en plan sádico, quedando sus pechos, al aire, mostrando unos senos de gran tamaño, pero con unos pezones bastante negros y pronunciados. Igualmente me sorprendió contemplar la piel blanca de su cuerpo y pecho. Al ver coma le desnudaba sus pechos, ella exclamo.
--Oh me vas a desnudar todaaaa hooooo… ho joder... mis pechos nooo…
--Suegrita… hummm... ¡Que pechos más preciosos!… Uhhhh y sin poder contenerme, acerque hasta ellos mi boca, chupando y lamiendo los mismos, sin dejar de perforar su coño.
--Ohhh, hooo Noooooo…
Pese a sus protestas, era manifiesto que mis sobeteos y chupeteo a sus pechos le estaba haciendo mella, y notaba como su vagina se abría más, e intentaba colaborar. Me la estuve follando durante varios minutos en aquella posición. La mire a la cara, y me quedó reflejada en la memora la cara de perra en celo que estaba poniendo mi suegra. Aquella mirada demostraba que, Petra estaba disfrutando del polvo que le estaba echando. Ello me animo a continuar atravesándola y mamando sus pechos sin descanso. En un momento dado, deje tranquilos sus pechos, ella me dice.
--Haaaaay, haaaay, ha, haaay, haaaaay, haaaay, haaa, ha, ha, haaaayyy… haaahh, haaaahhh, ha, No, no, no, Paraaaaaa, haaaaaaaaaaaayyy… Para por favor… Suplicaba... Oooohhhh, hummm nooo hoooo, para Nooooo, Oohhhhhh… ¿Sabes lo que estás haciendo verdad?... ¡Te voy a denunciar!… ¡Se lo diré a todo el mundo!... Hooooo… Más no Hooooo… Haaaaayyy, ha, ha, haaaaaaaaaayyy… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Haaaayy, haaa, ha, haaaaaayyy…
--Lo que usted diga suegra… Pero… ¡¡Hoy me la voy a follar bien follada! ¡Para que sepa quién manda! -Le conteste dejándola casi sin palabras, mientras arremetía mi penetración, perforando sin descanso su caldeado coño.
--Ooooh… eres un cabron... hooooo por favor… Haaaaaaaayyy, haaaaa, ha, ha, haaaa, ha, haaaa, ummm, ummm, husss, ussfff, haaaaay, haaaaaaaayy… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… haaaayy, haaaaayy, haaayy, haaay, haaaaahhh… haaaaayy, ha, ha, ha, haaaaay, haaaay, haaaaa, haaaaaaaaaaaayyy… -El cada vez más fuerte follando. --Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Haaaaaaaaay, haaaaay, ohhh, hummm, ohhhh, huumm, haaaa, ha, ha, ha, ha, haaaaaayy…
--Vamos suegra... No se queje tanto… En el fondo está disfrutando… Necesitaba la polla de un macho como la de tu yerno… ¿Acaso va a negarlo?… Vamos suegra… ¡Así!… ¡Abrase bien ese coño que se lo voy a terminar de perforar!… ¡Uf putita que buena!
Mis palabras y mis penetraciones nos estaban llevando a ambos al climax. Ella constató que estaba a punto de correrme, percibiendo como mi tranca se iba engrandeciendo dentro de su vagina. Lo que la instó a suplicarme:
--Debes salirte... Tienes que correrte fuera… no estoy protegidaaaaaaaaaaaaaa… -¡Pero yo quería demostrarle quien mandaba! Por ello, le contesté.
--¿Acaso no quiere mi leche suegra? Pues, ¡¡Yo creo que necesita que le rieguen bien ese coñito! -Y, sin dejar de bombearla, percibía mi pronta eyaculación. Pese a conocer que estaba aún fértil, la situación del momento, y mis enormes ganas de eyacular dentro de aquel caliente coño, me llevo a decirle. --¿Ha visto mis testículos suegra? ¡Los tengo repletos de leche! Llevo días sin follar con su hija por problemas de la regla. Por eso los tengo a reventar…
--Ooooohhhhh nooooooo. -Mis palabras la excitaron aún más. --Estás loco…ni se te ocurra. Haaaaaahhh… ¡Me podrías dejar embarazada! -me contesta, mostrándose verdaderamente preocupada. Lo note en sus ojos.
--Ya sé que todavía es fértil. ¿A lo mejor le damos un hermanito a mi esposa? ¿Se lo imagina? -Fue mi contestación.
Ella me miró fijamente a la cara, lanzándome una mirada felina, pero, en el fondo note que me estaba retando, como acostumbra hacer siempre conmigo. Su cara notaba furor, ira y excitación, diciéndome.
--Haaaaaaaaayyy, ¡Ni se te ocurra!... haaaay, haaaaay, haaayy, haaaay, ha, haaaayy, ha, ha, haaaa, haaaaayy, haaaaay, haaaay, haaaayyy… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac…. haaaaaay, haaaayy, haaahhh… Además… creo que estoy en mis días fértiles... Haaaaaaay, haaaaay, ohhh, hummm, ohhhh, huummm, haaaaa, haaaay, haaaaaaaaa, haaaayy… No la eches dentro… ni se teeeeee ocurraaaaaa… haaaaaaay, haaaaaaaayyy… No pudo terminar la frase, especialmente al sentir como mi tranca se endurecía al máximo en su vagina… Haaaaaaayyy, haaahh, haahhh, haaaaaayyyy, haaaaaaaayyy… Haaaaaaaaayyy… No pudo terminar la frase, especialmente al sentir como mi tranca se endurecía al máximo en su vagina.
--Haaaaa, haaaa, ha, haaaayy… Hooooo Nooooo cabron… ¿Lo vas hacer? -Conocerla en sus días fértiles fue el acicate perfecto para que mi semen comenzara a manar descontroladamente. --Hoooo nooo…ummm, ummm, husss, ussfff, haaaaay, haaaayy… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… haaaayy, haaaaayy, haaayy, haaay, hay, haay, haaaaay, haaaay, hay, haaaaahhh… -Percibiendo como salía disparado con suma potencia regando el coñito de mi suegra. --Haaaaayy, haaaaay, haaaay, haaaaa, haaaayyy… Haaaaaaaaay, haaaaay, ohhh, hummm, Ohhhh, Huummm… haaaaayy, haaaaaaaayy… Haaaayy, haaaaaayyy… haaaaaayyy, haaaaaaayyy, haaaaaayyy haaaaaayy…
Viendo que ya me venía, clave mi daga lo más que pude dentro de su vagina, y presioné con todo el peso de mi cuerpo echándome sobre el de mi suegra, clavando profundamente mi daga, para comenzar a vaciarme dentro de ella.
--Haaaaayy, haaaa, haaa, haaaaaayy… Haaaayy, haaaaaayyy… haaaaayy, haaaaa, haaaaa, haaaaaaayy… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Haaaaaaayy, haaayy, haaaaaayyy, haaaayy… Haaaaaayy, haaaaaayy, haaaayy, haaaaayy, haaaaaaayyy… -Realmente me sentí liberado, gozoso. Venirme dentro de la madre de mi esposa era algo que había soñado, pero que jamás pensé que se pudiera hacer realidad. --Ohhhhhhhhhhhhh noooo… te estás corriendo… cielos nooooo me estas llenando nooooo… hoooooooo… me vas a embarazar hooooo, noooo hoooh… me llenas hooooo noooo…
Para mi sorpresa, aquella hembra al sentir mi leche regándola por dentro, entro en éxtasis y comenzó a convulsionarse nuevamente, comprobando cómo alcanzó un nuevo orgasmo casi al unisonó con el mío.
--¡AHHHHHHHHYYYY! ¡Nooooooooooo! -¡Fue algo fenomenal! --Ohhhhhhhhh, hummmmm hummm. -Hasta la fecha nunca había alcanzado el orgasmo al mismo tiempo con mi esposa.
Me quede unos momentos con mi cuerpo apoyado sobre el de mi suegra. Pesé aquella posición forzada sobre la mesa de la cocina, con toda mi daga clavada hasta la empuñadura dentro de su conejo, mantuve la posición. Nuestros cuerpos y nuestras caras estaban realmente muy cerca. Note los sudores de su cara y su cuerpo, que se entremezclaban con los míos. Deduje que no había reproche en su cara, estaba sumamente relajada y era manifiesto que había disfrutado de este nuevo polvo. Sin decirnos nada, decidí retirar mi daga de su coño, mientras me fijaba en la enorme abertura que había dejado en su chochete. Sus labios ahora se veían más enrojecidos y la hilera de semen que salía su coño demostraba que mi eyaculación había sido copiosa.
Ella se fija igualmente en cómo había quedado su vagina. Luego, dirige su mirada hacia mis genitales, observando que mi tranca había descendido un poco, pero aún se mantenía dura. Volviendo a mirarme a la cara me dice.
--Al final lo has hecho. Eres un desgraciado. Y “encima te has corrido dentro”. Y, ahora ¡¡Que!!... ¿Y, si quedo embarazada? ¿Cómo se lo digo a mi esposo?
--Pues te lo tienes merecido por ser tan yegua en celo asi aprendes quien manda.
Evidentemente me quedé un poco preocupado. Ella entonces, se baja de la mesa y sin esperarlo me soltó una tremenda bofetada que sonó en toda la cocina y resto de la casa, saliendo aprisa hasta el baño, dejando atrás sus bragas. Yo, me repuse. En el fondo sabía que me lo tenía merecido...
Continuara…
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