Con El Sello de Morbo y Placer…

--Oh si Lucasssss… míralo bien. Me tienes bien abierta. Veo que aún no te has corrido... -Y, alcanzando el falo del hombre masajeó el mismo, mirándome a la cara, para tras darle un par de sacudidas, preguntarme. --¡Te has fijado maridito como esta esté macho semental! ¿Te has fijado en el pedazo huevos que tiene? -Tocándole al propio tiempo los testículos, masajeándolos descaradamente, diciéndome. --¿Qué te parecería si le quito el condón y dejo que se corra dentro? ¡Me quedé sin habla! ¡Mi mujer estaba como enloquecida! Entre el alcohol y la excitación no se comportaba normalmente. Dejar que se corriera dentro era una temeridad, algo en lo que no había pensado en ningún momento. Por ello, casi alarmado, le dije.

--¡Estás loca!... follatelo, pero no cometas esa locura.

--¡¡Ahora te echas atrás! -me dijo con cara de auténtica lujuria. No obstante, pareció recapitular, y mirando al hombre, le dijo. --¡¡Vamos machote mio, clávame de nuevo hasta que te corras!!

El hombre dudo, e intentó retirarse el condón, pero ella le detuvo diciendo.

--Para, para… ¿Dónde vas? ¿No ibas a creer que te iba dejar correrte a pelo? Sin protección no…

El hombre estaba tan deseoso de correrse, que no se lo pensó más. Tomó su polla erecta, majestuosa, con aquella excitante curvatura, se colocó ante la concha de mi señora, observó que la altura era perfecta, mientras mi esposa espera ansiosa la penetración. Sorprendentemente se detuvo nuevamente, me miró mostrándome su pene, pasando la mano por toda ella como retándome a que verificara la dureza del mismo, y sin más preámbulo, volvió a enfilar hacia el coño de mi mujer. Mi corazón volvió a palpitar aceleradamente. Mi esposa abrió los labios de su coño, mostrándole lo chorreante que se encuentra. Por su mirada apremiante, me dio a entender que quería aquella verga dentro de ella, en lo más profundo de su ser. El extraño semental, consciente del beneplácito de mi señora, le metió su pene de un golpe de cadera haciéndola suspirar. Ya la tenía dentro otra vez.

--Ooooooohh mi Diossssssssss, Ohhhhh cielossss…. Oh si… La quiero bien dentro… uh, que buena polla tienes. -Escuche decirle a mi mujer.

Eso aceleró al hombre que comenzó un mete y sacar con ritmo, mirándola, observando los pechos al descubierto de mi señora, sujetándola por las piernas abiertas mientras entraba y salía de ella. Cada vez con mayor velocidad, metía y sacaba… cada vez más deprisa.

--Aaaahhh Papiiii, papiiii Hmmm…¡¡Oh Berto, has visto!!… ¡¡Que bien folla este cabronazo!!... -Gemía anunciando su orgasmo mientras me dijo mi esposa, al tiempo que se comenzó ella misma tocarse los pechos, incitando al hombre para que la continuara follando como más ahincó.

--Ahhhy, Ahhhy, Ahhhy, Ahhhy, Ahhyy… Qué divino, qué divino ¡Uy! ¡Así, asi, asi, asi! ¡¡Me voy a veniiiir!! Haaaaaaaa… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Ahhhhhhy, Ahhy, Ahy, Rico, rico, rico me encanta huuuummm Ricoooooo… Ahyy, Ahy, Ahhhy… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Ahhhy, Ahhhy, Ahhhy, Ahhhy, Oh si… sigue así, vas hacerme correr de nuevo… Ooooh… Ahhhy… Ahhy, Ahhh, Ahhhy, Ahhhy, Ricoooooooooooo… Plac, Plac, Plac, Plac… Ahhhy, Ahhy, Ahyy, Ahhhy, Ahhhy, Ahhy, Ahy, Ahhhhy, Ahhhhhy, Ahhhy, Ahhhhhhy…

Aquel hombre se cuidaba bien, y demostró que mantenía una fortaleza física envidiable ya que, pese al esfuerzo empleado, se mantenía con una energía notable. No solo espero paciente a que mi señora volviera alcanzar el orgasmo, sino que tras acabar la misma, comenzó a embestirla con dureza, evidenciando en los rasgos de su cara que estaba a punto de venirse.

--¡¡¡¡Ho Mi Diossssssssssss!!!! Haaa, haaaa Mmmmnnnnn para ya haaaaaay… Mmmmnn, ho, ho, ho, haaa Mmm ha… Haaaa, haaaaaaaaa, Haaaaaaaaay… ¡Nooooo!, hoooo, hoooooooo… ¡No seas asiiii! Me encanta, ha, ha, ha, ha, ha, haaaaa, haaaaaa… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Mmmmmmmm, nooooo, siiii, no pares por favor, ayyyyyyyyyy, divino, asiiiiiiiiiiiiiii Ahhhh ohhh que rico, Siiiiii, me gustaaaaaa, Sigueee, que ricooooo, haaaaa me encanta papi haaaaaaa… Cielos… ¡Me encanta! ohhh…. Uffff, haaaaaaaa, ha, ha, ha, ha, ha, haaaa, hussssffff, Uffff, haaaaaa… Ahhhh, ohhh. Haaaaaaaa… ohhhhhhh, ahhhhhhh… Haaa, haaaa Mmmmnnnnn, haaaaaay… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Mmmmnn, ho, ho, ho, haaa Mmm ha… Haaaa, haaaaaaaaa, Haaaaaaaaay… haaaaaaa, ha, ha, ha, ha, ha, para ha, ha, Haaaaaaaaaaaa, para ¡¡Ayyyy!! ¡¡Pará, pará despacio!! ¡¡Ayyyyy!!... Ha, ha, ha… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Ummm, me encanta… Haaa, haaaa Mmmmnnn… haaaaaaaa… ohhhhhhhhh uhmm Ahhhhh haaaa, haaaaa, haaaaa Mmmnnn… haaaaaaaaaaaa… Mnnnnnnnnn, ha, ha, ha, ha, ha, ha, ha, ha, ha, ha, ha, ha, Mmmmnnnnn, ha, ha, Mmmmm, haaaaaaaay… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Haaaaaaay, ha, hay, ha, hay, haa, Mmnnnnn… ¡Siii Diosito haaaaay! haaaaa, ha, haaaaaaa, haaaaaaa, Mmmmnnnnn… Haaaaaaaaay... ¡Qué verga Lucas! ¡Uy! ¡Así, así, así, así Lucas! ¡¡Me voy a veniiiir!! Haaaaaaaa… ohhhhhhhhh uhmmmm ahhhhhhhhhhhhh ¡No puedo más!... ha, ha, ha, ha, ha, Haaaaaaaaaaaa… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Haaaa, ha, haaaa, ¡Que gusto! Mmnmnnn, ha, ha, ha, ha, ha, haaaaaaaaaa… ha, ha, haaaaaa, Mmnnn, Mmnnnnn… Hooooooh me vengoooo, ohhh, Siiiiiiiiiii, hoooooo… Ohhhh... siiiii Ricoooooo, soy tuyaaa... uhmmmm... Ssiiiiiiii, asiiiiiiiii no paressssss llename toda ohhhhhhhhh, por favor no pares sigueeeee es infernallllllllll no puedo massssssssssss siiiiiiiiiiiiiiiiiii… Hummmm, ohhhhhhhhh, Dios LUCASSSSSSSS, HAAAAAAAAAAAAAAA…

No tardó mucho en venirse una acabada una atrás de la otra seguidas. Al momento lo sentí vociferar como un caballo embravecido, echando la cabeza para atrás, martilleando sin para el coño de mi señora, hasta verificar que acabó eyaculando, quedándose agitado, sudoroso, con su pelvis unida a la de mi esposa. Tras unos momentos de espera, extrajo su falo, constatando que se había corrido dentro del condón.

--“Menos mal” -Pensé.

Tanto Salomé como yo nos quedamos sorprendidos, al evidenciar la copiosa la venida del hombre. Lo que evidenció que mi señora lo había descargado bien. Miró a mi esposa, y le dijo.

--Eres una diosa. No solo eres una tremenda mujer, sino que follas de maravilla. -Y mirándome a la cara me dice. --Lo mismo te digo. Te felicito tienes una mujer envidiable. ¡Tienes que mimarla!

Se quitó el condón, para depositarlo en la papelera, y sin ningún reparo comenzó asearse el mismo, en el propio lavabo. Salomé se acercó hasta donde me encontraba, me abrazo besándome ardientemente en los labios, al tiempo que tocó mi pene, que mantenía aún su empalmadura ante las escenas vividas, diciéndome al oído.

--Uhm maridito, te has puesto cachondo. ¿Te ha gustado ver cómo me follaba ese semental? Vamos a la habitación que necesitas descargar esos huevos también.

Una vez aseados, salimos juntos de los aseos, y nos dirigimos al salón para tomar la última copa. Ya quedaban pocos. Tomamos una copa, y decidimos marcharnos. Lucas nos dijo que ya nos veríamos y que pensaba invitarnos a comer o cenar uno de los días. Nos dirigíamos al ascensor, cuando mi esposa me detuvo, regresó junto al hombre y ante mi sorpresa lo beso en los labios, al tiempo que le susurró algo al oído que no pude escuchar. Eso me dejó intrigado.

--¿Qué le has dicho? -le pregunte al regresar, bastante intrigado.

Ella se sonrió, lamiéndome la oreja, diciéndome de forma coqueta.

--¡Lo sabrás a su debido momento!

Al llegar a la habitación, nada más entrar, me comenzó a besar, desnudándome completamente, haciendo ella lo mismo. La observé lujuriosa, distinta, no parecía Salomé. Pese a los dos orgasmos recibidos esa tarde aún se sentía cachonda. Estaba claro que lo ocurrido en el salón y en el aseo, la había como transformado. Me echó sobre la cama, dejándome boca arriba, observando todo mi falo tieso, ya que no me había corrido. Me lo comenzó a tocar, como en ocasiones anteriores, viendo como palpó mis testículos para comprobar como estaban. A continuación, fue subiendo hasta acercarse a mi cuerpo, lamiendo mi torso desnudo, concentrándose en mis tetillas, para llegar mi boca, y volver a besarme de forma ardiente. Se incorporó, pidiéndome que le chupara sus pechos, desnudos, firmes. Me acordé que habían sido manoseados hacia unos instantes por aquel hombre. Pese a todo, me olvidé y comencé a devorarlos. Pero pronto me di cuenta que mi esposa buscaba algo más. Se incorporó, colocó sus piernas a ambos lados de mi cuerpo, acercándose hasta quedar a la altura de mi cara. Luego, lascivamente, contoneándose, fue descendiendo, arqueándose y posicionándose de cuclillas, mostrándome toda su concha. Ni siquiera se había lavado. La observé con los labios vaginales abultados, incluso algo irritados y enrojecidos. Apartó los mismos con sus dedos, para mostrarme el interior, toda aquella raja que había sido comida y clavada por el extraño. Fue descendiendo hasta ubicar su coño a escasos centímetros de mi boca.

--¿Has visto como me dejó el coño el machote de Lucas? ¡Me lo agrando bastante! Además… ¡Me lo ha dejado irritado!… -Al mismo tiempo, acerco su cuño hasta situados encima de mis labios, diciéndome.

--Vamos maridito, quiero que me lo suavices bien, lo tengo bastante inflamado. Lucas me lo dejó escociendo.

Y sin más comentario, comenzó a restregar todo su coño por mi cara. Pese a la repulsa que me producía comerle el coño a mi esposa sin lavarlo, y además sabiendo que había sido follado por otro, abrí mi boca, y con mi lengua saboreé el coño de mi señora. Recordé la larga lengua del hombre, y como la arrastraba por toda la panocha de mi mujer, y el placer que le había producido a Salomé, por lo que intenté imitarlo.

--Oh si Berto. Oh si comételo…. uf que gusto… vamos... empléate a fondo…

Mi mujer estaba tan agitada, que la tomé por sus nalgas, mientras la sujetaba para comerle su panocha.

--Mmnnn, Mmmnnn, Ahhhh… Ahhhh… Mmmnnn, Mmmmnnn… Ahhhh… Husssssss…. Ayyy… Ussssss… Ahhhh… Ahhhh… Ahhhh… Ahhhh…

Ella comenzó a gritar, como alocada, sin parar de desplazar toda su raja por mi cara, embadurnándomela con sus jugos vaginales. Tal fue su calentura, que al final terminó corriéndose, sintiendo como sus jugos manaban por mis labios. Cuando por fin acabó, me miró con cara lujuria observando mis labios y mi cara, diciéndome.

--Uhm maridito me he corrido en tu carita. ¡Me lo has comido de maravilla!

Con una excitación de caballo, coloque a mi señora en cuatro sobre la cama, y dirigiendo mi pene, que evidentemente no era del tamaño de Lucas, lo acerque a la panocha de mi esposa, y colocándolo delante de la entrada, empujé con todas mis fuerzas, viendo como de una sola embestida, se la clavé totalmente.

--Aaaaaaaaaaahhhh ricoooo…

La penetración fue dura y contundente, pero me percaté que Salomé lo recibió de buen grado. Su coño parecía haberse ensanchado, y mi pene entraba más holgadamente. Como si tratara de castigarla por lo ocurrido en la tarde, me vi fallándola como un auténtico loco.

--Me encanta, ha, ha, ha, ha, ha, haaaaa, haaaaaa… Mmmmmmmm, nooooo, siiii, no pares por favor, Ayyyyyyyy, divino, asiiiiiiiiiiiiiii, Haaaa Mmmmnnn… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… haaaaaaaaaaaaay… Haaaaaaaaaaay…. Ahhhh, ohhh, Haaaaaaaay… haaaaaa, ha, ha, ha, ha, ha, Haaaaaaaaay… Ahhhh ohhh que rico, Siiiiii, me gustaaaaaa, Sigueee, que ricooooo, haaaaa me encanta papi haaaaaaa… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Uffff, ha, ha, ha, ha, haaaaa, ha, ha, ha, haa, ha, Mmmmnnnnn… -No solo arremetía fuertemente dentro de su coño, sino que comencé a darle pequeñas nalgadas, viendo como eso más la agitó.

--Plazzzz, Plazzzz, Plazzzz… Plazzzz… Plazzz, Plazzzz, Plazzzz, Plazzzz…

--Aaaahhh, Ahhhh, Aaaaayyy… Aaayyy… Humm, umm, suff, ussff, uhnnn… Oh Berto… Haaaaaaaaaaaa… haaaaa, ha, ha, ha, ha, haaaaaaaaa, ha, ha, haaaaa… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Oooohh nene como mes tas cogiendo esta noche… Oooohhh sigue… Mmnmnn, haaaa, haaa, haaa, haaaa, ha, haaaaaaaaaa… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… haaaaa, haaaa, haaaaaa, Mmnnn, Mmnnnnn… Vamos córrete, sé que lo necesitas… Llena a tu mujercita… Haaaaa, haaaa, haaaa, haaaaaa, haaaa, haaaa, haaaaa, haaaa, haaaaaaaahhh, Haaaaaaaaaaaaaa…

No me contuve más, y gritando como nuca la había hecho jamás, empujé con fuerza mi verga dentro de mi esposa, llevando a cabo una eyaculación de las más copiosas. Cuando por fin salí de ella, nos recostamos en la cama, diciéndome ella.

--Vaya parece que lo ocurrido esta tarde te ha excitado… Nene más cogido como nunca... -Al tiempo que me besó ardientemente, dejándonos dormir sin molestarnos en ducharnos, durmiendo plácidamente hasta bien entrada la mañana.

CONTINUARA…