Con El Sello de Morbo y Placer…

--Mejor siéntate.

El hombre algo indeciso se volvió a sentar donde estaba inicialmente. Tomé a mi esposa, la volví a besar, para calmarla ante su reproche por no haberle dejado que se corriera. Entonces le hice señas al hombre para que se bajara el cierre del pantalón. Se percató de mis intenciones al instante, bajándose el cierre, metiendo su mano y extrayendo el pene. Hasta yo me quede algo impactado al comprobar el enorme y hermoso falo del mismo. No solo era de unas dimensiones muy mayores que el mío, sino que, además, tenía un grosor respetable. Me sorprendió comprobar que la parte final del falo aparecía en curvatura. Obviamente, con todo lo acontecido, tenía el falo empitonado y con una erección notable. Con gran agitación tomé la mano de mi señora y la acerqué hasta depositarla sobre el pene del hombre. Ella al parparlo, miró lo que estaba tocando, sorprendida, no solo por el atrevimiento del extraño al haber extraído su pene, sino por la dureza y forma del pene en curvatura. Me miró como pidiendo mi consentimiento. La tomó en la mano, atrapándola, para subir hasta el prepucio, como investigando la curvatura de aquel sable. Luego, fue bajando, hasta llegar hasta la misma base. Mientras ella continuó acariciando el pene del hombre, le susurré al oído.

--¿Te gusta nena? ¿Ha visto la polla que tiene? Anda ponlo a punto.

Mi mujer, agitada por mis palabras, comenzó a masajear el pene del hombre, percibiendo que se estaba recreando con ello. Tanto, que al poco tiempo logró descapullarlo, apareciendo el glande carnoso rojo brillante totalmente hinchado y de color rojizo. Lucas, no decía nada, únicamente acariciaba la mano de mi mujer, mientras la misma le estaba manipulando su pene. Notaba el palpitar de mi señora, su tremenda agitación. Ello me dio pie para incitarla más.

--¿Porque no compruebas cuanta lechita tiene? ¿Seguro que tiene unos buenos huevos?

Salomé estaba lanzada. No se lo pensó dos veces y metiendo la mano más abajo, dentro del pantalón del hombre alcanzó los testículos del mismo. Note un estremecimiento en su cuerpo al contacto de su mano con aquellos. No podía visualizarlos, pero por la expresión de su cara, intuí que debían ser bastante grandes. No solo se limitó a tocarlos, sino que, ante mi sorpresa, verifique que los comenzó acariciar, y hasta apretarlos entre sus manos. Intrigado le pregunté.

--¿Qué te parece? ¿Los tiene bien llenos?

Por toda respuesta, me besó ardientemente en la boca, signo manifiesto de su evidente excitación, acreditándome estar impactada por los genitales del extraño, dado que no paró de masajear el falo y los testículos del mismo. Notaba en su cara como iba cambiando de calor, enrojeciendo de pasión, hasta que sumamente nerviosa, se detuvo, y me dijo.

--Tengo que ir un momento al baño.

Y sin más, recompuso su traje, apartándose de ambos, y levantándose se dirigió al baño. En aquellos momentos ya se habían retirado gran parte de las parejas, y solo quedaban unas cuantas. Mientras andaba en dirección a donde se situaba la zona de los baños, le dije a Lucas.

--No puedo recriminarte tu pasión por ella… Tiene un cuerpo... Unas curvas, y un trasero… Que vuelve loco a cualquier hombre.

El hombre sin mirarme, perdiendo su mirada en el trasero de mi esposa, me contestó.

--¡Ya te dije que me dejó prendada nada más verla! -Luego me mira, y me pregunta.

--¿Me permites que vaya donde ella?

No sabía que contestarle. Aquel extraño parecía sumamente atrevido. Sus reacciones me sorprendían. No obstante, lo pensé. Mis ansias por descubrir cómo podía acabar esa noche, me hicieron asentir con la cabeza.

--Gracias. -Me dijo.

Al instante se levantó y se dirigió con pie firme siguiendo a mi mujer. Note una nueva puntada en mis partes. Sentimientos encontrados me embargaron. De un lado, me envolvía un sentimiento de culpabilidad por haber llevado a mi mujer hasta aquella situación, y por otra, una mezcla de celos, lujuria y excitación. Sabía lo que iba a ocurrir, por lo que me levanté apresuradamente y los seguí. Mi mujer había visto unos baños, donde entró, pero seguramente los debió encontrar ocupados, ya que salió rápidamente de ellos, viendo que se dirigió a otros que el día anterior habíamos localizado. Estos se hallaban algo alejados del local de baile, por lo que eran poco frecuentados. La vi entrar en el baño de mujeres, no sin antes observar que se había percatado de la cercanía de Lucas, quien la seguía de lejos. No llegue a saber si se había percatado de mi presencia, dado que me mantenía a una distancia prudencial. El hombre, no esperó mucho, sino que nada más llegar, entró en el mismo baño de mujeres. Eso me dejó intranquilo y agitado. Aceleré el paso para llegar cuanto antes. Al llegar a la puerta, nada más acercarme, pude escuchar.

--¿Que haces aquí?... ¿Me has seguido?... ¿No pretenderás?...

--¡Oh señora sabe que me tiene loco! Ya ha visto como me ha puesto… ¡Sé que también usted lo desea! - escuche decir al hombre.

--Ni lo sueñes…. Estas, estas… Estás loco… No vas hacerme nada… Oh suéltame… ¡Te digo que me sueltes!...

Esas palabras algo alteradas de mi mujer, me dieron a entender que quizás el hombre estaba intentando someterla a la fuerza. Motivo por lo que decidí entrar y cortar de plano con la situación. Me di cuenta que las voces se iban escuchando cada vez más alejadas. No espere más y abrí la puerta. Mi intención no era otra que la de poner fin a la situación. Me sorprendió no verlos en la entrada, ni en la parte donde estaban los lavabos. Nervioso, me dirigí hasta donde se situaban los baños interiores, y tras abrir los primeros, más preocupado me quedé al no hallar rastro de los mismos. Pronto, los gemidos y voces me dieron a entender que hallaban en el aseo destinado a minusválidos.

--Mmmm, hummm… Hunnnnnnmm… Oohhhh, oohhhh, ohhhhh, hummmm… Ohhhhh… Hmmm…

Me dirigí al mismo, abriendo de sopetón la puerta, que no estaba cerrada, quedándome boquiabierto ante la situación que contemplé, mi esposa se hallaba frente al lavabo interior de ese aseo, con las manos apoyadas sobre el mismo, con el vestido bajado a media cintura, con todos sus pechos al descubierto, el vestido igualmente recogido en su parte trasera también hasta la cintura, viendo que el hombre se había bajado el pantalón, el cual aparecía esparcido por el suelo, y en ese momento le restregaba su polla por el trasero a mi señora. Obviamente quede impactado. Mi esposa se percató de mi llegada a través del espejo, pero sin embargo no dijo nada.

--Hummm, haaaaaaahhh… -Al contrario, gimió cuando el hombre alzó una de sus manos y comenzó a toquetearle sus hermosos senos.

--Oh señora… Que buenos pechos tiene…. ¡Dios como me gusta!

--¡¡Hooooooooooooohh!! Cielossss, Noooo me lo apretéis asiii hummmm cielossssssssss hummmm… Ohhhhh… Hmmm, Hummmm, Ummm…

No me atreví a decirle nada. Pero la escena me hizo alcanzar una erección bestial. Resultó evidente que Salomé estaba entregada. Como si hubiera tenido un momento de lucidez, quise acabar con la situación, y evitar que aquel hombre terminara por penetrar a mi esposa. Por ello les grité.

--¡Ya basta!... ¡Hay que acabar con esto!...

Sin embargo, observé un gesto de reproche de mi esposa, la cual me echó una mirada recriminadora. Obviamente era el culpable de que se hallara en aquella situación, y me reprochaba que ahora, cuando estaba convencida y entregada aquel hombre, pretendiera evitarlo. No hice nada. Me detuve, y me limité a observar alterado, cómo Lucas, sacaba un condón del bolsillo de la camisa, rompía el envoltorio, y se lo colocaba. Percibí la mirada atenta de mi señora, quien no perdió detalle de cómo el hombre se calzó el preservativo, notando que estaba ansiosa por ser penetrada. Una vez lo tuvo bien calzado, le dio unas sacudidas para volver a ponerlo a punto.

--Es… es enorme… -Dijo mi mujer y la verdad si era muy enorme y tenía bolas hinchadas.

--Ho si mi nena tengo una polla de 27 centímetros de largo y 17 de circunferencia, con par de bolas hinchadas por ti.

--¡Hooo Cielossss!… -Exclamo mi mujer.

Antes de decidirse a penetrar el coño de mi señora, descendió por detrás de su trasero, clavando su larga lengua y cara en medio de los torneados y fabulosos muslos de Salomé.

--Hummmm siiii… Hummm, oohhhh, oohhhh, ohhhhh, hummmm… -Gemía mi mujer. --Oooh… Haaaaaaaaaaayyyy Dioooossss Hunnnnnnmm… -Mi mujer comenzó a mover su trasero ante el gusto que le proporcionaba la comida de coño del hombre, gimiendo

--Ooooh… sii… uhmmmmm… Humm, Hummm, oohhhh, oohhhh, Ohhhhh, hummm…

Me di cuenta que era un experto en estos menesteres, ya que pronto comenzó hacer efecto. Ante los alaridos de placer de mi esposa, por las lamidas a su concha observé como el hombre se incorporó, volvió a tomar su falo en su mano, lo volvió a masajear, mostrándole claramente a mi esposa la tremenda erección que poseía. Ver aquel pene, erecto y curvado, enfilado hacia el coño de mi señora, casi me hace eyacular allí mismo. No esperó más, y acercándolo a la vagina, desde atrás, apretó con fuerza, haciendo gemir a mi mujer ante la estocada que le propinó.

--¡¡Hoooooooooooooohh Cielossssssssssssss haaaaaaaaaaaaaahhh!!... -Un nuevo impulso, y le entró toda.

--Ohhh… me revienta… Oooh… Haaaaaaaaaaayyy, ohhhhh, hummmm… Ohhhhh… Dioooosss, Hunnnnnnmm… -Mi esposa tenía dentro la totalidad del falo de Lucas.

--¡Oh cabron que grande!… Oohhhhhh, Ooohhhh… si… ohhhhh, si… Pero sigue, no pares ahora… Oohhhh, oohhhh, ohhhhh, hummmm… Ohhhhh… Clávamela toda… -Escuche decir a mi esposa, que pese a la dureza de aquella verga, pronto comenzó a disfrutar gozando de las clavadas que le atizaba el extraño. --Hoooo, Siii, siiii, hummmm… Hummm, oohhhh, oohhhh, ohhhhh, hummmm… Humm si, si asi perrita si hummm que ricooooo hussff sí... Hummm Cieloss hummmm… Haaa, haayy… rico si asi rico… ¡¡¡Que riiiiiicccoo!!! Quueeee riiiiiccoooo… -El hombre la tomó por las caderas, al tiempo que empujó su tranca dentro del coño de mi mujer. --Hummmm, Ahhhh, Ahhhh, Ahhhhh… Haaaaaaaayyy, haaaay, haaaaay, haaayy, haaaay, ha, haaaayy, ha, ha, haaaa, haaaaayy… Me acerque más, poniéndome de lado, observando como el tremendo falo entraba una y otra vez dentro de Salomé. --Haaay, haaaay, haahh… Haaaaaaay, Hummmm siiii… Haaaaay, ohhh, haaayyy… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac…. haaaaay, haaaayy, haahh… Haaaaaaay, Hummmm siiii… Haaaaay, ohhh, hummm, ohhhh, huummm, haaaaa, haaaay, ha, haaayy…

Esta comenzó a retorcerse de gusto, sujetándose fuertemente al mueble del lavabo para soportar las tremendas embestidas, las cuales hacían bambolear sus hermosos y desnudos pechos.

--Haaay, Haaaaaaahh siii papiiii hummm que grande la tienessss… Haaaay, haaay, haaaa, haaaaaayy… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… haaaa, haaaa, ha, haaaaaaaa, Humm, ussff ummm que grande señorrrrr… hummmm… Haaaaa, haaaaaayyy haaaaayy… haaaaayy, haaaa, haaa, haaaaayy… Haaaayy, haaaaaayyy… -Cuando el hombre subió sus manos, y atrapó los senos, los gemidos de mi señora se transformaron en bufidos y alaridos, al tiempo que me miró a la cara, mostrando en su rostro la lujuria y el placer, diciéndome.

--Haaaaayy, ¡Cornudito!… Hummm, aaahhh, haaaaaayyy haaaaayy… ussfff, ussfff… ¿Así que querías ver? Hummm, Mmmnn, Mmnnn… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… ¿Has visto como me está atravesando? Haaaahhh… haaaaayy, haaaa, haaa, haaaaayy… ¡Me está abriendo el coño como nunca!.. Haaaayy, haaaaaayyy… Haaaaaaayy… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Haaaaayy, haaaaaayyy, haaaaayy, haaaa, haaa, haaaaayy… Haaaayy, haaaayyy… haaaayy… Haaaaaayy, haaaaaayy, haaaayy, haaaaayy, haaaaaayyy… -Y dirigiendo su mirada hacia el hombre que la estaba clavando le dijo. --Oooohhhh sii sigue así machoooo… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Me vas hacer correr… Métela bien adentro… Todaaaa… Quueeee riiiiiccoooo… ¡Uy! ¡Así, asi, asi, asi! ¡¡Me voy a veniiiir!! Haaaaaaaa… ¡¡Aaahh!!… ¡Siiii! Haaa, haayy… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Rico si asi rico… ¡¡¡Que riiiiiicccoo!!! Ahhhy, Ahhhhhhy… Haaaaayy, haaaaaayyy, haaaayy… Haaaaaayy, haaaaaayy, haaaayy, haaaaayy, haaaaaayyy… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Ahhhhhhh, haaaaaaayyy… ¡Me vengo! ¡Me vengo! ¡Me vengo! ¡Me vengo! ¡Me vengo! ¡Me vengo! ¡Me vengo! Haaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaay…

El hombre se empleó a fondo, viendo como su polla entraba y salía del coño de mi señora, cada vez con más energía e intensidad. Pese a ver como mi esposa contraía su cuerpo, y se retorcía de placer, alcanzando un sonoro y brutal orgasmo, el extraño no dejó de perforarla en ningún momento.

--Haaaaaaay, haaaaay, ohhh, hummm, ohhhh, huummm, haaaaa, haaaay, ha, haaayy… haaay, haaaay, haaay, haaaa, haaaaaayy… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Hummmm, Ahhhhyy… Haaa, haaa, haayy… Rico si así rico… Ahhhh, Hummm si ricooo asiiii… Ahhhhhhhh… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Ooooohh Dios que locura… ¡Estás loco!… Haaa, haaa, haayy… rico si así rico… Ahhhh, Humm si ricooo asiiii… Ahhhhhh… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Haaaayy… Haaaayy, haaaaaayyy… ¡¡Tu polla!! ¡¡Tu polla!! ¡¡Tu polla!! Haaaaaaaaaaaah Cielos… ¡Me encanta! ¡¡Me voy a veniiiir!! Haaaaaaaa… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Ahhhhhh… ¡No puedo más! Haaa, haaaa… Mmmmnnnnn para ya haaaaaay… Haaaaayy, haaaaaaayy…

Pero mi agitación se incrementó, cuando observé que, tras acabar mi esposa, el hombre se salió de la misma, la tomó en peso, y la sentó sobre el mueble del lavabo. Le abrió las piernas comprobando el jugoso coño de mi esposa, abierto, y amoratado por los empujes de la anterior cogida. El cabronazo de recreó observando la panocha de Salomé, quien tampoco se lo impidió, quien morbosamente se abrió más para mostrárselo.

--Oh si Lucasssss… míralo bien. Me tienes bien abierta. Veo que aún no te has corrido... -Y, alcanzando el falo del hombre masajeó el mismo, mirándome a la cara, para tras darle un par de sacudidas, preguntarme. --¡Te has fijado maridito como esta esté macho semental! ¿Te has fijado en el pedazo huevos que tiene? -Tocándole al propio tiempo los testículos, masajeándolos descaradamente, diciéndome. --¿Qué te parecería si le quito el condón y dejo que se corra dentro? ¡Me quedé sin habla! ¡Mi mujer estaba como enloquecida! Entre el alcohol y la excitación no se comportaba normalmente. Dejar que se corriera dentro era una temeridad, algo en lo que no había pensado en ningún momento. Por ello, casi alarmado, le dije.

--¡Estás loca!... follatelo, pero no cometas esa locura.

--¡¡Ahora te echas atrás! -me dijo con cara de auténtica lujuria. No obstante, pareció recapitular, y mirando al hombre, le dijo. --¡¡Vamos machote mio, clávame de nuevo hasta que te corras!!

El hombre dudo, e intentó retirarse el condón, pero ella le detuvo diciendo.

--Para, para… ¿Dónde vas? ¿No ibas a creer que te iba dejar correrte a pelo? Sin protección no…

El hombre estaba tan deseoso de correrse, que no se lo pensó más. Tomó su polla erecta, majestuosa, con aquella excitante curvatura, se colocó ante la concha de mi señora, observó que la altura era perfecta, mientras mi esposa espera ansiosa la penetración. Sorprendentemente se detuvo nuevamente, me miró mostrándome su pene, pasando la mano por toda ella como retándome a que verificara la dureza del mismo, y sin más preámbulo, volvió a enfilar hacia el coño de mi mujer. Mi corazón volvió a palpitar aceleradamente. Mi esposa abrió los labios de su coño, mostrándole lo chorreante que se encuentra. Por su mirada apremiante, me dio a entender que quería aquella verga dentro de ella, en lo más profundo de su ser. El extraño semental, consciente del beneplácito de mi señora, le metió su pene de un golpe de cadera haciéndola suspirar. Ya la tenía dentro otra vez.

--Ooooooohh mi Diossssssssss, Ohhhhh cielossss…. Oh si… La quiero bien dentro… uh, que buena polla tienes. -Escuche decirle a mi mujer.

Eso aceleró al hombre que comenzó un mete y sacar con ritmo, mirándola, observando los pechos al descubierto de mi señora, sujetándola por las piernas abiertas mientras entraba y salía de ella. Cada vez con mayor velocidad, metía y sacaba… cada vez más deprisa.

--Aaaahhh Papiiii, papiiii Hmmm…¡¡Oh Berto, has visto!!… ¡¡Que bien folla este cabronazo!!... -Gemía anunciando su orgasmo mientras me dijo mi esposa, al tiempo que se comenzó ella misma tocarse los pechos, incitando al hombre para que la continuara follando como más ahincó. --Ahhhy, Ahhhy, Ahhhy, Ahhhy, Ahhyy… Qué divino, qué divino ¡Uy! ¡Así, asi, asi, asi! ¡¡Me voy a veniiiir!! Haaaaaaaa… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Ahhhhhhy, Ahhy, Ahy, Rico, rico, rico me encanta huuuummm Ricoooooo… Ahyy, Ahy, Ahhhy… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Ahhhy, Ahhhy, Ahhhy, Ahhhy, Oh si… sigue así, vas hacerme correr de nuevo… Ooooh… Ahhhy… Ahhy, Ahhh, Ahhhy, Ahhhy, Ricoooooooooooo… Plac, Plac, Plac, Plac… Ahhhy, Ahhy, Ahyy, Ahhhy, Ahhhy, Ahhy, Ahy, Ahhhhy, Ahhhhhy, Ahhhy, Ahhhhhhy…

Aquel hombre se cuidaba bien, y demostró que mantenía una fortaleza física envidiable ya que, pese al esfuerzo empleado, se mantenía con una energía notable. No solo espero paciente a que mi señora volviera alcanzar el orgasmo, sino que tras acabar la misma, comenzó a embestirla con dureza, evidenciando en los rasgos de su cara que estaba a punto de venirse.

--¡¡¡¡Ho Mi Diossssssssssss!!!! Haaa, haaaa Mmmmnnnnn para ya haaaaaay… Mmmmnn, ho, ho, ho, haaa Mmm ha… Haaaa, haaaaaaaaa, Haaaaaaaaay… ¡Nooooo!, hoooo, hoooooooo… ¡No seas asiiii! Me encanta, ha, ha, ha, ha, ha, haaaaa, haaaaaa… Mmmmmmmm, nooooo, siiii, no pares por favor, ayyyyyyyyyy, divino, asiiiiiiiiiiiiiii Ahhhh ohhh que rico, Siiiiii, me gustaaaaaa, Sigueee, que ricooooo, haaaaa me encanta papi haaaaaaa… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Cielos… ¡Me encanta! ohhh…. Uffff, haaaaaaaa, ha, ha, ha, ha, ha, haaaa, hussssffff, Uffff, haaaaaa… Ahhhh, ohhh. Haaaaaaaa… ohhhhhhh, ahhhhhhh… Haaa, haaaa Mmmmnnnnn, haaaaaay… Mmmmnn, ho, ho, ho, haaa Mmm ha… Haaaa, haaaaaaaaa, Haaaaaaaaay… haaaaaaa, ha, ha, ha, ha, ha, para ha, ha, Haaaaaaaaaaaa, para ¡¡Ayyyy!! ¡¡Pará, pará despacio!! ¡¡Ayyyyy!!... Ha, ha, ha… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Ummm, me encanta… Haaa, haaaa Mmmmnnn… haaaaaaaa… ohhhhhhhhh uhmm Ahhhhh haaaa, haaaaa, haaaaa Mmmnnn… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… haaaaaaaaaaaa… Mnnnnnnnnn, ha, ha, ha, ha, ha, ha, ha, ha, ha, ha, ha, ha, Mmmmnnnnn, ha, ha, Mmmmm, haaaaaaaay… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Haaaaaaay, ha, hay, ha, hay, haa, Mmnnnnn… ¡Siii Diosito haaaaay! haaaaa, ha, haaaaaaa, haaaaaaa, Mmmmnnnnn… Haaaaaaaaay... ¡Qué verga Lucas! ¡Uy! ¡Así, así, así, así Lucas! ¡¡Me voy a veniiiir!! Haaaaaaaa… ohhhhhhhhh uhmmmm, ahhhhhhhhhhhhh ¡No puedo más!... ha, ha, ha, ha, ha, Haaaaaaaaaaaa… Ha, ha, haaaa, ¡Que gusto! Mmnmnnn, ha, ha, ha, ha, ha, haaaaaaaaaa… ha, ha, haaaaaa, Mmnnn, Mmnnnnn… Hooooooh me vengoooo, ohhh, Siiiiiiiiiii, hoooooo… Ohhhh... siiiii Ricoooooo, soy tuyaaa... uhmmmm... Ssiiiiiiii, asiiiiiiiii no paressssss llename toda ohhhhhhhhh, por favor no pares sigueeeee es infernallllllllll no puedo massssssssssss siiiiiiiiiiiiiiiiiii… Hummmm, ohhhhhhhhh, Dios LUCASSSSSSSS, HAAAAAAAAAAAAAAA…

No tardó mucho en venirse una acabada una atrás de la otra seguidas. Al momento lo sentí vociferar como un caballo embravecido, echando la cabeza para atrás, martilleando sin para el coño de mi señora, hasta verificar que acabó eyaculando, quedándose agitado, sudoroso, con su pelvis unida a la de mi esposa. Tras unos momentos de espera, extrajo su falo, constatando que se había corrido dentro del condón.

--“Menos mal” -Pensé.

Tanto Salomé como yo nos quedamos sorprendidos, al evidenciar la copiosa la venida del hombre. Lo que evidenció que mi señora lo había descargado bien. -Miró a mi esposa, y le dijo.

--Eres una diosa. No solo eres una tremenda mujer, sino que follas de maravilla. -Y mirándome a la cara me dice. --Lo mismo te digo. Te felicito tienes una mujer envidiable. ¡Tienes que mimarla!

Se quitó el condón, para depositarlo en la papelera, y sin ningún reparo comenzó asearse el mismo, en el propio lavabo. Salomé se acercó hasta donde me encontraba, me abrazo besándome ardientemente en los labios, al tiempo que tocó mi pene, que mantenía aún su empalmadura ante las escenas vividas, diciéndome al oído.

--Uhm maridito, te has puesto cachondo. ¿Te ha gustado ver cómo me follaba ese semental? Vamos a la habitación que necesitas descargar esos huevos también.

Una vez aseados, salimos juntos de los aseos, y nos dirigimos al salón para tomar la última copa. Ya quedaban pocos. Tomamos una copa, y decidimos marcharnos. Lucas nos dijo que ya nos veríamos y que pensaba invitarnos a comer o cenar uno de los días. Nos dirigíamos al ascensor, cuando mi esposa me detuvo, regresó junto al hombre y ante mi sorpresa lo beso en los labios, al tiempo que le susurró algo al oído que no pude escuchar. Eso me dejó intrigado.

--¿Qué le has dicho? -le pregunte al regresar, bastante intrigado.

Ella se sonrió, lamiéndome la oreja, diciéndome de forma coqueta.

--¡Lo sabrás a su debido momento!

Al llegar a la habitación, nada más entrar, me comenzó a besar, desnudándome completamente, haciendo ella lo mismo. La observé lujuriosa, distinta, no parecía Salomé. Pese a los dos orgasmos recibidos esa tarde aún se sentía cachonda. Estaba claro que lo ocurrido en el salón y en el aseo, la había como transformado. Me echó sobre la cama, dejándome boca arriba, observando todo mi falo tieso, ya que no me había corrido. Me lo comenzó a tocar, como en ocasiones anteriores, viendo como palpó mis testículos para comprobar como estaban. A continuación, fue subiendo hasta acercarse a mi cuerpo, lamiendo mi torso desnudo, concentrándose en mis tetillas, para llegar mi boca, y volver a besarme de forma ardiente. Se incorporó, pidiéndome que le chupara sus pechos, desnudos, firmes. Me acordé que habían sido manoseados hacia unos instantes por aquel hombre. Pese a todo, me olvidé y comencé a devorarlos. Pero pronto me di cuenta que mi esposa buscaba algo más. Se incorporó, colocó sus piernas a ambos lados de mi cuerpo, acercándose hasta quedar a la altura de mi cara. Luego, lascivamente, contoneándose, fue descendiendo, arqueándose y posicionándose de cuclillas, mostrándome toda su concha. Ni siquiera se había lavado. La observé con los labios vaginales abultados, incluso algo irritados y enrojecidos. Apartó los mismos con sus dedos, para mostrarme el interior, toda aquella raja que había sido comida y clavada por el extraño. Fue descendiendo hasta ubicar su coño a escasos centímetros de mi boca.

--¿Has visto como me dejó el coño el machote de Lucas? ¡Me lo agrando bastante! Además… ¡Me lo ha dejado irritado!… -Al mismo tiempo, acerco su cuño hasta situados encima de mis labios, diciéndome.

--Vamos maridito, quiero que me lo suavices bien, lo tengo bastante inflamado. Lucas me lo dejó escociendo.

Y sin más comentario, comenzó a restregar todo su coño por mi cara. Pese a la repulsa que me producía comerle el coño a mi esposa sin lavarlo, y además sabiendo que había sido follado por otro, abrí mi boca, y con mi lengua saboreé el coño de mi señora. Recordé la larga lengua del hombre, y como la arrastraba por toda la panocha de mi mujer, y el placer que le había producido a Salomé, por lo que intenté imitarlo.

--Oh si Berto. Oh si comételo…. uf que gusto… vamos... empléate a fondo…

Mi mujer estaba tan agitada, que la tomé por sus nalgas, mientras la sujetaba para comerle su panocha.

--Mmnnn, Mmmnnn, Ahhhh… Ahhhh… Mmmnnn, Mmmmnnn… Ahhhh… Husssssss…. Ayyy… Ussssss… Ahhhh… Ahhhh… Ahhhh… Ahhhh…

Ella comenzó a gritar, como alocada, sin parar de desplazar toda su raja por mi cara, embadurnándomela con sus jugos vaginales. Tal fue su calentura, que al final terminó corriéndose, sintiendo como sus jugos manaban por mis labios. Cuando por fin acabó, me miró con cara lujuria observando mis labios y mi cara, diciéndome.

--Uhm maridito me he corrido en tu carita. ¡Me lo has comido de maravilla!

Continuara…