La marrana de mi madre
Mi madre es una puta a la que encuentro follando con un chico de color y que luego me follo yo y mi primo más un amigo.
@Kahzmir · México
Gustavo Antonio Noriega Teran
0 relatos · México
Gustavo Antonio Noriega Teran no tiene relatos publicados.
Gustavo Antonio Noriega Teran no tiene series publicadas.
Mi madre es una puta a la que encuentro follando con un chico de color y que luego me follo yo y mi primo más un amigo.
Su físico me pone a mil: imaginaros una morena delgadita de 1,67 de estatura, con unas tetazas exuberantes y unos muslos que terminaban en un divino culo redondito. Pasé muchos años reprimiendo mis impulsos de follármela.
El por su parte comenzó a acariciar mi cola por debajo de mi pollera y luego se dirigió hacia mi concha la cual estaba totalmente empapada de ese flujo que tengo cada vez que me excito con tantas ganas.
Un ejemplo de la riqueza del lenguaje castellano es el número de acepciones de una simple palabra, como puede ser la muy conocida y frecuentemente utilizada, que hace referencia a los atributos masculinos, "cojones".
Pensé en cómo vería aquel lugar al día siguiente y me entró una risa nerviosa, incontenible, que me hacía golpear el fondo de aquel coñito excepcional que no quería dejarme.
Para entonces empecé a sentir una gran cantidad de flujo sexual que salía de su cuerpo, llenando mi cara del producto de su excitación. Bebí con deleite los jugos de su cuerpo mientras percibía el afrodisíaco olor de su vagina.
Miro arriba, su mano ha bajado el escote y se acaricia las tetas, se está corriendo suave, profundamente, siento su gozo, con un arqueo del cuerpo entiendo que se acaba de correr, es mía para siempre pero yo aún no he gozado.
Le comencé a meter mi pene en su ano el cual mi lengua había penetrado que rico fue mientras yo me balanceaba hacia delante ella lo hacía hacia atrás, quería que se la enterrase en el fondo de su esfínter,
Los dos tíos (Javier y Jaime, yo me llamo Antonio) se acercaron a ella y empezaron a sobarla por todos lados, las tetas, le bajaron los pantalones y le metieron mano hasta hartarse, mientras se turnaban para besarla en la boca o ir lamiendo su coño de forma alternativa.
Mas tarde compartía en charla con ella la experiencia de las sensaciones que la felatio me había dejado, cuando se me ocurrió la idea de la penetración anal y se lo propuse, descubrí que ella nunca lo había practicado al igual que yo, ella acepto de buena manera y adivine un brillo en sus ojos.
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