El perro de mi vecina me cogió cuando estaba borracha II
Hasta ese momento yo solo sentía su movimiento de cadera, pero de golpe comencé a sentir como su pija chocaba contra mi tanguita y rozaba una y otra vez mi conchita, que para ese entonces comenzaba a mojarse… Comencé a sentirme cada vez más excitada con toda esa situación, a tal punto que me preguntaba qué pasaría si corría mi bombachita hacia un costado y lo dejaba entrar…
Al fin y al cabo, ya me habían cogido varios hombres, y un perro no la debería tener más grande que ellos, ¿o sí?
Finalmente, mis deseos le ganaron la pulseada a mis razones, y como pude me corrí la tanga hacia un costado y sentí su pija golpeando contra los cachetes de mi culito… y por un momento pensé en que estaba tan regalada que me la podría meter por mi culito virgen y me iba a hacer gritar del dolor… pero mis pensamientos fueron interrumpidos cuando su pija comenzó a entrar en mi conchita… apenas si entraba un poquito cuando comencé a notar que se detuvo un segundo, para luego seguir moviéndose, más y más rápido… y seguía entrando y entrando en mi… Nunca me habían metido una pija tan grande, ¡¡¡ y mucho menos a esa velocidad!!!!
Ahora sí que me estaba dando la cogida de mi vida… yo estaba borracha y en 4 en el jardín de mi casa, totalmente a oscuras y era salvajemente cogida por el perro de mi vecina… y que cogida me estaba dando… no podía dejar de gemir, trataba de hacerlo en voz baja pero no estoy tan segura de haberlo logrado.
Era algo muy loco que no me había pasado nunca, y no me refiero precisamente al hecho de que un perro me estaba culiando, me refiero al tamaño de su verga y a la velocidad con la que me la metía y sacaba de adentro mío.
De repente comencé a sentirla más y más adentro, pero a su vez sentía como si me estuviera tratando de meter los huevos, y me acordé lo que alguna vez había leído por ahí, que tienen una bola del tamaño de una pelota de tenis que una vez que entra dentro de su hembra, de alguna manera los deja trabados y hace que queden pegados… yo trate de zafarme, pero ya era demasiado tarde, porque sentí que terminó de entrar esa pelota en mi…
León se quedó quieto y comencé a sen