Oí que alguien había abierto la puerta y al cerrar le había puesto el seguro, si era mi prima Ximena, entro al baño y abrió la puerta de la regadera donde estaba yo y me dijo que era su turno de verme desnudo, le dije que no era justo porque yo la había visto con ropa interior y ella me estaba viendo como Dios me trajo al mundo.
Al ver a las pendejas chupandose enteras me puso loco en eso veo que Paolita la mas chiquita saca un preservativo y de abajo de la almohada saca una zanahoria de dimensiones grandes calculo unos 28cm o 30 pero un tanto fina le puso el preservativo que no cubría toda aquel vegetal y mientras le chupaba la chochi a su hermana se la empezó a meter en la concha Leonor al sentir esto empezó a gemir mas fuerte y si cabeza perdí el control se movía para todos lados ya de la calentura me la saque y empecé a masajear la pija que la desconocí de lo grande que es y durísima tanto que me dolía.
Estos on mis grandes secretos, nadie en absoluto lo sabe, pero lo cierto es que me follo a mis dos primas cuando quiero, las converti en mis esclavas, pues ahora estan casadas y no pueden dejar de darme el culo siempre las visito y me satisfago a mi antojo, es por eso que nunca fui a un prostibulo tampoco, pues tenia a las dos mejorres prostitutas de la vida…
La cosa se puso bastante rápida, le saqué el vestido y le comencé a chupar las tetas, tratando de no succionar tanto para que no me saliera leche, las toqué despacio pero con bastante desenfreno, de repente ponía mi mano en su vagina y la notaba caliente, como que si tuviera fuego ahí abajo y cada vez que lo hacia soltaba algun quejido de placer.
Fuimos donde el me indico, no pasamos por el peaje, fuimos por la colectora, entramos a un motel, donde me pidieron solo a mí los documentos, en la habitación, me sentía una verdadera puta, lo había levantado, lo iba a coger y él todavía me decía que me hacía poco menos que un favor.
El muchacho me contaba con lujo de detalles la aventura sexual con la viuda, yo imaginaba todo ese relato conmigo como protagonista. Él sospechaba que debajo de la mantita yo me estaba acariciando, miraba por el espejito cada vez con más atención, hasta que le dije que si estaba cansado de manejar estacionara el auto en algún lugar para despejarse un poco. No hacía falta tener mucha inteligencia para darse cuenta que es lo que le estaba pidiendo.
Ella no se asusta por el tamaño de mi pene y continúa saboreándolo, llegando desde su base hasta la punta de su cabeza, la que muerde entre sus labios cerrados. Empujo con más fuerza, con la idea de llenarle la boca de semen y que se lo trague todo y siento que estoy acabando, que mi leche está por salir, que le voy a inundar la boca, que mis líquidos empiezan a buscar la salida.
Cecilia se levantó tarde esa mañana, después de una noche inquieta. Se bañó y perfumó. Se puso unas pantaletas que se ajustaban al entorno del bulto de su sexo y a las nalgas apretadas, que aun lucían suaves y frescas. Descartó el brasier pues prefería andar con los senos libres cuando estaba en casa.
Esa tarde todo fueron de Paseo al Parque y yo les dije a mis papás que no tenía ganas de ir, y que mejor yo me quedaría en la casa viendo tele, pues tenía un sistema de parabólica y había mucho que ver.
A mí, mi prima me daba físicamente igual, me parecía una chica, sin más. Era delgada y nada más. Bueno, había algo que si me gustaba de ella. Sus enormes tetas.
Mi primo se levantó a eso de las diez de la mañana, como siempre desnudo y con su gran pedazo de verga erecto como un mástil, yo procuraba no darme por enterado y disimulaba bastante bien, francamente me tenía muy nervioso, no tan sólo por ser quien era, si no que ya le estaba prestando mucha atención a él.
Un joven va a vivir con sus tíos para asistir a la universidad. Su constante calentura le hace buscar las ocasiones para un acercamiento sexual con su tía y sus primitas. Hasta que una noche sorprende a su tía masturbándose mientras ve una peli porno.
Una noche en que ambos primos comparten cama por causa de unas visitas imprevistas, su sexualidad explota y deciden iniciarse en el camino del goce homosexual.
Que buena armonía se establece entre estos calientes primitos, cuando la llamada del sexo despierta sus cuerpos y deseos.
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