Lo que enseguida les voy a contar es real, nada inventado como la mayoría de los relatos. Actualmente tengo 29 años y mi mejor amigo 31, desde pequeños fuimos muy unidos por nuestras familias, ya saben, fiestas, aniversarios etc… Me llamo Emilio y mi amigo Bruno.

La madre de Bruno es a pesar hoy en día de sus 52 años, una guapa mujer, guera de ojos de color, buen cuerpo, no diré que espectacular, pero delgada, muy cuidada, a resumidas cuentas una hermosa mujer.

Siempre me he sentido atraído por las mujeres maduras, pero la verdad nunca pensé en relacionarme o tener algo con Doña Alma, a quien siempre he llamado “Tía” sin que lo sea. Mi amigo sólo tiene una hermana que ya casada no vive con sus padres, él ante un divorcio, regresó a petición de sus padres a casa.

Un día fui a buscar a Bruno para ir a tomar unas cervezas ya que el calor en Monterrey México en verano es insoportable y después de una jornada de trabajo que mejor que un trago en compañía de un buen amigo.

Llegué y al tocar respondió el “speaker”..¿Diga?..

Tía Alma soy yo, Emilio….

Pasa hijo,

En eso sonó la reja de la casa dándome el paso, antes de cerrarla a mis espaldas salió su mamá y como siempre un saludo abrazándonos y el beso en la mejilla…

Estaba a punto de bañarme

Ella estaba en una bata de baño tipo toalla color blanco y segundos antes sentí al abrazarla su cuerpo de forma diferente….pues debajo de la bata estaba completamente desnuda.

¿Está Bruno? Le pregunté,

No hijo pero pasa y llama a su celular quizá no tarde en llegar…

Mmmm ok pasé y me di cuenta que su esposo mi “tío” Andrés no se encontraba en casa, pregunté por él y supe que una operación ya que él es cardiólogo lo esperaba una hora más tarde en un prestigioso hospital de la ciudad.

Subimos las escaleras y me dijo que pasara al cuarto de Bruno para llamarle mientras ella delante mío caminaba hacia su habitación….entré a la recámara tomé el auricular y enseguida le marqué a Bruno quien agitado me respondió y me dijo que estaba en Saltillo en un hotel con una chica…le comenté que estaba en su casa y quedamos en llamarnos.

Mientras en el cuarto de enseguida, casi oscuro y con una breve luz que salía del baño escuchaba como el agua caía mientras mi “tía” Alma se duchaba, me puse nervioso y una erección empezó a apoderarse de mí.

Tía ¡, ya hablé con Bruno, no lo podré ver, ya me voy, saludos a mi tío

Espérame Emilio, ya casi salgo

Ok tía

Estaba nervioso y con la adrenalina a todo lo que daba, me senté en la cama, y sobre ésta posaban un juego de brassier y panties color blanco, normales, no sexys, pero eso me calentó más, tomé el control de la tv y la encendí para disimular mi estado en eso salió tras un exquisito aroma fresco, y me paré para despedirme y me dijo:

¿Hablaste con Bruno?

Sí, pero me dijo que tardará en regresar quizá lo veo mañana.

Yo ponía de alguna forma mis manos delante de mi “paquete” ya que la erección era más que evidente y a pesar de querer comerme a mi tía yo mismo me frenaba, ella se dio cuenta y sólo sonrió, empecé a caminar hacia la salida ella me siguió y ya para salir de la casa voltee para despedirme y ella estaba a unos cinco centímetros de mí me quedé viéndola un instante mientras ella me rozaba los dedos eso me excitó más y me lancé a besarla ella quiso soltarse apoyándose contra mi pecho pero la abracé y no se zafó, me correspondía completamente el beso, su lengua recorría mi boca, pero sus manos seguían queriendo separarse, pensé ¿qué estoy haciendo? En eso ella puso zafarse de mis brazos y me dijo:

Discúlpame Emilio,

No tía, discúlpame tú, que pena, me dejé llevar y creo que la regué..

Se acercó y me tomo dulcemente de las manos y me dijo; No te apures, yo tuve la culpa, me dejé llevar igual, además no estuvo tan mal, hace mucho que no sentía eso.

Sentías qué?, le pregunté….

Deseo desenfrenado, desde que bajábamos las escaleras, pero igual pensé nuestra relación de toda una vida, además últimamente he tenido raros pensamientos….

Pero no la dejé responderme me acerqué de nuevo y la empecé a besar mientras metía mis manos debajo de su bata, mi pene estallaba dentro de mi pantalón, la apretaba hacia mí y noté unos pechos pequeños pero hermosos, con unos pezones duros, rosados como los de una veinteañera, sus nalgas hermosas, su piel muy suave, la besaba y recorría su cuerpo con mis manos.

La senté en el sillón y me arrodillé para tener de frente su vagina, muy velluda pero cuidada, su olor hermoso, empecé como loco a lamer sus labios e introducir mi lengua ella me tomaba de los cabellos y gemía, eso me excitaba mucho más, mientras hacia esto ella chupaba los dedos de mi mano derecha con mi otra mano empecé a meterle dos dedos, su panocha estaba más que dilatada, en eso sentí como se vino y yo comiendo sus jugos deliciosos, de verdad que no hay como hacerlo con una mujer madura.

Me levanté y ella desprendió mi cinturón y mi verga saltó de inmediato, ella la tomó en sus manos, la frotó unos instantes y la metió a su boca de un jalón, luego la recorría magistralmente, sentía el calor de su boca, y volteaba y me miraba con sus ojos hermosos y seguía mamándomela y yo con ganas de cogérmela ya, la levante y tomó su bata y nos fuimos a su cuarto, ahí la recosté en la cama y le abrí las piernas mientras veía un cuerpo hermoso deseando que la hiciera mía.

Le metí la punta del pene y sentí una hermosa sensación de una vagina carnosa, dilatada, la metí toda suavemente y enseguida fui aumentando el ritmo mientras ella apretaba mis nalgas, yo le besaba el cuello y escuchaba en mi oído sus gemidos, ella besaba mis orejas algo hermoso, yo seguía besándola y acariciando sus pechos, los lamia, la eché de lado y eso la excitó demasiado, gritaba de placer, “hasta el fondo Emilio”, “fuerte nene fuerte”.

Giramos y ella quedó ahora encima, se agarraba los senos y cabalgaba sobre mí, yo recorría sus muslos y sus pechos, ahora la puse a cuatro patas, de verdad era hermoso verla, la monté y seguía gritando, yo trataba de manejar el ritmo, pero ella lo quería duro y rápido, seguí así unos minutos pensando en metérselo por el ano, en una de esas la saqué y la dirigí al ano, ella dijo,

Sigue no pares hijo, por ahí no,

Sin embargo insistí y antes de que pasara otra cosa empujé y un grito salió de ella, sentí donde entró la punta de mi verga en su estrecho ano y a poco la fui metiendo más, ella gritaba de dolor pero ya no se opuso, fui haciendo el movimiento y en unos momentos entraba y salía de su ano con facilidad, me encantaba ver ese ano abierto y ella gimiendo del placer, de pronto sentí que ya no podía aguantar más, pero ella se vino de nuevo, y en ese momento hice lo mismo e inundé su ano de mi semen, la saqué (mi verga) y ella la empezó a chupar de nuevo logrando que no decayera en nada mi erección.

Enseguida la dirigí al suelo, ahí de nuevo acostada abrí sus piernas y se la metí de nuevo, era algo hermoso y excitante, nos besábamos locamente, yo acariciaba su pelo, besaba sus hombros y recorría sus brazos, era algo más que una cogida común, era hacer el amor!

Me senté y ella se puso encima de mí, podía ver su espalda y ver como mi pene entraba y salía, dirigido por ella, tomaba su cabeza, su cabello entre mis manos, se bajó y empezó a mamar de nuevo mi verga, la golpeteaba en su boca y me dijo,

La quiero de nuevo por atrás….

No lo dijo dos veces y ya estaba de nuevo ahora montada pero por su ano, yo me sentía morir, como desmayar de tanto placer, eran años de conocerla pero jamás pensé que lo haría con ella, nunca la deseé porque no me lo permití por ser la madre de mi mejor amigo, pero ahí estaba yo en la mejor cogida de mi vida.

Seguíamos en placer y ella tuvo otro orgasmo, apretaba su ano pero abrazada sobre mi, yo seguí bombeándola y ella inerte sobre mí, pero me decía que no parara, sentí que me venía otra vez y me salí y me paré ella de inmediato se puso de rodillas y empezó a chupar mi verga, rápido pero suave, sentí que era el momento y su boca se llenó de mi semen yo daba muestras del placer y ella seguía más suave chupando mientras el semen le escurría de sus labios.

Enseguida se levantó, fue al baño, se enjuagó la boca, yo quedé ahí recostado, empezando a levantarme para vestirme, ella regresó, se acercó y me besó de la forma más dulce y me dijo:

Sabes…los raros pensamientos eran acerca de hacerlo con alguien de tu edad más o menos, pero claro que me vería ridícula buscando un chico de tu edad, me encantó, no quiero que te vayas a sentir mal por esto.

No tía, al contrario, me siento muy atraído por las mujeres maduras, pero jamás pensé que tu y yo….ya sabes.

Me besó de nuevo y me dijo que le hablara cuando quisiera, no les digo que a menudo nos vemos, pero esto fue en Junio del 2002, a entonces, una vez al mes como mínimo nos hemos visto, para tener estos maravillosos encuentros, claro en hoteles, en otras partes.