Que error, estuve casi esa hora y media esperándola, mil veces intenté levantarme, pero no pude, algo dentro de mí, me obligaba a obedecer. Eran las seis menos diez cuando apareció. Me desilusioné al verla entrar con su horrendo uniforme, aunque en las manos traía algo…
Así terminó el último capítulo…
-Loli. -Esto que te sirva de lección, sé que si tu amiga viene es porque tú se lo has pedido, a partir de ahora no se te ocurra invitar a nadie sin mi permiso.
-Perdón Ama, no volverá a suceder.
Me tiró sus medias y sus braguitas…
-Loli. -¡¡¡Ponte esto GUARRA!!! y nada de sujetador, ponte la falda del colegio, -sé que lo dijo porque era la más corta y rebuscando en el armario, sacó una blusa negra transparente- y esto. Y ni se te ocurra engañarme, lo mismo me da por subir.
Se giró y sin despedirse salió, a la vez que sonó el portero de la calle. Sonreí, que poco sabía ella la sorpresa que le iba a dar. Me vestí rápidamente, a pesar de que me costó ponerme sus braguitas, que por supuesto olí y lamí antes de ponérmelas, pero lo que casi me provoca un orgasmo fue al ponerme las medias, era la primera vez que las usaba. Solo tuve tiempo de mirarme al espejo, y lo que vi me gustó, una puta con los pezones duros como piedras que se transparentaban perfectamente.
-Nati. -Hola Lucía.
Me giré y casi se le salen las orbitas de los ojos cuando me vio. Ella tampoco venía mal, llevaba una falda por las rodillas rosa a juego con la camiseta y los pantis. Ni me lo pensé, tenía prisa por regalársela a Loli. Me acerqué y sin pensarlo le escupí en la cara y cogiéndola del pelo.
-Si estás aquí es porque quieres ser mi PERRA, nunca más me tutees, -copiando a Loli- a solas estemos donde estemos me llamaras AMA o SEÑORA.
En contra de lo que esperaba…
-Nati. -Agggggg, me corrooooo, agggggg, lo que quiera mi SEÑORA, cuantas noches pensando en este momento, soy tuya, siempre, siempre.
Sobreponiéndome de la sorpresa al ver con la facilidad con la que se corrió…
-Espero que no te arrepientas PUTA, porque no sabes dónde te has metido.
Me demostró que si sabía dónde se había metido, sin que me lo esperara, se tiró al suelo y llevando su boca a mis pies, y ante mi sorpresa, empezó a besar mis descalzos pies, solo enfundados en las medias.
-Nati. -Si que lo sé SEÑORA, me estaba volvie