Una amiga de las tantas que tengo, una vez se sinceró conmigo, y me contó algo que yo sospechaba desde hacía tiempo ya, pero ella finalmente me lo contó.
Me contó que era bisexual, y que con su esposo tenían la pareja abierta desde hacía muchos años ya, y que realmente les iba muy bien, a nivel matrimonio y a nivel sexual.
Así que les paso a contar su historia de como comenzaron con todo esto, que hasta el día de hoy les está funcionando a la perfección.
"Resulta que cuando me case mi marido fue soltándome los ratones de él y contándome sus experiencias antes de casarnos, en realidad más allá de todo me fue trabajando muy bien, cada vez que veíamos una película me decía que me gustaba y que no.
Fue así que dentro de mis fantasías apareció la de saber que se sentía estar con otra mujer, claro que para ese entonces no existía, los portales de contactos y demás yerbas que existen ahora, solo se vendían unas revistas para adultos, dentro de las cuales creo que estaba ADULTOS, si bien todo estaba muy bien pero conseguir una mujer no era tarea fácil, más que nada si bien la fantasía me calentaba por dentro no estaba preparada para llevarla a cabo y el turro de mi marido, cuanta mujer conocida, compañera de trabajo o amiga quería que yo me la cogiera.
Llego un momento que tuve que decirle que baje un cambio, pero bueno hombres son hombres, y la fantasía de la cabeza no se la iba a poder sacar, mientras buscábamos la mujer indicada para nuestra fiestita, nos entreteníamos con películas y con fantasías contadas mientras teníamos sexo, en pocas palabras lo más habitual, que te gustaría que hagan y que no.
Un buen día en el departamento de adelante vivía una familia, que compartíamos el pasillo para el ingreso de la casa, en ella vivía una madre separada, con tres hijos, una hija de 17 y otros más chicos. Esta chica en cierta manera era la que llevaba la casa adelante, cuidando a sus hermanos y por qué no a su mamá, su nombre era Brenda y su madre Patricia.
Patricia tenía 36 años y yo por ese entonces 28, recién cumplidos. Pato era una mina muy especial, vivía como si tuviera 20, no le calentaba nada, salía a todos lados sin importarle como estaban sus hijos y eso para mí era como una patada en lo más profundo de mi ser, más de una vez mientras que estaba en plena joda venia Brenda a decirme
Brenda: ¿Podes venir a casa? fijate que mi hermanita tiene fiebre.
Con ella se creó un vínculo muy especial y más… pasábamos mucho tiempo juntas, lógicamente cuando yo no trabajaba, como nosotros teníamos una situación económica muy buena, un día le propuse que si quería ganarse unos pesos podía ayudarnos con la limpieza de la casa, así fue que ella empezó a limpiar casa y podía tener un ingreso, para sus cosas.
En una oportunidad cuando entro a casa, la encuentro en mi cama, ojeando una revista que por descuido la habíamos dejado debajo de la cama, cuando me vio se puso roja de vergüenza, pero la anime diciendo
Dani: No te hagas drama Bren, la culpa es mía que deje eso a la vista
Me miro se sonrió.
Brenda: ya terminé Dani, me voy a mi casa.
La ve