Orgia en la playa III
Continua el fin de semana, nuestras protagonistas están todavía muy calientes y con ganas de seguir follando.
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@mike.tillo
Mike Tillo
Mike Tillo no tiene relatos publicados.
Mike Tillo no tiene series publicadas.
Continua el fin de semana, nuestras protagonistas están todavía muy calientes y con ganas de seguir follando.
Estábamos como siempre tomando algo toda la pandilla, y llevábamos muchas copas de más, y a mi novio le dio llorona porque ese día habíamos discutido por una tontería. Total que le lleve a su casa y yo me volví con ellos a tomar la última. Me encanta hablar con Marcos y nos sentamos juntos en una terraza. Yo siempre le tomo el pelo con sus escarceos sentimentales que nunca llegan a nada...
Continúa la "educación" de la esposa que se entrega en brazos de su amante para recibir la disciplina, que incluye ser doblemente penetrada, con la secreta connivencia de su marido.
Su encuentro con una antigua novia, fue muy apasionado. Le confesó que no le había podido olvidar y como su matrimonio no iba bien, le propuso una noche de placer juntos.
La noche, es peligrosa, para muchos, pero para mí es encantadora, esconde, muchas cosas y deja al descubierto, siempre, los instintos sexuales de hombres y mujeres, ese verano, yo recién había cumplido 17 años, un grupo de amigas (cuatros) fuimos de vacaciones al departamento de mi padre, salimos fuimos a Constitución (un barrio de la ciudad) y nos fuimos a bailar entre nosotras, sentada en un momento, se acercó...
En el rancho, él se excitó muchísimo, al verlas a las dos, indefensas, provocadoras, como se resistían ante el nuevo juego que les había preparado.
Cuando don Emilio vio a Milagros por primera vez, no pudo evitar la erección, la señora de la casa le había asignado un uniforme azul marino, era algo entallado al cuerpo, no era muy corto, le llegaba hasta un poco más arriba de las rodillas, pero dejaban apreciar la excelente forma de sus piernas y su quebrado culito.
Entonces se acercó a mi oreja para susurrar que deseaba follarme, así lo hizo, sacó un preservativo y lo enfundó en un pepino. Al verlo sentí miedo, pero a la vez un gran deseo, esperaba para ser ensartado, inesperadamente la trayectoria de aquel falo se desvió, hasta mi boca y ella me obligaba a chuparlo
La apoyé contra la pared, de espaldas a mí para comenzar a desabrochar su blusa y quitar sus pantalones, los zapatos los había dejado en la entrada. Abrí la llave de la ducha mientras metía mi mano entre sus pantalones y su blusa para empezar a quitarla, Beatriz usaba la ropa extremadamente apretada y no podía quitarle los pantalones.
Comprendí sin entender su idioma lo que me pedía y comencé a desabrochar su pantalón vaquero que estaba a punto de reventar. Nunca había estado en una situación así y no sabía qué hacer. Mi vida sexual había sido bastante inocente. Sólo me había acostado con un chico, mi novio, con el que estuve saliendo cuatro años.
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