Mi suegra calentona I
Nos besamos apasionadamente, la lengua de mi suegra se metió en mi boca...... fue un beso completamente mojado, nuestras lenguas se enredaban mientras yo no paraba de ensartarle la verga en el coño.
relatos eroticos de amor filial e incesto: primas, tios, hermanas, madres...
Nos besamos apasionadamente, la lengua de mi suegra se metió en mi boca...... fue un beso completamente mojado, nuestras lenguas se enredaban mientras yo no paraba de ensartarle la verga en el coño.
En varias oportunidades me daba cuenta de que alguien había estado mirando mi colección de fotos en la compu, pero no podía saber quién era pues mucha gente utiliza el computador, temía de que mis padres me hayan pillado, pero nadie mencionaba nada de mi obsesión.
Esa noche me metí al cuarto prendí el tele y la video-casetera y comencé a ver la película, la historia de un chico que se enamoraba de su tía pero empezó por follar a las empleadas hasta que un día se topó con su tía y esta cedió a su oferta.
Se acercó a Lorena y le rozó la mejilla con suavidad. Cómo has crecido, Lorenita. Escuché que le dijo y mi amiga rió. Y Usted, sigue tan guapo como siempre. Mi abuelo rió y Lorena se puse de pie, para dejar su plato en el lavabo, mi abuelo se acercó por detrás y le restregó su polla en el culo a Lorena...
En cada relación ponía el rostro de él, hasta cuando salí con un japonés, que no entendía nada al escucharme a reír a carcajadas (yo analizaba mi fantasía, que me permitía actuar), después de cuatro años, con Clara hacíamos una perfecta pareja para ejecutivos, sociedad que incrementaba nuestros ahorros y un buen pasar, ambas seguimos estudiando y conseguimos hacer un curso en Harvard .
Ahora sabía yo también lo que era sentirse rodar libremente por la hierba, dejar que las hojas tapizaran mi cuerpo desnudo, extenderme de las formas más grotescas para facilitar que el rocío empapara mi pelo, mojara mis pechos duros fríos por fuera y ardientes por dentro como ardía todo mi cuerpo conteniendo el fuego que se estaba generando en su caldera.
Pensó que su marido tal vez no estuviese de acuerdo, que eso solo era para él. Pero después de todo, lo que estaba sucediendo en la habitación había sido su idea , por lo que ahora no podría detenerla.
Cuando me casé a los 20 años sabía que no podía tener hijos, por ello lo hice con un viudo que traía a nuestro matrimonio un pequeño de nueve meses.
Nos acercamos lentamente la una a la otra, excitadas por nuestra propia visión, nuestras tetas duras avanzaron al encuentro y nos tocamos deliciosamente con los pezones dilatados en un contacto que desencadenó una respuesta eléctrica que invadió nuestros cuerpos.
Una familia unidad y amorosa. Es la historia de cómo mi abuelo, mi papito, mi tío y mi hermanito, me despiertan a la sexualidad...
Estando apoyada sobre sus pies comenzó un lento subir y bajar sobre mi miembro erecto y jugoso, yo la tomaba de sus manos para que no perdiera el equilibrio (tal vez, mejor dicho, para que no cesaran esas penetraciones que me estaban volviendo loco.
Mi vida solitaria consagrada absolutamente a su cuidado, me había alejado de muchos ambientes normales en otras mujeres y en mis treinta y cinco años, no sólo era virgen, sino que realmente el sexo no había sido para mi una preocupación fundamental.
Mis amigos me decían que a las mujeres les gusta mucho que las coman el coño y yo estaba dispuesto a pasar por todas las experiencias así que con un poco de reparo en principio acerque mi boca a su rajita, el olor que desprendía era afrodisíaco, sin pensarlo empecé a recorrer con mi lengua toda la rajita, por todos lados al encontrar el clítoris totalmente duro, lo cogí con mis labios y empecé a chuparlo, ella entonces empezó a temblar y a gemir muy fuerte y de su coño brotó un torrente de líquidos.
María se balanceaba sobre sus pies los dedos hacían de ejes y su pubis se bamboleaba al unísono con su excitación, solo había una cosa que le sacaba de quicio, no poder hacer nada en tal postura, sus pechos estaban tan solos y desentendidos que su propio contoneo le producía placer.
E inmediatamente empezó a mamarme recorrió con su lengua toda mi panochita e introducía su lengua en mi hoyito, yo aullaba de placer, cuando se centro en mi clítoris grite y después de un momento empecé a tener el orgasmo mas intenso que hasta esa fecha había tenido.
Al oír todo esto me excito muchísimo y decidí hacerla sufrir un poco, mi mamita suplicaba y se acostó en la cama amarrándose sus tetas y abriendo sus piernas al máximo, le puse mi verga en la entrada de su coño y le metí solo un poquito la puntita para luego sacársela y acariciarle su clítoris con la punta de mi verga, mi madre suplicaba.
Asunción es un poco más normal, ellas al no tener pareja ninguna para satisfacerse todas tenían un consolador o un vibrador o algo de eso y lo se porque las muy zorras ni los guardaban los dejaban encima de su mesa de noche y encima estaban llenos de pelos suyos e impregnado de flujos y así se quedaban pegados los pelos y se podía ver nada mas pasar a la habitación.
Y en ese mismo momento le toqué los pechos a mi madre. Fue la primera vez. Y a los dos segundos no me lo podía creer. No me lavaría jamás esas manos. Se los levanté un poco y pude comprobar lo riquísimos que los tenía, carnosos, duros, y preciosos.
Tú eres su hermana y tienes tanto derecho o más de que tu hermano te folle. Oye, Brandi, me estoy fijando, y sabes estás buenísima. Tu hermano, ya lo creo que estará contento, no sólo se ha follado a su propia hermana, sino que además lo ha hecho con una hembra prodigiosa.
Ya fuera de la habitación, no me podía quitar la imagen de mi prima, tenia unos pechos hermosas con un pezón rosado y bien formado, su cosita con unos pelitos rubios y una figura tremenda.