Mi tía Martica II
Mi tía Martha y yo estábamos gozando de la vida, follando cada vez que podíamos. A menudo, cuando salía rápido del colegio, me iba para su casa a esperar a que llegara de su trabajo.
relatos eroticos de amor filial e incesto: primas, tios, hermanas, madres...
Mi tía Martha y yo estábamos gozando de la vida, follando cada vez que podíamos. A menudo, cuando salía rápido del colegio, me iba para su casa a esperar a que llegara de su trabajo.
Me llamo Karina, tengo 32 años, soy divorciada desde hace 4 años y tengo una hija de esa misma edad; la causa del divorcio con mi ex marido fue que me embarace y el no quería tener hijos aun, pero bueno, así pasan las cosas; el caso es, que desde que me divorcie no he tenido sexo con ningún otro hombre, primero por cuidar a la niña y después por un poco de miedo, a lo mas que he llegado es a masturbarme, pero la verdad muy pocas veces porque soy católica y siento remordimiento.
A mi la verdad, no me hacía mucha gracia ponerme a ver pelis porno con el tute del día anterior, pero como ya he dicho para que no se mosqueara, y teniendo en cuenta que por la noche venía su padre y no podríamos verlas, le deje ponerlas.
No era desagradable la posición, pero me parecía un poco bizarra, luego él se acomodó detrás de mí y su verga apareció casi de entre mis nalgas, desplazándose por todo el largo de mi conchita ...
Abro mis ojos, por que no quiero dejar ese lindo sueño...y miro el cielo, esas estrellas tan inalcanzables en el firmamento y pienso....¡¡ Es posible que los dos , estemos cubiertos estando uno de el otro tan lejos...por este mismo cielo ¡¡ Que extraña la vida, tan lejos y es posible que miremos el mismo cielo, la misma estrella!!.
Esa historia dio para que mi imaginación empezara su rápida marcha, y en unos minutos mi temperatura había subido vertiginosamente, de tal forma que me dirigí al cajón de la ropa interior de Manuel, saco unos calzones negros que el no se había llevado de viaje, y me dispongo a iniciar mi ritual masturbatorio, acostándome de nuevo sobre la cama, no sin antes revisar que la puerta de la recamara no estuviera abierta.
La tía Helena se había radicado en la capital desde hacía diez años y desde entontes que no la veía. La causa de su cambio de ciudad era que ella siempre había modelado y viajaba por dicho motivo a distintas partes del país, pero luego le ofrecieron un buen contrato en una conocida agencia de modelos de la capital, por lo cual tuvo que trasladarse definitivamente a ella.
Me giré y puse mis nalgas cerca de su nariz, Mauro restaba inmóvil, totalmente hechizado, me incliné y lo miré por entre mis piernas, mi coño estaba alineado con sus ojos, mis rizos negros estaban humedecidos por los fluidos que rezumaban desde mi panocha ardiente
Aprovechábamos cualquier momento, con mi madre ausente, para que él me acariciara, y yo respondía profundamente llevándome, y llevándolo siempre al goce feliz, a la cúspide del placer sexual sin dejar fuera ninguna de las caricias nacidas el primer día y otra más inventadas sobre la marcha del placer. Cientos de sublimes orgasmo me conmovieron, y me hicieron convulsionar no pocas veces de tanto placer; lo mismo a él.
Era una locura, pero seguramente papá viéndome “a lo perrito” y con la hendidura de mi concha expuesta, le debe haber excitado tanto de incitarlo a penetrarme sin cuidarse de que yo soy su hija, exaltando esta acción
Los labios albinos de su chocho contrastaban con el rosado pálido de sus labios menores, se veía el orificio de su vagina y las rosadas carnes empapadas en sus fluidos, mientras acariciaba su vientre plano, miré sus ojos y ella leyó en mi mis claras intenciones, se llevo la mano izquierda a su voluptuosa boca y pellizcó sus labios, mientras su mano derecha descendía a su conchita y abría los pliegues superiores de su clítoris para mí
Su andar grácil, marcaba su juventud, rubia ojos marrones, labios perfectos, eran el blanco de las miradas de todos los hombres al caminar llevando esos jeans ajustados, 15 años escondidos tras los senos firmes y sensuales, nada decían de sus sentimientos, sus deseos sexuales, sentarse con los mecánicos del padre en el bar de la plaza, daba una imagen desprejuiciada acorde más a las amigas del tío que de su padre.
Yo no dejaba de jadear y gemir desde hacía eones, y cuando la boca mamaba entusiasmada, sentí un estremecimiento fantástico que mi mente ausente pudo interpretar como un enorme orgasmo, orgasmo que se acompañó de la expulsión de líquidos abundantes desde mi virginal vagina.
Grito y gimoteo como loca poseída, también mi hijo gime y me aprieta contra su cuerpo, las olas de esperma rocían mis paredes vaginales, nuestras respiraciones se hacen frenéticas, nuestros espasmos también, extasiada me levanto y veo su polla lustrosa ...
Hola soy Nekitha, le traigo mi primera vez. Un relato de amor filial gay. Les aviso por si no es de su tipo. Si se quedaron bienvenido a mis aventuras.
Era Mercedita que pellizcaba los pezones de la Juani y se alternaba a acariciar su clítoris, la tía se puso detrás de ella y poco a poco la empujo sobre mi verga, la Juani no ofreció ninguna resistencia, ella después de haber chillado cuando mi glande atravesó su himen, se puso a gemir y a sollozar, la Mercedes le restregaba su clítoris con todos sus deditos como si fuera una guitarra, la tía había encontrado uno de sus juguetes
El otro día al llegar a casa me encontré a Sandra, la amiga de mi hermana, en el comedor. Esta tiene 18 añitos recién cumplidos, es un bomboncito listo para comer. Un culito respingón, cuerpo estilizado, unos pechos redonditos y puntiagudos. La verdad es que cuando venía a nuestra piscina a bañarse y la veía en bikini me ponía a cien.
Prontamente y lo mas cercano eran mi hermano Felipe por lo que trate de acercarme mas acomedía ayudarle hacer su tarea o a jugar con el en esos juegos de escondidas nos toco escondernos en el closet de la recamara de mis papas ya que mi hermana Gloria nos buscaba, al tenerlo cerca quise provocarlo diciéndole que tenia miedo ya que estaba oscuro a lo que el me dijo que no hiciera ruido por que si no nos descubrirían.
Elsa estaba muy feliz. Había podido ofrecer su virginidad a su amor, le había encantado y deseaba poder repetir la experiencia para disfrutarla en pleno. Eran las doce. Puso el despertador para las 13:45. Se abrazaron, Juan le dio suaves y tiernos besitos hasta que ella se quedó dormida.
La velada era de lo mas excitante, estábamos en pleno faje; yo le abrí su blusa y bajando un poco el sostén empecé a chupar su erectos pezones; ella me empezó a acariciar mi polla por sobre el pantalón, vaya que los polvos ya habían hecho efecto, porque mi polla estaba tan dura que me dolía y ella estaba tan mojada, que su aroma impregnaba toda la habitación; ya no había marcha atrás, ella saco como pudo del pantalón y del bóxer mi polla y la tomo con ambas manos iniciando una paja riquísima