– Este relato no me pertenece para nada ya que fue contado por un amigo quien me aseguró que es cierto porque el fue uno de los que participó en una orgía con su mamá y su pequeña hermana. A continuación les ofrezco la versión que el me contó.

“Nuestra familia siempre fue muy apática hasta la llegada de mi abuela a la casa tras el fallecimiento de mi abuelo.

Lo cierto es que después de su muerte todo cambió favorablemente en nuestras vidas. Antes de proseguir con el relato le digo que mi abuelo Raúl era un hombre que tenía 35 años cuando se casó con mi abuela Alejandra de tan sólo 18, ya que a él le gustaban las chicas jóvenes, pero resultó que mi abuela salió embarazada y se vio obligado a casarse con ella porque iría a la cárcel sino lo hacía.

De esa unión nacieron mis tías Violeta y María Cristina, mi tío Juan Carlos y mi madre Sonia.

Mi abuela actualmente cuenta con 61 años pero aparenta menos, ya que siempre se ha mantenido con sus dietas y sus salones de belleza; además que siempre ha sido una mujer muy bella por naturaleza.

Mi madre tiene 40 años y nunca llegó a casarse pero tuvo cuatro hijos producto de un embarazo de gemelos de donde nacimos mi hermana Nelly y Pedro quien les narró esta historia. Ambos tenemos 21 años, mientras que mis otros hermanos Luis y Juan Eleazar tienen 19 y 17 años respectivamente.

A la llegada de mi abuela Alejandra nos unimos un poco más para darle valor a su nueva vida de viuda. Una noche yo, me acerqué a ella para pedirle que me contara parte de su vida con mi abuelo Raúl, y comenzó a llorar a decirme que su vida había sido infortunada al lado de él; tanto así, que se prostituyó para poder mantener a todos sus hijos por orden de mi abuelo, ya que él era lisiado en una mano a causa de un accidente en una moto nueve años después de haberse casado, lo cual hizo que fracasara su negocio de herrería y cayeran en una bancarrota.

La noticia me sorprendió tanto que le pedí que me siguiera narrando su vida.

Mi abuela Alejandra me dijo que el primer hombre con el que mantuvo relaciones aparte de mi abuelo fue con unos primos de ella que eran muy adinerados llamado Esteban y Ricardo.

“Muchas veces tuve que ser la mujer de mis primos porque tu abuelo me obligaba hacerlo para recibir a cambio un poco de dinero por mis servicios, pero después de las mudanzas de Esteban y Ricardo a otra ciudad fueron pasando sus amigos y desconocidos que se conseguían en la calle, todo por obtener un poco de pesos para comer y así tu abuelo también mantenía su vicio del juego de cartas.

Hubo algunas veces donde apostaba mi cuerpo y lo perdía, donde yo tenía que acostarme de manera gratuita con hasta cuatros personas desconocidas. A veces dos simultáneamente.

Mis primos Esteban y Ricardo hicieron de mi lo que quisieron toda la vida. Ambos lograron lo que siempre habían deseado que era hacerme el amor, ya que cuando estábamos pequeños me manoseaban, besaban, pero nunca llegaron a cogerme porque no me dejaba. Sólo a Esteban le chupe su miembro hasta que me hizo tragar su caliente semen en una oportunidad porque me obligó hacerlo bajo amenazas, pero más nada.

Tu abuelo fue el hombre que me desvirgó una noche al salir de una pequeña fiesta en un hotel del pueblo ya que estaba profundamente enamorada de él.

Te cuento que mi primo Esteban se cansó de darme por el culo ya que era un verdadero adicto a eso; por allí si me desvirgó él, ya que a tu abuelo nunca se lo permití sino fue después. Estaba atada de manos por la crisis que vivíamos y por la obligación de tu abuelo, tanto así que Esteban me presentaba a sus amigos como la puta de su primo a sus amigos.

Me hacía bailar y desnudarme delante de ellos, siempre y cuando le dieran unos pocos pesos.

Todos me manoseaban y en una oportunidad por querer negarme a chuparle el miembro a uno, me bofeteó tan fuerte que perdí el conocimiento, y cuando me desperté era poseída por dos hombres que llenaron mi rostro de sus calientes leches.

Mientras uno me daba por mi vagina el otro hacía lo mismo por el culo. Nunca les importaba mis gritos de dolor, para ellos era una gran puta y debía aguantar.

Con Ricardo tuve que servirle de puta a sus pequeños hijos Domingo y César, quienes a cada rato me buscaban para tener mi cuerpo.

Asimismo la voz de Domingo y César se corrió entre sus amiguitos y a varios de ellos tuve que atender. Todo lo cancelaba mi primo Ricardo el más rico y degenerado de los dos.

Perdí la cuenta con cuántos hombres llegué a tener relaciones, pero si recuerdo que fueron muchos y me hacían el amor por todas partes a cada momento que se podía, pero tal vez lo peor que me pasó fue cuando me obligaron a tener sexo con mi propio hijo Juan Carlos, con la diferencia que él hasta estas altura de la vida no sabe que se cogió a su propia madre, ya que exigí que fuera con la cara tapada con una capucha.

Tuve que chuparle la pija y me penetró por el culo y la cuca hasta que acabó dentro de mí.

Esa noche lloré mucho pero a nadie le importó, ni siquiera a tu abuelo que me llamó tonta por negarme a seguir en esta situación.

Intenté dejarlo pero me amenazó con matarme si lo hacía, y fue así como tuve que seguir hasta que me acostumbré a ser la puta más cotizada del pueblo y hasta la propia mujer de mi hijo Juan Carlos, quien me hizo el amor docena de veces, pero siempre con la misma condición.

Después de reunir miles de pesos logré mudarme a otra ciudad donde nadie me conocía hasta ahora que tu abuelo falleció” comentó mi abuela.

No sé porque pero esas ideas de mi abuelo estaban dentro de mi como si fuera una herencia desde hace mucho tiempo, y al contármelo mi abuela se despertó en mi la malicia nuevamente. Siempre les había tenido ganas a mi mamá y a mi hermana, pero nunca me había atrevido a realizar algo al respecto por miedo.

Lo cierto es que un día espié a mi hermana Nelly cuando se bañaba y vi como se fregaba su vulva inmensa y a la vez rozaba sus grandes senos y se metía sus dedos en la cuca como si estuviera masturbándose. En el mismo momento me hice una soberana paja en su nombre hasta que acabé abundante leche caliente y espesa.

Después le tocó la oportunidad a mi madre Sonia, quien a pesar de haber tenido cuatro hijos se mantenía con las mismas características de mi abuela Alejandra.

También me hice una buena paja, pero esta vez no me percaté que mi abuela y mi hermano Juan Eleazar me observaban.

Todo apenado me fui a explicarle la situación a ambos pero mi abuela tomó la decisión de llevarme hasta su cuarto para hablar con mi hermano y conmigo.

A Juan Eleazar como a mi nos explicó que eso estaba dentro de lo normal, porque un hombre se excitaba al ver a una mujer desnuda.

Nos contó que existía el incesto, cosa que habíamos escuchado alguna vez pero que nunca habíamos conocido algún caso, a excepción del que tuvo ella con su propio hijo de manera obligada por su primo Ricardo.

Nuestra propia abuela nos pidió que nos sacáramos nuestros miembros delante de ella para verlos, cosa que con mucha vergüenza hicimos. Mi hermano Juan y yo nos mirábamos pero en silencio, pero fuimos sorprendido cuando mi abuela con ambas manos nos hacía una magistral paja a cada uno.

Juan y yo estábamos excitados con la soberana paja que nos daba nuestra abuela Alejandra. Sin querer me fui a más y le metí mis manos por debajo de su blusa y le acaricié los senos.

Mi hermano al ver que no decía nada le bajó su falda, se fue hasta su vagina y le metió sus dedos adentro. Esto puso loca a mi abuela, quien comenzó a dar gritos de placer.

Terminamos desnudándola y la acostamos en su cama. Yo por ser el mayor le dije a mi hermano que me la tiraría primero, cosa que mi abuela con su experiencia dijo que podía con los dos simultáneamente.

Sin esperar más la penetré de un solo empujón y su cuca estaba caliente y húmeda al mismo tiempo.

Mi abuela estaba desenfrenada y seguía gritando, cosa que aumentó cuando mi hermano Juan la penetró por su culo. Le dimos una cojida fenomenal que según ella había sido la mejor de toda su vida.

Yo le inunde su cuca de leche, mientras que mi hermano hizo lo mismo en su culo. Después de poco rato cambiamos de lugar cada uno.

La escena se repitió noche tras noche, teníamos una puta disponible las 24 horas del día. Le dijimos a Luis el otro hermano y también se la tiró por todas partes. A veces los tres la cogíamos el mismo día y hora. Mi abuela era experta mamándolo y le gustaba nuestras leches, siempre pedía más, incluso decía que el semen era bueno para mantener el cutis de manera joven. Cuando no la buscábamos a ella, pues era ella quien lo hacía.

Así pasaron más de seis meses de sexo, ya se había tragado varios litros de nuestras leches por la cuca, culo y boca.

Un día la cosa cambió cuando Luis es espiado por mi madre cogiéndose a mi abuela. Mi madre echó el grito al cielo, pero mi abuela se encargó de tranquilizarla y decirle que esa siempre había sido su vida y debía respetársela.

Además supe que mi madre sabía la historia de mi abuela Alejandra; por eso llegué a entender el porque mi madre odiaba a mi abuelo Raúl, tanto así que se negó rotundamente ir a su funeral.

Al llegar a casa yo me enteré la noticia de que mi mamá sabía que mis hermanos y yo nos cogíamos a la abuela; por tal razón, la esquivé mucho tiempo por la pena que me daba. Mi hermana Nelly también se había enterado y estaba molesta con todos nosotros y nos hablaba a medias cuando sólo era necesario.

Para todos se había vuelto normal el tema del incesto ya que cualquiera de nosotros sabíamos cuando mis hermanos o yo hacíamos el amor con mi abuela. Incluso sin ninguna pena le decíamos a mi abuela delante de mi hermana o mi mamá que queríamos cogerla, marchándonos inmediatamente a su cuarto o el nuestro.

Al rato salíamos felices ante la mirada penetrante de mi madre y mi hermana Sonia.

Un día pasó algo curioso, mi mamá llegó de una fiesta bastante ebria, tanto así que a mi abuela y a mi nos tocó darle un buen baño para que se le pasara la rasca.

“Ayúdame con tu mamá Pedro”, ordenaba mi abuela. Me tocó desvestirla y por primera vez desde hace mucho tiempo vi el cuerpo de mi propia mamá desnudo tan cerca de mí. Sin darme cuenta mi abuela me dejaba todo el trabajo, por lo que me tocó enjabonarla completamente. “Pásale el jabón por el clítoris, deja lo tonto y hazlo bien” me dijo mi abuela.

Yo lo hice y al mismo instante sentí como mi miembro se endurecía todo y sentía demasiada excitación.

Mi abuela lo notó y me dijo que era todo un pillo, así que si quería podía seguir con mis intenciones; se marchó a su cuarto donde Luis la esperaba para darle una nueva ración de sexo.

Acosté a mi madre en su cama después de haberla secado, procedí irme a mi cuarto, pero la idea de poseerla me rondaba en la cabeza. Estaba mi mamá más fácil que nunca y totalmente a mi disposición, así que con ideas encontradas volví a su cuarto.

Sólo una sabana la arropaba y se la quite para verla desnuda. Le toqué nuevamente su clítoris y este se hincho y se puso de color rojizo oscuro. Poco a poco le fui metiendo en su cuca hasta tres dedos. Mi madre estaba inerte, pero sólo sentí cuando de repente soltó un gemido de placer. Me llenó de locura y me quité mi ropa. Primero le besé los senos apasionadamente, después me fui le metí el guevo en su boca hasta que llegué su cuca donde le di una buena mamada como nunca se lo había hecho a mujer alguna con las que mantuve relaciones sexuales.

Su cuca se puso toda mojada y botaba sus jugos casi a chorros por describirlo de esa manera.

No aguanté más y me coloqué encima de ella, pero aún sentía miedo cosa que no logró que venciera mi deseo.

Aún con mi miembro afuera frotaba sus partes íntimas y se lo colocaba en la entrada de su orificio pero sin penetrarlo hasta que no aguanté más y se lo metí. Se fue todo hasta el fondo y mi mamá sin despertar. Así comencé el mete y saca desenfrenadamente.

Era la mujer más divina con la que había estado hasta ahora, no cabía ninguna duda. De repente sentí cuando derramaba todo mi semen dentro de ella y fue un verdadero placer que no puede ser narrado en este relato por lo fabuloso.

Cuando de pronto se abre la puerta del cuarto y veo que entra mi abuela con mis hermanos Luis con quien supuestamente estaba haciendo el amor y Juan Eleazar.

De un saltó me separé del cuerpo de mamá pero ya habían visto todo porque me lo afirmaron. Sucedía que tenían rato viéndome sin que yo me diera cuenta alguna.

Yo le dije que no había aguantado mis ganas y que era mi gran deseo oculto que me perdonarán; pero lo más sorprendente fue cuando mi madre habló y dijo, “tranquilo hijo sé cual era tu deseo por mi”. Casi me desmayo por decirlo así cuando veo que mi madre estaba totalmente despierta.

Fue cuando ella misma dijo, “dale las gracias a tu abuela Alejandra quien planeó todo este tremendo encuentro sexual. Fue ella quien me convenció para que lo hiciera.

Mi rasca fue sólo una mentira porque no sabía como hacer para estar contigo mi cielo. De verdad me ha encantado y no sabes cuanto me arrepiento de no haberlo hecho antes”.

Mi abuela sonreía y mis hermanos también eran cómplices de esta treta. “Hijo me has dado un gran placer que pensé que estaba perdido. Nunca estuve dormida y menos ebria, sólo me tomé un par de tragos para disimular, lo demás fue un teatro, que gran teatro hijo mío”, aseguró mi mamá.

Pensé que todo terminaba allí pero no fue así, ya que mi madre se dispuso a seguir el juego con mis otros hermanos.

Luis le metió su miembro en la boca de mi madre, mientras que Juan Eleazar le cayó como una hiena y la penetró por su vagina en cuatro patas. Mi abuela y yo vimos todo el espectáculo en primera fila.

Después de Juan Eleazar acabar dentro de mi madre le tocó la oportunidad a Luis, quien sacó su respetable miembro, el más grande de los tres hermanos y la dejó como estaba y la penetró por el culo, cosa que hizo que mi mamá aullará de lujuria y placer como una loba.

Mi guevo se puso erecto y le pedí a mi abuela que me lo chupara, cosa que hizo hasta que acabé por segunda vez en la noche, pero esta vez en su boca hasta que se lo tragó completamente. “Soy adicta al semen mi querido nieto”, afirmó mi abuela.

La única que faltaba era mi hermana Nelly, pero ya la ruta estaba hecha, era cuestión de esperar el momento oportuno y ese día llegó.

Sólo pasó una semana cuando mi abuela, pero esta vez con la ayuda de mi mamá iniciaron un plan.

Nelly estaba encerrada en su cuarto bañándose y mi madre me consiguió las llaves de la puerta, me metí y me escondí para espiarla, ya que había dejado la puerta del baño abierta.

Al salir y verme quedó petrificada y me preguntó “que haces aquí, por favor vete”. Yo sin hacerle caso me fui encima de ella y la tomé por sus brazos y la jalé hasta su cama.

Utilice un poco de fuerza necesaria que hizo que cediera poco a poco. La besaba y no respondía a mis besos, pero yo seguía insistiendo.

Logré mi objetivo cuando Nelly me dijo, “por favor Pedro no seas rudo, si quieres estar conmigo debiste hablar primero y no entrar así como un ladrón”. A los pocos segundos nos besábamos desenfrenadamente. Siguió con besos en sus senos y le chupé su cuca.

“Pedro si me vas hacer el amor házmelo suave porque aún soy virgen” respondió mi hermana. Quedé como loco cuando oí sus palabras. Me quité la ropa y me fui directamente con mi miembro hasta su cuca.

La penetré y sentí que algo dentro de ella se abría paso. Era su himen roto; sólo un pequeño grito fue lo que soltó al momento de su penetración acompañado de un ligero rastro de sangre.

Me pidió que me quedara un rato sin moverme hasta que se le pasó el dolor. “Ahora si hermano dale duro, termina lo que empezaste”, comentó Nelly.

Allí me moví fuertemente dentro de ella mientras ella jadeaba de placer. “Ahh, aahh” eran las únicas palabras que mi hermana pronunciaba. En acto seguido la volteé y sin consultarlo se lo metí violentamente por el culo, pero tuve que sacárselo porque le dolía y comenzó a llorar.

Duramos como quince minutos haciendo el amor hasta que saqué mi guevo porque sentía que llegaba mi semen, lo llevé hasta su boca donde recibió toda mi descarga seminal llenándole sus intestinos.

“Por favor Pedro no lo comentes con nadie”, dijo, pero yo le contesté va a ser muy difícil porque todo esto está muy bien planeado por mi madre y mi abuela, y a esta hora ya lo deben saber Luis y Juan Eleazar.

“Qué dices, que mi mamá planeó todo con mi abuela”, dijo asustada. Así es mi querida hermana, todo estaba planeado. Me fui hasta la puerta y allí por una rendija vi como mi abuela y nuestra madre estaban viendo y escuchando todo. Acá está la prueba hermanita le dije y abrí la puerta.

Todos unidos le comentamos que queríamos hacer con nuestra familia. De ahora en adelante vamos a ser una familia totalmente unida le dijo mi madre.

Hoy en día Juan Eleazar, Luis, mi abuela Alejandra, mi madre Sonia, mi hermana Nelly y yo mantenemos relaciones libremente en la casa. Los tres hombres les damos su ración de sexo a esas mujeres insaciables.

A Nelly la cojemos por el culo y cuca cuando queremos, le encanta porque se vuelve loca de placer. A mi abuela a quien le agradecemos todo esto que hoy vivimos la complacemos hasta los tres al mismo tiempo, y mi madre es la que más cojemos, recibe hasta dos raciones diarias por cualquiera de nosotros.

La sorpresa fue cuando Nelly nos dio la noticia que estaba esperando un bebe, pero que no sabía a quien de nosotros pertenece, pero eso no nos importa ya que todos lo vamos a querer como si fuera nuestro propio hijo.

Mi madre se ha vuelto más alegre, ya no es esa mujer triste y amargada que conocimos cuando nuestro padre la dejó abandonada. Mi abuela sigue siendo una prostituta pero ahora ya no cobra, pero recuerda sus buenos momentos cuando estaba joven.

Anuncié que me casaría con una buena dama y mi abuela dijo que esa también será la mujer de mis hermanos, porque las de mis hermanos serán también las mías, sólo es cuestión de esperar, y eso está en manos de la experta de mi abuela Alejandra.

Días después mi novia recibió a mi hermano Juan Eleazar quien la cogió en dos oportunidades, donde incluso en una participé yo, pero aún falta Luis que en estos momentos está de viaje por sus estudios pero regresará en par de semanas.

La estoy convenciendo para que nos traiga a sus hermanas menores pero aún no se decide todavía porque lo está pensando seriamente.

Espero que les haya gustado este relato real, el cual se lo conté a mi amigo Vicente o Súper Caliente y que hoy a través de él se los regalo a ustedes.