Natalya III
Nos dimos un beso sensual entre las tres y me propusieron afeitarme mi cosita, yo encantada acepte; me dijeron que habían olvidado el agua, por lo que tuvimos que regresar a su habitación.
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Relatos eróticos sobre hotel
Nos dimos un beso sensual entre las tres y me propusieron afeitarme mi cosita, yo encantada acepte; me dijeron que habían olvidado el agua, por lo que tuvimos que regresar a su habitación.
La tumbé sobre la cama boca arriba y empecé por levantarle las piernas y clavársela de esa manera, mirándole los ojos ella asentía con la cabeza cada empuje mío y sus ojos parecía que se saldrían de las órbitas a cada empellón, mientras gemía y me animaba a seguir dándole teniendo en poco espacio de tiempo dos orgasmos, el último de los cuales fue tan bestial e intenso, una corrida tan fuerte que pensé que me iba a romper las caderas de la forma en que me apretó.
Con lo que procedí, a masajear sus senos, y tomarlos con la mano y llevármelo a la boca, eran dos enormes esferas, que al contacto con mi boca mi lengua parecía desaparecer, luego de eso, nos dimos un largo beso, y la tire contra la cama, y ella se recostó
Yo algunas veces fui a ese anexo y no me sorprendía ver tipos parados frente a los orinales luciendo enhiestas vergas de todos colores, tamaños y por qué no decirlo, sabores.
Se menea el cipote delante de ella y se coloca el condón , le mete dos dedos a la tia en el coño y acto seguido se coge la polla y la entra en el coño de la tía, empieza a hacerle un metesaca lentamente que paulatinamente va aumentando el ritmo de sus embestidas, ella le va buscando los huevos para poder tocárselos
Su boca busco’ la de mi esposa pegandose en un beso interminable, pues paso' a sus tetas para chuparle los pezones que estaban erectos y duros como piedra mientras sus manos bajavan acariciando sus formas y se entroducian en el corte del vestido para explorar con avidez todas sus intimidades…
La semana empezó de buena manera, el seminario es en Houston y con una duración de una semana me dará tiempo para relajarme un poco y escaparme de la rutina por unos días de relativa paz y tranquilidad.
Al taxista le dije que me acompañase al lugar donde están todos los trabajadores del hotel, y justo en la puerta me estaba ya esperando el animador, cuando abrió la puerta y entro en el taxi enseguida me pregunto dónde estaba mi marido y diciéndole yo que se había quedado en la habitación se avanzó sobre mí y empezó a besarme apasionadamente como si el mundo se le fuese en ello, el conductor del taxi ya un poco mosca nos dijo que si íbamos a ir a algún sitio o solo queríamos darnos el lote allí dentro.
A duras penas, consiguió que me tumbara en una camilla escamoteable que salía de un mueble del armario. Me estaba mandando desnudarme pero no entendía ni jota de lo que me estaba tratando de decirme, así que fue ella la que me intento desvestir.
Un joven encuentra a una enigmática mujer en un puente. De manera casi mágica ella le invita a disfrutar de una tarde de lujuria en un hotel cercano.
Madre e hijo parten de viaje a la playa donde se encontrarán con unos amigos. Pero la casa es pequeña y duermen en un hotel ambos se acuestan desnudos en la cama y el chico consigue que su madre, mientras le roza las tetas por su espalda, le masturbe de forma inigualable.
Después de años de separación unos amigos se reencuentran y recuperan tiempos perdidos en la habitación de un hotel.